En Foco (10/2011)

Periodismo ciudadano: ¿antagonista o complemento de la prensa tradicional?

Desde la llegada de Internet y el posterior desarrollo de la banda ancha más la irrupción de los dispositivos móviles que dieron lugar al vertiginoso impacto de las redes sociales, el debate sobre los nuevos medios para difundir información ofrece cada día nuevas explicaciones.

Uno de los principales temas que se activan en los foros de periodismo es el surgimiento de nuevos comunicadores, a partir de la expansión de los medios digitales y su capacidad de transmitir en tiempo real, y en diversos formatos, cualquier fenómeno que acaba de ocurrir, superando con su inmediatez todas las posibilidades conocidas en la prensa tradicional.

Con el reciente anuncio de Facebook prometiendo la elaboración de un diario de noticias basado en información proveniente de sus usuarios, donde el criterio de edición surgiría de la prevalencia de los tops trends, surge un nuevo giro en la elaboración de noticias que se suma al que en años recientes obligó a editores de medios tradicionales a adoptar las redes sociales como fuentes alternativas para la obtención de datos.

Una de las claves que parece haber alentado el proyecto la acaba de brindar la consultora Comscore donde según un estudio, la principal fuente de tráfico de los medios de comunicación escrita sigue siendo el buscador Google, mientras que Microsoft ocupa el segundo lugar y Facebook se ubica en el tercero.

Sin embargo, también señala que los usuarios que acceden a los periódicos desde la red social Facebook visitan más páginas y permanecen más tiempo online: mientras que los lectores que llegan a través de Google pasan una media de 184 minutos en el sitio web del periódico, los usuarios provenientes de Facebook permanecen en promedio 328 minutos.

El fenómeno de los comunicadores espontáneos surgido a partir de atentados terroristas como el de Atocha, Madrid, en 2004 y el de Londres al año siguiente, reveló la llegada de un cúmulo de nuevas herramientas generadoras de materia prima informativa, cuyo correlato en esa época fue la presencia récord de audiencia en los sitios europeos.

Desde entonces el intercambio de información entre la prensa tradicional y las nuevas fuentes generadoras de noticias dio lugar a un despliegue de recursos audiovisuales que, según diversos estudios, dejaron atrás la frontera que hasta entonces trazaba una línea demarcatoria entre el periodista y la audiencia.

Aquella participación ciudadana en la obtención y difusión de noticias de interés masivo echó las bases para el surgimiento del periodismo ciudadano también llamado periodismo 3.0 que luego tendría sus réplicas en América Latina; primero en Argentina, ante feroces inundaciones en la provincia de Santa Fe en 2007 y posteriormente en Chile, con el trágico terremoto seguido de un furibundo tsunami, en febrero de 2010.

Más recientemente, apenas meses atrás, en Oriente Medio las redes sociales no sólo fueron el medio desde el cual los jóvenes de Egipto y Túnez coordinaron los esfuerzos que en 2011 terminaron con décadas de gobiernos, también quedó demostrado que son una fuente de información valiosa frente a gobiernos represores que espían a sus ciudadanos. Quienes ensayan una definición sobre esta fórmula alternativa a la emisión de noticias, basada en la espontaneidad de un testimonio, describen al periodismo ciudadano como la posibilidad que tiene una persona de jugar un rol activo en la producción y difusión de noticias.

Por su parte la UNESCO al referirse en su portal Comunicación e Información a las nuevas aplicaciones basadas en Internet, especialmente la aparición de las redes sociales, los contenidos elaborados por los usuarios y los microblogs sostiene que “permiten prácticamente a cualquier usuario de Internet convertirse en un emisor, capaz de crear, modificar y compartir rápidamente contenidos y conocimientos en forma electrónica, con millones de otros usuarios locales y mundiales”.

Mientras los defensores a ultranza de la prensa tradicional señalan que el periodismo ciudadano por su propia dinámica escapa al profesionalismo y ponen en duda su rigor metodológico y, por ende, la calidad del producto resultante, ya en 2006 durante el VII Congreso de Periodismo Digital realizado en Huesca, España, se oyeron voces controvertidas.

Fue durante un acalorado debate cuando el periodista José Cervera, defensor tradicional del periodismo ciudadano también llamado Periodismo 3.0, refutó a sus críticos ante aquellos argumentos afirmando que “lo que le sucede a los medios tradicionales es lo mismo que le pasó a la Iglesia cuando se inventó la imprenta, "cuando decía que cualquiera iba a publicar un libro sin que nadie lo controlase, y podría escribir en él cualquier cosa". Pero lo que realmente les preocupaba entonces y les preocupa ahora es, según Cervera, perder el monopolio de la información, el poder que confiere.”

Acera de la confiabilidad de las noticias que se originan a través del periodismo ciudadano, durante el Congreso por el Día Mundial de la Libertad de Prensa realizado en mayo de 2010, en Washington DC, Emily Bell, directora del Centro Tow para el Periodismo Digital de la Escuela de Posgrado en Periodismo de la Universidad de Columbia, dijo que “es probable que los proveedores de motores de búsqueda por Internet generen un sistema de calificación o verificación que ayude a guiar al usuario hacia sitios de noticias confiables”. “Creo que lo que falta es un conjunto de herramientas para que la gente pueda navegar”, sostuvo.

