“No se fíen de su propio criterio“

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Ha comenzado el diplomado en comunicación política de la Fundación Konrad Adenauer Montevideo y la Universidad de Montevideo.

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Lo que los une es la pasión por la política y, especialmente, por los discursos sobre política: 28 jóvenes de más de una docena de países de América Latina se juntaron en esta radiante mañana de invierno en la capital uruguaya para comenzar el diplomado sobre comunicación política en el módulo presencial, que durará una semana. Este se ofrece por primera vez por parte de la Fundación Konrad Adenauer en conjunto con la Universidad de Montevideo.

Mientras que desde afuera resonaban en la sala los gritos de gol de los hinchas de fútbol uruguayos, los participantes experimentan un riguroso viaje a los conceptos básicos de comunicación política. Belén Amadeo es una excelente “guía turística”. En Buenos Aires y Montevideo ella enseña a sus estudiantes no solo comunicación política, sino también sobre sistemas políticos contemporáneos.

¿Las tres reglas básicas de comunicación política? Primero: ¡todo es comunicación! Comunicación no es solo cuando un político se expresa sobre alguna cuestión concreta, sino también cuando él no lo hace; son todas sus palabras así como su lenguaje corporal; es su mímica y la vestimenta que lleva. Segundo: cuando uno mismo no se comunica, ¡otro lo hará! Tercero: el mensaje lo hace el receptor, ¡no el que lo envía! “¡No se fíen de su propio criterio!”, advierte Amadeo. Cuando ustedes quieran comunicarse de manera exitosa, tienen que contar con el hecho de que nuestros oyentes no tienen los mismos patrones de interpretación que nosotros. Quien repetidamente tiene que explicar su mensaje, ya ha fracasado. “Es como en un chiste”, continúa Amadeo, “cuando lo tengo que explicar, significa que algo salió mal”.

La lógica de la opinión pública y por lo tanto la de la comunicación política es hoy muy diferente a la que había hace siglos o décadas, incluso a la que había hace pocos años. Las reglas del juego siempre han cambiado : ya sea a través de la aparición del estado moderno, la introducción de las encuestas de opinión cuantitativas en los años 1930, la expansión universal de la televisión unas cuantas décadas más tarde o la creciente importancia de las redes sociales en los últimos tiempos.

“El tiempo de la comunicación vertical se acabó”, constata Amadeo. Los políticos tienen que adentrarse en un diálogo con el electorado. Así se enfrentarán a una interminable cantidad de mensajes e informaciones. Nosotros consumimos a través de nuestros smartphones rumores y chismes, eventos deportivos y videos de gatos. Nosotros nos comunicamos con familiares y amigos, planeamos la próxima escapada de fin de semana… “Como político tengo que penetrar en este enredo y conseguir que las personas me escuchen cuando estoy contándoles lo grandioso que soy y que definitivamente deberían votar por mí.” Eso es cualquier cosa menos fácil. "No nos engañemos", señala la exponente, "como personas interesadas en la política, somos más bien algo exóticos. Para mucha gente la política es una cosa entre aburrida e irritante”.

Después de pocas horas, los jóvenes participantes adquieren nuevos conocimientos, pero sobre todo, muchas nuevas preguntas. Para responder a estas con sus docentes expertos, tienen una semana completa de tiempo durante el seminario presencial. Después, durante un mes profundizarán lo aprendido en el módulo virtual del diplomado y entregarán un trabajo final.

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aparecido

Uruguay, 25 de junio de 2018