La reconfiguración del fenómeno del narcotráfico en Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú

Seminario Internacional

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El 5 de julio los integrantes de la Red de Política en Seguridad, especialistas en defensa y seguridad internacional, del Perú y de sus cinco países vecinos, presentaron en un Seminario Internacional la investigación sobre “La reconfiguración del fenómeno del narcotráfico en Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú”.

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KAS Peru

Desde hace tres años la Fundación Konrad Adenauer (KAS) y el Instituto de Estudios Internacionales (IDEI) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) promueven el trabajo de la Red de Política en Seguridad. Este espacio tiene como propósito difundir y fortalecer el conocimiento en el ámbito de la seguridad, realizando planteamientos para colaborar en el diseño e implementación de políticas públicas en esta materia. Para lograr este fin, los integrantes de la red han desarrollado investigaciones y publicaciones de interés regional.

Durante el evento en el que nos acompañaron especialistas en seguridad y defensa, funcionarios y autoridades, también desde el extranjero - vía streaming - se presentaron las principales conclusiones de la publicación sobre la reconfiguración del fenómeno del narcotráfico, que desde la perspectiva del brasilero Antonio Ramalho, se da en un contexto mundial más peligroso, pues el narcotráfico tiene un mercado, con demanda, oferta, medios de financiación y lavado de dinero, en el que no solo pasan drogas y armas, sino también personas, minería ilegal y biodiversidad y, en el que las actividades de las organizaciones criminales se han sofisticado, operando con estándares empresariales y beneficiándose de la infraestructura de la globalización y de la corrupción, lo que permite una integración regional desde el punto de vista de las redes criminales.

La interconexión entre los países vecinos fue expuesta desde la perspectiva boliviana del profesor José Rocabado. Para él, algunas características como las fronteras extensas con escasa población, y la débil e intermitente presencia de las instituciones de orden y seguridad, y desarrollo humano, facilitan el Crimen Organizado Transnacional (COT). El especialista explicó que, en estas circunstancias, las organizaciones criminales colombianas manejan el know how del proceso de elaboración de drogas ilegales y controlan la distribución de la cocaína, gestionando redes en países de Suramérica. Mientas que las organizaciones criminales peruanas, clanes familiares peruanos, controlan la transformación de la Pasta Base de Cocaína (PBC), y a veces del Ácido Clorhídrico (HCI); estos “carteles criollos” o “bandas” controlan desde el acopio hasta las gestiones de pre-embarque, por diversas vías. Asimismo, en el caso chileno, sus puertos -particularmente Arica- sirven de “punto de trasbordo” para cocaína producida en Perú y Bolivia. En el caso colombiano, según el experto Eduardo Pastrana, la -en gran medida- fallida desarticulación de las autodefensas, grupos disidentes de las Fuerzas Armadas Rebeldes de Colombia y algunos criminales comunes se unieron para formar las llamados “Bandas Criminales” o BACRIM. Estas bandas operan de manera descentralizada, a diferencia de sus predecesores, como los carteles de Cali y Medellín. Están dispuestos en reemplazar a las FARC después de su desarticulación a través del proceso de paz. Además operan de una manera transnacional, uniéndose a otras bandas al otro lado de las fronteras. A diferencia del Estado, que todavía ve la lucha anticorrupción desde una lógica de estado-nación, las nuevas bandas criminales han globalizado e internacionalizado sus actividades.

Durante las exposiciones de los seis países, los expositores destacaron la importancia de las relaciones de cooperación regional y, dentro de ella, cooperación fronteriza entre los países vecinos como un aspecto fundamental para lograr resultados de efecto e impacto, pues las nuevas tecnologías de información, comunicación y transporte han facilitado y ampliado el desplazamiento del narcotráfico convirtiéndolo en uno de los problemas públicos e internacionales más complicados. El narcotráfico no se puede tratar solamente como un problema de seguridad, pues es también un tema económico, de salud pública y de derechos humanos, un problema que amenaza las bases de las democracias de nuestros países y que requiere una integración regional mediante instrumentos que permitan concretar acciones de cooperación, así como las acciones de inteligencia y operaciones en las fronteras. La cooperación fronteriza y la cooperación internacional son fundamentales para frenar y limitar el Tráfico Ilícito de Drogas.