Foro de la Producción

“La competitividad más allá del tipo de cambio"

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Para fomentar el debate sobre las condiciones marco de la economía uruguay la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) y la Fundación Konrad Adenauer (FKA)organizaron el Foro de la Producción con la participación del Dr. Roberto Horta, director de la Escuela de negocios ISEDE y del Departamento de Competitividad de la Universidad Católica, el Dr. Antonio Carámbula, director de Uruguay XXI, Milton Castellano, director del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT, y el Cr. Guzmán Barreiro, presidente de la Comisión de Asuntos Económicos de la Cámara de Industrias del Uruguay.

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Foro de la Producción ACDE

Los panelistas Gúzman Barreiro, Dr. Antonio Carambula, Dr. Roberto Horta, Milton Castellanos con David Brähler de la Fundación Konrad Adenauer y Fernando Racchetti, Presidente de ACDE.

En la apertura del evento, el presidente de ACDE, Dr. Fernando Rachetti Olaso interpeló a los empresarios acerca de qué están haciendo respecto al impacto de las tecnologías a sus empleados y sus familias. En tal sentido dijo: “este hacernos cargo implica responder varias preguntas: ¿qué estamos haciendo para que las personas desarrollen sus competencias y den lo mejor de si? Nosotros, dirigentes de empresas, ¿estamos preparados para motivar y poder reconocer en cada colaborador competencias, talentos, particularidades y aspiraciones? ¿En nuestras empresas estamos abriendo instancias de formación para el cambio de roles y para que nuestros colaboradores puedan dejar nuestras organizaciones llevándose un conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes con más herramientas que las que tenían al ingresar?

Respecto al rol del estado en el tema competitividad, Rachetti señaló: “sabemos que el Estado está perdiendo la guerra de la educación. Que miles de jóvenes por falta de capacitación no pueden acceder a trabajos y están fuera de las instituciones educativas. Ese mismo Estado que sostenemos todos mediante los impuestos, es el que burocráticamente obstruye iniciativas educativas y a la vez reclama mayor colaboración. Este Estado que no puede con la educación, es el mismo Estado que hace pesar el costo país dificultando la vida de las empresas, esas empresas que a su vez son generadoras de empleo, de productos y servicios para la sociedad y que también paga impuestos para que el mismo Estado pueda cumplir con sus deberes. Acá se pierde la competitividad del país…Más grave aún. Se destrozan vidas y se compromete seriamente el futuro. El Estado también tiene que ser competitivo y no un lastre. En tal sentido es muy preocupante la falta de transparencia y eficiencia de las empresas públicas. El Estado debe ser un aliado de las empresas privadas, debe apoyarlas, ser claro en las políticas de desarrollo a futuro, darle la posibilidad de conseguir créditos blando para que mediante la inversión sean más productivas, alentar a los pequeños y medianos empresarios a que inviertan con políticas de largo plazo. Esto no se soluciona con medidas paliativas a algunos sectores con reducción de tarifas por corto plazo, necesitamos políticas de estado y a largo plazo donde la productividad sea la meta, por el bien del país y su gente.

Seguidamente hizo uso de la palabra el representante de la FKA, David Brähler, quien dijo que ven con preocupación “los últimos análisis económicos de Uruguay que un economista en un evento en la Rural del Prado resumió, ‘estamos bien pero vamos mal’. Y Justamente muchos señalan la falta de reformas para que el país, a largo plazo, pueda ser competitivo” Y añadió: “Actualmente, según el Foro Económico Mundial Uruguay se encuentra en el puesto 73, o sea a media cancha de entre 142 países. Han mejorado su posición ya que en 2015 estaba en el 80, pero no volvió a su competitividad antes de la crisis que estaba en el rango de entre 60 y 64. ¿Qué hacer? La competitividad es un desafío de toda la sociedad y este panel de lujo es el camino a seguir; juntar personas de la academia, la industria y el Estado para pensar juntos”.

A continuación, el Dr. Horta planteó varios conceptos y componentes de la competitividad. En dicha esposición señaló que “el desempeño económico y social van de la mano para lograr bienestar. Hay una correlación entre PBI por cápita y progreso social”. En tal sentido dijo que “Uruguay tiene mejores índicies sociales que económicos y por tanto hay que ver la capacidad de innovación y crecimiento de la productividad ya que no basta con la dotación de recursos naturales”.

Remarcó que la competitividad es un proceso, una habilidad, para obtener un resultado: el bienestar. En relación a los factores que más influyen sobre la competitividad, dijo que la macroeconomía es condición necesaria pero no suficiente para la competitividad, puntualizando que ella pasa más por entornos microeconómicos, pasando luego a los elementos que determinan la competitividad.

