"La empresa tiene alma"

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Foro de la Producción sobre gestión y productividad de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa

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Dra. Kristin Wesemann

Desde los desafíos que representan los sindicatos, hasta la empatía y el rol de la familia del trabajador fueron parte de los temas que se trataron en el foro sobre “gestión y productividad” de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa, donde se reunió la cúpula empresarial de la ciudad de Montevideo.

Al comenzar, se pone sobre la mesa una preocupación latente entre el gremio: según estudios, las empresas en países de desarrollo, particularmente en América Latina, están mal gestionadas. Esto se debe a la falta de conciencia de los empresarios sobre el concepto de productividad. Por lo tanto, las empresas no pueden aspirar a ser más eficiente si es que sus dirigentes no han reconsiderado la manera en la que gestionan sus recursos.

Antes de presentar sus sugerencias para una buena gestión, el director de la constructora uruguaya Saceem, Alejandro Ruibal, enfatizó la importancia de entender el verdadero significado de productividad. De este modo añadió, que esta se refiere la relación que existe entre lo que se ha producido y los recursos o medios que se han destinado para ese objetivo. Ruibal mencionó que el uso de la última tecnología; el superar barreras ideológicas y la correcta comunicación son la base para mejorar la productividad. Minutos después, abordó el tema desde una perspectiva más humana, haciendo hincapié en que no se necesita explotar o abusar del empleado para salir victorioso: la idea es conectar o integrar al trabajador y a su familia a la empresa para que el vínculo entre los dos sea inquebrantable.

Después de acomodarse en el podio, el director de Fábricas Nacionales de Cerveza, Rubén Ordoqui, ahondó en el contexto histórico del concepto de productividad. Hace 50 años ya se hablaba de productividad en Uruguay, pero muy poco en relación al nivel al que lo hacemos ahora, los matices eran distintos. Hoy tomó un nuevo sentido: más liberal, progresivo e innovador. “La incorporación de la tecnología no es una novedad”, novedoso para las empresas es, aclaró, darle valor a la capacitación y a la empatía. Si no se convive en un clima de confianza no se puede progresar. Para concluir su intervención en el foro, destacó que existe un último paso: “sin medición no hay éxito”, aludiendo de esta manera a la necesidad de evaluar los resultados del programa de productividad.

El tercer exponente, Martín Dibaboure, director de la ANDE, se inclina por una definición más práctica y lacónica de la productividad: “llegamos al punto en el que productividad se llama simplemente hacer más; mejor y nuevo”. Sin embargo, según Dibaboure, alcanzar una productividad eficiente no significa lo mismo que la conseguir capacidad de rentabilidad, o reducción de costos. Para él la productividad es un tema público, social y se trata de “compromiso en común” que no debería ser pasajero ni subestimado, sino tener validez permanente. Al finalizar con su presentación sugirió que tenemos que trabajar en colectivo y en prospectiva para constriur y promover espacio de inter institutcionalidad, aumentar la fraternidad y mejoras las condiciones humanas, para así propiciar la productividad. Cuando se actúa así, se puede decir, concluyó Dibaboure, que “la empresa tiene alma”.

Redactado por: Practicante Nicole Rubio.

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aparecido

Uruguay, 8 de junio de 2018