“El Desarrollo Alternativo, cura para la enfermedad de los cultivos ilícitos en Colombia”

ENCUENTRO DEL GRUPO JÓVENES CONSTRUYENDO JUSTICIA CON GUILLERMO GARCÍA

Las implicaciones de los cultivos ilícitos para los campesinos colombianos, el drama de los terrenos baldíos y la importancia de creer en el Desarrollo Alternativo (DA) como una solución al problema de las drogas fueron algunos de los temas abordados en un encuentro entre la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito –UNODC- y el Grupo Jóvenes Construyendo Justicia de la Fundación Konrad Adenauer.

Periódicamente el grupo de estudiantes de diferentes universidades de Bogotá se reúne con expertos para discutir temas de importancia nacional y regional. En esta oportunidad el Desarrollo Alternativo, la otra cara del posconflicto fue el eje central de la charla dirigida por Guillermo García, oficial de programa de Desarrollo Alternativo, que sensibilizó al grupo de universitarios.

Durante el encuentro García señaló que la problemática de las drogas en Colombia, ha significado un esfuerzo del gobierno nacional y UNODC por tratar de trasformar el desarrollo negativo de los cultivos ilícitos en un proyecto más efectivo y sostenible para las familias productoras, que se ha consolidado como el DA. La apuesta a la legalidad ratificada por los países ha permitido posicionar el DA como un concepto acuñado por las convenciones de Naciones Unidas que deciden enfrentar el problema de las drogas. García señaló que la Convención ratifica el complemento entre la fuerza de la ley y el DA como el mecanismo más eficaz y sostenible para combatir el problema de las drogas.

Durante el encuentro el experto rompió el mito que los campesinos se ven más beneficiados con la producción de hoja de coca que con la de otros productos agrícolas, o que esta actividad ilícita es más rentable que la comercialización de productos alternativos como caucho, palma, café y cacao.

El experto de la ONU señaló que la postura del gobierno Colombiano y de UNODC es promover los programas de sustitución para que haya un interés en el desarrollo rural como elemento fundamental para el éxito los programas, como pasó en Tailandia, Turquía y Vietnam.

El grupo de jóvenes asumió con interés la propuesta del DA y los cuatro principios rectores que lo hacen posible y funcional hoy en el país: sostenibilidad económica, ambiental, social e institucional. También recocieron la importancia de involucrar a la sociedad civil en el apoyo a las miles de familias campesinas que se incorporan cada año a estos programas.

Al finalizar el encuentro García aseguró que “el tema de las drogas es un problema de gente y no de plantas”, y que la única manera de poder combatir este fenómeno, agotador para las familias campesinas, es entendiendo que se debe recuperar la institucionalidad, tener una reforma agraria sólida y creer en la capacidad de Colombia para la producción de nuevos productos de DA.

Contexto

El tema de la tenencia de la tierra en Colombia, donde el 0,4 % de los propietarios posen el 61,2 % de los predios rurales, es una problemática que reduce los riesgos para las familias que cultivan en sus tierras la coca, presente en un 35 % en zonas de reserva forestal.

Esta es una realidad que se suma al control fronterizo y a la presencia del Estado en las zonas donde hay cultivos de la coca, que muchas veces se ha visto desplazada por los actores armados en zonas donde es difícil mantener la institucionalidad.

Guillermo García, de UNODC, señaló que Colombia no siempre ha sido el país mayor productor de coca del mundo. Aclaró que los problemas con las drogas responden a un tema de racionalidad económica y a unas características del mercado de la coca.

Las plantaciones de coca, actividad agrícola de miles de familias, también sufren alteraciones que pueden verse afectadas por plagas y fumigaciones. No se ha determinado que los actores armados obliguen a los campesinos a esta actividad ilegal. Sin embargo, no es un secreto que sí los proveen de todos los insumos para la producción además de asegurarles la compra de la coca para la fabricación de la droga.

Frente a los datos de oferta y demanda, varios de los estudiantes de diferentes universidades del país se mostraron inquietos por las razones que concentran la producción en Perú, Bolivia y Colombia. García expresó que la financiación de los conflictos armados depende de actividades del narcotráfico en su mayoría y que hay un tema particular en el caso colombiano que se relaciona con el problema de la titulación y la tenencia de las tierras que ha facilitado esta actividad ilegal.

      • Contribución de Daniel Alejandro Pinilla, Comunicador Social Universidad Javeriana.

Serie

Notas de acontecimientos

aparecido

Berlin, 24 de noviembre de 2014

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