Una de las tentaciones que ha llevado a no pocos investigadores sociales a alentar que Internet ha democratizado la información, parece referir a esas verdades a medias que se aplican para emitir una conclusión, dejando fuera del campo de campo de observación a la otra parte de la realidad.

En la visión más optimista, al ponderar al periodismo ciudadano se apunta a la interacción que dejó atrás para siempre la distancia que separaba al emisor del receptor de la noticia: ahora se considera que la información vive en la Red a través de la conversación y que el mensaje se vuelve dinámico porque los contenidos no están acabados hasta que los lectores los completan...

Si bien es cierto que hoy en día numerosas comunidades interactúan y emiten a diario numerosas noticias que pueden viralizarse a través de las redes sociales, generando miles de impactos y participación de la gente común, nada ha podido demostrar hasta ahora que la agenda setting haya dejado de ser propiedad de la prensa tradicional.

A la hora de plantear la crisis de los medios clásicos frente al auge de la prensa digital en sus distintas expresiones, se ha señalado en congresos de la Asociación Mundial de Periódicos (WAN, por sus siglas en inglés) que una de las fórmulas para preservarlos será apuntar al periodismo de investigación y con ello, dar un salto de calidad en la elaboración de noticias de interés social.

En este sentido el portal de videos YouTube, propiedad del gigante de Intenet Google, acaba dar un giro en sentido contrario con la firma de un acuerdo para poner un canal del sitio, precisamente al servicio del periodismo de investigación para medios digitales.

Según lo acaba de anunciar la propia empresa, “YouTube ha entablado conversaciones con el Centro para el Reporterismo de Investigación (CIR, por sus siglas en inglés) para abrir un servicio dedicado al periodismo de investigación y comenzar a competir con los grandes medios de comunicación, que tradicionalmente han dedicado más esfuerzos a este tipo de reportajes”.

El CIR cuenta con 35 periodistas y completa cada año alrededor de 35 investigaciones que más tarde vende a medios de comunicación como el 'Washington Post'. Según explica en su página web la organización, “al mismo tiempo que los medios tradicionales se están viendo obligados a reducir presupuesto y empleados en todo el mundo, nuevos modelos de conseguir información, como el CIR, o las redes sociales están ganando protagonismo.”

A pesar del aparente divorcio entre los medios sociales y el periodismo tradicional, existe una interacción que ha llevado a los profesionales de prensa a incorporar dichas herramientas a sus pesquisas cotidianas para la elaboración de noticias.

En la Conferencia de la Asociación Internacional de Estudios en Comunicación Social (IAMCR) 2011, celebrada en Estambul recientemente, se estableció que Twitter es la red social que más se utiliza en este sector para difundir información.

Según una investigación realizada por especialistas de la Universidad Carlos III de Madrid, los autores del estudio evaluaron las respuestas de medio centenar de periodistas con perfiles activos en Twitter para conocer el uso profesional que hacen de las diversas redes sociales, cuál es su percepción de las mismas y cuáles son sus expectativas.

Los resultados revelaron que los periodistas encuestados, que llevaban un promedio de 15 años ejerciendo la profesión, usaban asiduamente Twitter para publicar y distribuir información (95 %), identificar tendencias (86 %), buscar información (82 %), «viralizar» información de sus propios medios de comunicación (82 %) o fidelizar a los usuarios (78 %). La cifra se redujo al 25 % de los encuestados cuando se preguntó si utilizaban la red de microblogging para realizar periodismo de investigación.

Para contribuir a la reflexión sobre los alcances del periodismo ciudadano hacia una mayor participación social en la vida pública de los países, la UNESCO planteó la búsqueda de los siguientes seis objetivos ideales:

¿Cómo promover Internet y las redes sociales como plataforma para el debate democrático y la participación cívica?

¿Cómo capacitar a los usuarios de blogs y otros recursos en materia de producción de contenidos y de participación significativa para enriquecer el acceso de los ciudadanos a la información y el intercambio de ideas?

¿Cómo aumentar la formación elemental en materia de medios de comunicación e información de los lectores, auditores y espectadores? ¿Cómo ayudarles a aprender a hallar la información que necesitan y evaluar críticamente la información?

¿Cuál es la función de los medios tradicionales de comunicación en la autenticación o verificación de la información que circula por las redes sociales?

¿Cómo facilitar a las comunidades marginadas el acceso a la información mediante dispositivos de comunicación electrónicos, entre ellos los teléfonos móviles?

Y finalmente se preguntó si en esta era digital, ¿sería suficiente el enfoque tradicional de capacitación básica sobre medios de comunicación e información para formar adecuadamente a los usuarios?

Indudablemente el fin del modelo tradicional del generador de noticias activo frente a las audiencias pasivas ya es cosa del pasado. Lo que queda aún por saber es cuánto podrá contribuir esa multitud de voces que dialogan redefiniendo hechos y refutando opiniones a consolidar una red mundial de informaciones ciertas, confiables, creíbles y sobre todo, desprovistas de intereses subalternos.

Por Eduardo Zukernik