“País modelo” con necesidad de reformas :: Uruguay en el año preelectoral

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A pesar de su relativa estabilidad política y de su sólido crecimiento económico, el país enfrenta una serie de desafíos, tanto económicos como políticos. “Comparándonos con otros países de la región, podemos seguir golpeándonos el pecho”, afirmó el politólogo Ignacio Zuasnabar en el desayuno de análisis realizado el 3 de abril en Montevideo. “Sin embargo, midiéndonos por nuestros propios estándares, sí hay razón de preocupación”.

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Desayuno de análisis de coyuntura política y económica

El debate se desarrolló por invitación del Centro de Estudios para el Desarrollo y de la Fundación Konrad Adenauer Montevideo. Junto al economista Ignacio Munyo, Zuasnábar analizó la coyuntura política y económica del Uruguay 18 meses antes de las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales. El resultado de éstas sigue siendo una gran incógnita, reconoció Zuasnábar. Tanto la noción de un declive asegurado del Frente Amplio, como la idea de la inevitabilidad de una nueva victoria del Frente, son erróneas. Lo cierto es que el Frente Amplio ya no logra aglutinar a “su” electorado como supo hacerlo en etapas anteriores. Las encuestas más recientes dan un empate técnico con el Partido Nacional. Al mismo tiempo los primeros puestos en cuanto a popularidad los siguen ocupando políticos frentistas.

Lo preocupante es la pérdida de prestigio del conjunto de los políticos más importantes del país. Ni uno de ellos tiene, en estos momentos, un saldo positivo entre aprobación y desaprobación, lo cual constituye una situación más bien rara en Uruguay lo que a largo plazo podría afectar al sistema político existente. De la misma manera, los índices de apoyo a la democracia, llevan algunos años bajando, aunque manteniéndose en un nivel muy alto en relación al promedio regional. Actualmente esto no significa una amenaza inminente para la democracia en el país. Aun así, tanto el gobierno que salga de las elecciones de 2019, como los demás partidos principales, tendrán que aprender a forjar alianzas en un parlamento previsiblemente más fragmentado y sin mayoría gubernamental, para así trabajar para el bien común y contrarrestar la tendencia descrita.

En su ponencia, Ignacio Munyo aportó otras posibles causes del desencanto de muchos uruguayos con el actual gobierno. Hay muchas personas que viven marginadas de los efectos positivos de un crecimiento que, en el papel, se sitúa en un 2,7 por ciento. La “sensación térmica” del crecimiento es mucho más modesta en muchos casos. Y hay datos que sustentan esta sensación. Descontando sectores como transporte, comunicaciones e impuestos, no queda más de un 0,5 por ciento de crecimiento del PIB. Algunos sectores como la industria o el primario incluso se contrajeron.

Preocupa mucho el divorcio entre consumo e inversiones. Un crecimiento basado casi únicamente en un boom del consumo, como sucede en estos últimos años, no será sostenible a largo plazo. Últimamente Uruguay no ha atraído suficientes inversiones del exterior, y con unas tasas de interés en aumento en Estados Unidos y Europa, este problema no hará sino exacerbarse. Lo que hace falta son reformas, empezando con la educación, pasando por la negociación de nuevos tratados de libre comercio, y llegando hasta una reforma laboral. “Somos un país caro con los fundamentos de un país barato”, resumió Munyo. Corregir eso se convierte en una tarea clave de mediano plazo para los gobiernos futuros.

Autor

Dr. Sören Soika

Serie

Notas de acontecimientos

aparecido

Uruguay, 4 de abril de 2018