Konrad Adenauer
Konrad-Adenauer-Stiftung
Programa Regional de Medios
de Comunicación y Democracia en Latinomérica
10 de oct. de 2009

CD Multimedia: Elecciones regionales 2008 en Venezuela

¿Cuándo muere una democracia?
Editor
Konrad-Adenauer-Stiftung e.V.

Un nuevo CD del programa Medios disecciona las principales herramientas y estrategias usadas durante las elecciones regionales 2008 en Venezuela. El trabajo, que pretende servir como útil herramienta de análisis y aprendizaje entre otras sociedades latinoamericanas que, igualmente, puedan aproximarse electoralmente al dilema democracia-autoritarismo.

Las elecciones regionales venezolanas del año 2008 fueron unas elecciones críticas, de singular relevancia histórica en el proceso político que viene viviendo Venezuela en la última década. Por un lado porque significaron una mejora significativa de la actuación político electoral de la oposición venezolana, tanto en cuanto a su capacidad de organización, como en su estrategia política y un golpe electoral sentido por el chavismo. Por otro lado, porque las elecciones regionales de Noviembre del año 2008 pusieron en evidencia un fenómeno que ya se había esbozado en alguna elección precedente, pero que en ésta se manifestó con mucha fuerza: la diferencia entre los afectos y desafectos hacia el chavismo tiende a ser cada vez más un fenómeno de dicotomía entre lo rural y lo urbano, más que entre ricos y pobres de la sociedad. Este resultado supone el inicio de un realineamiento geográfico de la composición política y de las fuerzas democráticas de la sociedad, al tiempo que desestima un principal argumento del discurso chavista, cual es el de la lucha de clases.

Adicionalmente, las elecciones de Noviembre 2008 marcaron un hito importante en el continuum democracia-autoritarismo al que se viene aproximando el país desde una década atrás. En estos diez años han sido muy claros los esfuerzos por concentrar el poder en torno a la figura presidencial, pero tanto la inequidad en las condiciones de competencia electoral, como el hecho de que el resto de los poderes públicos estuvieran vergonzosamente supeditados al poder ejecutivo, se disimulaban por la frecuente existencia de numerosos procesos electorales. Esto llevaba a muchos analistas a plantearse la pregunta, pueril quizás, de cuándo se cruzaba la línea entre la democracia y la dictadura. Sin embargo, durante los primeros 100 días de gobierno de los nuevos alcaldes y gobernadores electos el gobierno central les hizo sentir, con meridiana claridad, que no estaba dispuesto a compartir el poder, pese a lo que indique el voto popular, y la línea se cruzó.

Próximamente Venezuela elegirá numerosos cargos de representación popular a la escala municipal, más de 300 cuerpos legislativos municipales serán renovados, así como un número aún más numeroso de juntas parroquiales y consejos comunales. Es muy claro que en las elecciones venezolanas existe clara inequidad en las condiciones de competencia electoral. Ello puede, y pretende, llevar a la desmoralización a muchos actores políticos. Sin embargo en Venezuela existe democracia. Y existe democracia no porque se celebren elecciones, sino porque la democracia está en los memes culturales de los venezolanos, tanto los oficialistas y como los de la oposición. Más de 40 años de vida democrática no transcurren en vano. Dos generaciones de venezolanos han nacido en democracia y en sus genes ella se ha instaurado como un valor social. Los rasgos culturales también se replican y se heredan. Sólo ello nos salva. La democracia más antigua de Iberoamérica no ha muerto aún, pese a numerosos atentados en su contra. Es posible rescatarla y fortalecerla, y en la escala local se encuentran muchas de las claves.

 
© Konrad Adenauer Stiftung e.V.  |  2 de febrero de 2010