En cuanto a la construcción de la competitividad en nuestro país, Horta puntualizó que Uruguay comenzó un proceso de institucionalidad y gobernanza pero no se citó a sectores privados como han hecho otros países, remarcando la necesidad de participación de distinos actores con un pensamiento estratégico a largo plazo.

El director de Uruguay XXI por su parte, partió de la definición del Foro Económico Mundial de la competitividad: el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país, señalando que Uruguay tiene muy buenos indicadores relacionados con la competitividad como ser la institucionalidad, el clima de negocios, el acceso al crédito, etc.

Seguidamente expuso lo que han realizado los últimos gobiernos en la materia para luego focalizarse en los datos respecto a exportaciones. De 1000 empresas que exportan, el 70% son pymes que si bien venden al exterior un 7% ocupan el 20% de la mano de obra. Tras esto, Carámbula se centró en el programa para las pymes que ofrece Uruguay XXI para iniciar o mantenerse como exportadoras, “Proexport+”., el cual ofrece hasta cuarenta mil dólares en subsidios a cada empresa para acompañar procesos de internacionalización.

Por su parte, el representante de la Cámara de Industrias del Uruguay, Cr. Barreiro, partió del rol interno del empresario que explica el 60% de la competitividad, en tanto que el otro 40% depende del contexto. Según Barreiro, esto hace que el duelo interno y extratégico sea mayor. Seguidamente se refirió a los principales factores que inciden sobre la competitividad. Como primer factor puntualizó la educación que si bien es un factor fuera de la empresa tiene una importante influencia. En segundo lugar marcó la situación económica, el tipo de cambio y las tarifas de las empresas públicas. En tercer lugar refirió la inserción internacional dado que solo un tercio de las exportaciones está libre de aranceles. En cuarto lugar puso las relaciones laborales. En tal sentido dijo que el Foro Económico Mundial ubicaba a Uruguay en el puesto 106 entre 150 países y pasó al 121.

En contraposición a lo expresado por Carámbula, el directivo de la Cámara dijo que si bien Uruguay está muy bien en lo institucional, está muy por debajo en materia educativa y llamó a ver quienes subieron en la región en el ranking de competitividad del Foro Económico Mundial: Chile, Panamá, Costa Rica y Perú. Finalmente, Barreiro remarcó que el intangible más importante debiera ser la creación de valor para pegar un salto en la competitividad y para ello se debe promover la innovación y creatividad empresarial.

Posteriormente, el director del insituto Cuesta Duarte planteó ver la competitividad desde otro ángulo, desde el ángulo del trabajo como bien social y forma de organización y no ver el trabajo como algo caro y por tanto aumentar la competitividad “con salarios asiáticos”. En tal sentido planteó interrogase sobre cuál es la renta razonable para la competitivad ya que no se puede esperar competitividad solo con cualquier retribución pero con mayores rentas, porque eso no es equitativo. Castellano remarcó que es inaceptable una competitividad con mala equidad y sin distribución de la riqueza.

El directivo del instituto del PIT CNT planteó 4 ideas en las que trabaja la central sindical para un acuerdo nacional: primero la imperiosa necesidad de ampliar la matriz productiva y la complementanción para competir, destacando el rol que debe tener el Estado ya que entienden que pymes no lo pueden hacer. En segundo lugar plantean políticas públicas, promoción de incentivos y compras públicas. En esta parte hizo referencia al acuerdo con UPM y cuánto deja al país y a la industria nacional la planta. En tercer lugar se refirió a la formación y la educación pero, contrariamente a lo expresado por todos los oradores y expositores anteriores, Castellano dijo que Uruguay no está mal en educación, haciendo referencia a cuántas más personas tiene hoy acceso a la universidad y a la UTU que hace 50 años. El problema se encuentra en que un 53 por ciento de los trabajadores no tienen más de 12 años de currículum. También refirió en esta parte al presupuesto de la educación ya que no se quieren pagar más impuestos. En cuarto lugar proponen al salario mínimo nacional como elemento fundamental en la equidad social lo que implica una renta básica para asegurar un piso. Por último, Castellano remarcó la importancia de la negociación colectiva, donde no existe convenio de productividad porque no se pueden construir indicadores porque los empresarios no dan datos. En tal sentido señaló que la productiviad no puede ser sacar más trabajo a los trabajadores. El sindicalista manifestó que el PIT CNT está dispuesto a discutir sobre porductividad con datos por sector y hablando también de renta.

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aparecido

Uruguay, 8 de septiembre de 2017