La brecha digital en y hacia Latinoamérica

¿Se distancian los países industrializados y los en vías de desarrollo por la digitalización?

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A fines de este año se reunirán los jefes de estado y de gobierno, de los países industrializados y en vías de desarrollo, con motivo de la reunión del G -20. Por primera vez en la historia de esta conferencia, debido a la presidencia asumida por Argentina, este importante foro se desarrollará en suelos suramericanos. Uno de los temas prioritarios del G -20 será la discusión del tema “El futuro del Trabajo“. Un análisis que la Fundación Konrad Adenauer ya ha desarrollado de forma previa, con su red de expertos en temas de política económica, a fines de mayo, en Cartagena de Indias, Colombia.

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Conferencia ESM Cartagena 2018

Latinoamérica nuevamente enfrenta un gran cambio. No solo existen brechas en los niveles de tecnologización existentes, que afectan de manera considerable a la sociedad, sino también mueven al continente numerosos conflictos de base política. Ellos conllevan a niveles de inseguridad en países de gran relevancia regional como Brasil, México, Colombia o Argentina, e invocan la mirada interesada del mundo respecto del surgimiento de nuevas tendencias y desarrollos de estos fenómenos. Esta fue la mirada unánime de los expertos del “programa regional políticas sociales en América Latina” (SOPLA) durante la conferencia.

Preguntas centrales, que se desprenden de las transformaciones en el mundo del trabajo y del quehacer social, son ampliamente discutidas en la región, tanto a nivel de política diaria, como en el contexto de las campañas en épocas de elecciones. Esto parece algo peligroso, porque los modelos comparados de los beneficios para los países en vías de desarrollo, de los factores como la digitalización, robotización y modelos de economía digital, pudiesen erosionarse de alguna forma. Las actividades altamente industrializadas, la agricultura industrial y los modelos de negocios establecidos, se verán modificados en gran medida, con consecuencias en la base de la política económica latinoamericana: el trabajo no desaparecerá, pero se verá considerablemente modificado. Estarán los tomadores de decisiones políticas preparados para este fenomenal cambio?, fue la pregunta que planteó el Director del programa regional SOPLA, Gunter Rieck Moncayo, durante su discurso de apertura de la conferencia. “Mientras en Sillicon Valley se discute sobre singularidad y transhumanismo, en Alemania se promueve la Industria 4.0 y en Japón se describe la Sociedad 5.0, y nosotros aún estamos buscando la forma de implementar una Economía Social de Mercado 1.0 y sus consiguientes valores“, señaló un participante respecto de los desafíos políticos latinoamericanos. Si bien es cierto que las personas ocupan instrumentos digitales de forma activa en la región, lo que provoca la existencia de cierto tipo de “islas digitales”, en términos generales, en comparación con otras regiones a nivel mundial, nos encontramos bastante atrasados. “Nos convertimos en consumidores dependientes de tecnología con capacidad de evolución”, destacó.

Esta apreciación sirvió de base de intensos debates sobre política económica y digital, así como de orden educacional y social, entre expositores de 12 países de Latinoamérica y Alemania. De éstos se concluyó que cada país tiene avances individuales en materia digital, tal como señala el Digital Planet Report (https://sites.tufts.edu/digitalplanet/dei17/) de la universidad estadounidense Tuft, y que indica que a pesar de ello, siguen creciendo las brechas digitales entre países latinoamericanos, y entre Latinoamérica y los países industrializados.

Estados disfuncionales, sistemas de educación y capacitación deficitarios y los mercados informales de trabajo, dificultan la transición a una era digital y requieren de la implementación de importantes reformas. Del mismo modo, se evidencian ejemplos de impulsos de digitalización y sus consecuencias en distintos mercados nacionales, tales como la estrategia digital de Brasil publicada recientemente (Estratégia Brasileira para a Transformação Digital) o la reglamentación de internet existente desde 2014 (Marco Civil da Internet), que demuestran una toma de consciencia de estos temas. El hecho que también se hable de política digital dentro del G-20 desde el año pasado, también es reflejo de este fenómeno, que pone aún más presión a los países para que se hagan cargo de sus efectos.

Otra dificultad para avanzar con las tareas pendientes en estas materias, es la insuficiente integración regional existente en Latinoamérica: cualquier intento de integración regional debe considerar de forma imprescindible la regulación para una economía digital. “Estamos retrasados en este asunto como región, y no podemos seguir perdiendo el tiempo!” Con esta convicción de un experto de Venezuela, se alineó otro colega de Bolivia, con quién comparten, de forma parcial, la participación en el Mercado común del Sur (Mercosur), donde por ejemplo aún no se resuelven problemas comerciales básicos como barreras arancelarias, intercambio comercial y posibilidades de inversión. Si no existe consenso en estos asuntos económicos “clásicos“, la posibilidad de una agenda digital común se ve demasiado lejana de concretar.

Aun considerando este desilusionante panorama, los expertos latinoamericanos no perdieron la visión de futuro respecto de la necesidad de seguir avanzando con la implementación de un modelo de economía social de mercado para estos procesos, como lo señaló un participante de México. “La Economía Social de Mercado puede ser un positivo mecanismo para maximizar los efectos positivos de esta revolución tecnológica, y al mismo tiempo, paliar considerablemente las consecuencias negativas que ésta pueda traer a la sociedad“.

Los expertos de Alemania, entre ellos el portavoz de política digital de la fracción CDU/CSU en el Budestag, Tankred Schipanski, enriquecieron el debate con las experiencias alemanas en el camino a la era digital. “Las agenda digital del gobierno federal establece condiciones marco para la vida, aprendizaje, trabajo y economías en el contexto de un mundo digital y detalla medidas que pueden ser operativizadas en cada rubro específico, como infraestructura, gobierno digital y soberanía de datos, para poder cumplir con estas condiciones”, señaló Schipanski. También en Alemania hay algunas tareas por hacer en algunos rubros específicos, como en la generación de infraestructura, señalaba el parlamentario. La política no debiera ser administradora del status quo, sino la visualizadora del futuro.