Transatlantic Roundtable 2014

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La Fundación Konrad Adenauer promociona el diálogo transatlántico con una conferencia dedicada al tema "Re-Building Trust".

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Los ponentes de la primera sesión (de izq. a dcha.): Íñigo Méndez de Vigo, Secretario de Estado para la Unión Europea, Richard Burt, antiguo Embajador de EEUU en Alemania, Klaus-Dieter Frankenberger, Redactor responable para política exterior de la Frankfurter Allgemeine, Norbert Röttgen, Diputado y Presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores en el Bundestag, Joao Vale de Almeida, Embajador de la UE en EEUU.

Pocos días antes de que la canciller alemana Angela Merkel se reuniera con el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obana, la oficina de la Fundación Konrad Adenauer en Madrid reunió importantes participantes en la conferencia “2º Diálogo Transatlántico”. Entre los participantes de dicha conferencia que tuvo lugar del 27 al 29 de abril en Mallorca se encontraban representantes de gobiernos, diputados representantes del ámbito económico, de think tanks y periodistas de ambos lados del Atlántico. En varias sesiones de la conferencia que llevaba el título “Re-Building Trust”, los asistentes debatieron sobre el estado actual de las relaciones transatlánticas, sobre “privacy and security in open societies, “the future of U.S.-European economic and commercial relationship” y “Competition, cooperation and governance – the strategic options and challenges for a closer transatlantic foreign- and security policy”. La actualidad en Ucrania y las relaciones con Rusia se superponían en los debates. La opinión mayoritaria fue que Europa y los Estados Unidos deberían superar el reconocible agotamiento de la crisis económica y de los desafíos militares de los últimos años y volver a encontrar mayor unidad y disponibilidad a actuar. Eso incluiría entre otras cosas aparte de sanciones contra Rusia a corto plazo, una mayor presencia militar de Estados Unidos en Polonia y los Estados Bálticos, a medio plazo una política energética mejor interconectada pero también una estrategia común para la participación de Rusia a largo plazo en una estructura de seguridad para el “tiempo después de Putin”. En ese sentido, el procedimiento del Gobierno ruso podría constituir la “masilla” que fortalecerá las relaciones transatlánticas tocadas. Sin embargo, prioritariamente, debería evitarse que Ucrania se convierta en el “Afganistán de Europa”. Europa y los Estados Unidos están “condenados al éxito”. El proceso de “Nation Building” en Ucrania presentará esfuerzos enormes especialmente para la Unión Europea. Las opiniones sólo se diferenciaban en partes sobre el tema de la NSA, que ha lastrado especialmente las relaciones entre Alemania y los Estados Unidos en los pasados meses. Especialmente los participantes americanos subrayaron que en volumen y extensión de la vigilancia es el resultado del continuo shock de 9/11 y el siguiente equipamiento financiero, técnico y personal de los servicios secretos se salieron del control y de la proporción (“power corrupts”). Aunque las reacciones en otros países europeos hayan sido menores a las de Alemania las sensaciones alemanes deberían entenderse y tomarse en serio. En general, el debate transatlántico se debería liberar de “romanticismo and illusions”, de otro modo sería aún más complicado poder estabilizar el fundamento de valores, intereses y oportunidades comunes. Será un desafío de todas formas teniendo en cuenta la creciente élite política en ambos lados del Atlántico que piensa y siente cada vez más a nivel global y que tiene una actitud diferente y más distante hacia la relación transatlántica que la generación de sus padres. Por eso, la cooperación para la solución de problemas cobra cada vez más importancia. Entre ellos está, en el contexto del Internet, encontrar un equilibrio entre “connect and protect” y la determinación y regulación de estándares de seguridad. Intervenciones en la libertad general de Internet sólo se podrían llevar a cabo si fueran necesarias y proporcionales según la percepción común. Según los participantes, el Tratado de Libre Comercio entre la UE y USA (TTIP, por sus siglas en inglés) que se negocia actualmente es mucho más que un mero intento de liberalizar el comercio a través del Atlántico a base de un ajuste de estándares e impuestos y así crear más puestos de trabajo. El TTIP es más bien un extenso instrumento político para Europa y los Estados Unidos para poder amortiguar una creciente desestabilización que ha surgido como consecuencia de la globalización y permitir una nueva arquitectura que lleve a una interconexión mucho más fuerte entre Europa y los Estados Unidos. Esa arquitectura también facilitaría las respuestas estratégicas en cuanto al papel de China e incluiría inevitablemente también aspectos de la política de seguridad. En el marco de las discusiones sobre el TTIP en conexión con protección de datos se podrían hasta tratar algunas de las controversias que han salido con las revelaciones de Snowden. Por eso, lo que se necesita ahora en Europa y Estados Unidos es “liderazgo político” para volver a llevar el debate de algunos detalles y preocupaciones fatuos al núcleo político y ganar el público dubitativo para ello. En el debate sobre política exterior y de seguridad se observó que no existe alternativa para la unión transatlántica, tanto como no existe alternativa para la Unión Europea. Qué quedaría si la Unión Europea se derrumbase preguntó un participante americano. “Alemania y Rusia – eso ya lo tuvimos una vez”. La cooperación se debería organizar de manera complementaria: “We must be able to do everything, even if we don’t do everything together”. Sería necesario redefinir una y otra vez el “what we seek to defend”. Entre esos aspectos se encuentran sin duda en ambos lados del Atlántico sociedades abiertas y liberales y el Estado de Derecho liberal. Con respecto al desarrollo en Asia se advirtió que esa región no sólo podría ser observada bajo aspectos económicos. Falta una evaluación de su desarrollo en temas de política de seguridad. Para finalizar el debate, los participantes se centraron una vez más en Rusia. Se mencionó especialmente la Unión Europea no había aprendido sus lecciones de las experiencias con Georgia. Tampoco tomó en serio los numerosos indicios de Putin dónde él lamentaba el papel cambiado de Rusia tras el derrumbe de la Unión Soviética. El problema de Putin es ahora: “Russia is running out of resources, out of capabilities, out of people and therefore running out of time.”

Autor

Thomas Bernd Stehling

Serie

Notas de acontecimientos

aparecido

Spain, 5 de mayo de 2014