¿Por qué Economía Social de Mercado? – el punto de vista de la Fundación Konrad Adenauer

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Los campos tradicionales de la actividad que desarrolla la KAS en Argentina y América Latina el fortalecimiento de la democracia y el estado de derecho continuarán siendo tareas fundamentales de nuestra labor. No obstante, según nuestro análisis no es que exista hoy una falta de aceptación básica de la democracia liberal como forma de gobierno. De hecho la mayoría de los ciudadanos latinoamericanos considera que se trata de un sistema político superior a todos los demás, aun cuando lamentablemente se observa un retroceso en los niveles generales de aceptación por parte de la población. Sin embargo, considerando el trasfondo de la crisis financiera y económica global, sí existe el peligro de que vastos sectores de la población, en particular aquellos afectados por la pobreza y la desigualdad de oportunidades, ya no asocien la democracia con una mejora en su situación individual y por ende aumente la inclinación hacia otros modelos políticos.

Precisamente en la situación actual es necesario demostrar que la democracia liberal está en mejores condiciones que cualquier otra forma de estado (incluidos el populismo y el autoritarismo) para solucionar problemas fundamentales tales como la lucha contra la pobreza, la educación, el ascenso social, la participación de jóvenes generaciones, etc.

La Fundación Konrad Adenauer no puede ofrecer una solución ideal a estos problemas, pero sí puede remitirse a un modelo ético-económico que deparó a Alemania el mayor nivel de libertad, bienestar y justicia social en toda su historia. Este modelo, la Economía Social de Mercado, sentó las bases para la pacificación interior de una sociedad que apenas veinte años atrás, en tiempos de la República de Weimar se encontraba profundamente dividida y buscó superar las fuertes tensiones de su interior con una huida ciega hacia la dictadura nacionalsocialista.

Lo revolucionariamente nuevo que surgió después de la Segunda Guerra Mundial fue haber sabido superar la opción entre un liberalismo radical de mercado, por un lado, y el socialismo, por el otro. ¡Existía una tercera alternativa! Precisamente y en vista de que, luego de evidentes excesos de una economía de mercado a ultranza característica de los últimos años, ahora parece volver a ganar en atractivo el extremo opuesto, queremos poner a consideración en América Latina y otras latitudes este otro camino.

Si bien la Economía Social de Mercado no constituye un pasaje gratis para salir de la crisis, en la actualidad ofrece experiencias concretas que pueden resultarnos de utilidad en las presentes circunstancias. Este ordenamiento económico puede servirnos como modelo para salir de la crisis porque ella misma surgió como respuesta a toda una serie de problemáticas anteriores.

Cuando diseñaron este concepto, los economistas Walter Eucken, Frie-drich von Hayek, Wilhelm Röpke, cofundadores de la Economía Social de Mercado, aún tenían muy presentes los flagelos de la hiperinflación de 1922/23, el colapso bursátil de 1929 y los exorbitantes niveles de desempleo que reinaban a comienzos de la década de 1930. El nuevo modelo económico fue diseñado a modo de respuesta al nacionalsocialismo. Sus autores lo delinearon en cárceles, campos de concentración, refugios antiaéreos y campos de prisioneros, en los círculos de la resistencia en Alemania y en el exilio, y no sin la influencia del pensamiento ético socialcristiano.

Ante la total catástrofe de Alemania, que era también una catástrofe moral, el objetivo que se plantearon estos economistas superaba las meras consideraciones de teoría económica. El respeto por la dignidad del hombre, su derecho a diseñar su vida con responsabilidad y en función de parámetros personales, se convirtió en el fundamento del nuevo modelo de una economía libre más allá de toda teoría económica.

Ludwig Erhard, quien junto a Konrad Adenauer fuera la personalidad clave para la implementación de esta concepción económica y social, resumió la idea central de la Economía Social de Mercado en unas pocas frases: »Quiero probar mis propias fuerzas, quiero hacerme cargo yo mismo de los riesgos que enfrento en mi vida, quiero ser responsable de mi destino. A tí, Estado, te encargo crear las condiciones para que pueda serlo.«

Gran parte del trabajo internacional de la Fundación Konrad Adenauer es conocer y escuchar otros puntos de vista así como también asignamos gran importancia al auténtico diálogo. Sabemos muy bien que Alemania no da un ejemplo de perfección en la actualidad. Otorgar vigencia internacional a la aplicación de la Economía Social de Mercado hoy constituye un enorme desafío. Tanto más si se considera que actualmente tenemos difi-cultades en la propia Alemania para comunicar a la sociedad cómo se compatibilizan las fuertes intervenciones del Estado en el sector financiero y en la economía, con los principios de la Economía Social de Mercado.

Sin embargo, el debate en Alemania no altera nuestra convicción de que un modelo basado en libertad y responsabilidad, con sentido de realidad y reafirmación de valores, puede ser un camino de salida a la crisis e incluso una vía hacia un mundo más justo. Más bien fortalece nuestra certeza de que para la concreción de nuestros objetivos necesitamos contar con el apoyo de contrapartes fuertes en todo el mundo, incluida América Latina. En particular, estamos naturalmente interesados en mantener un intercambio de opiniones con Argentina en su carácter de miembro integrante del G20. En tal sentido, y como se mencionó anteriormente la Fundación Konrad Adenauer está abierta al diálogo.

La Fundación Konrad Adenauer, desde un lugar de cuestionamiento y aprendizaje y lejos de jactarse, desea contribuir con nuestras propias experiencias alemanas y europeas a la discusión sobre temas sociopolíticos en la Argentina. De todas formas es importante resaltar la importancia de la adaptación local de este modelo dado que no es suficiente fijar solamente reglas de juego a nivel internacional y global. La Economía Social de Mercado debe demostrar que tiene futuro en cada lugar, y esto obviamente también incluye a la Argentina.