En Foco (1/2012)

Periodistas mexicanos y de Centroamérica en la mira de la narcoviolencia

Desde que el gobierno colombiano, con la llegada de Álvaro Uribe al poder, adoptara como política de Estado la lucha frontal contra el narcotráfico y el narcoterrorismo hasta su virtual desmantelamiento, la huida y expansión de dicho flagelo social trasladó sus practicas mafiosas a México y ha extendido sus tentáculos a los países vecinos de Centroamérica donde, consecuentemente, el ejercicio del periodismo se ha convertido en una profesión de alto riesgo.

El trágico fenómeno que desde el año 2000 dejó su secuela de víctimas en 80 hombres de prensa solamente en México, donde además se cuentan otros 14 comunicadores desaparecidos, lejos de decrecer tiende a incrementar su desarrollo y, según un informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) basado en datos de la ONUDD, (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), a pesar de la lucha de sus gobiernos, para 2006, Colombia era responsable del 50% de la plantación mundial de coca.

Una prueba del aumento del negocio ilegal con estupefacientes en la región, con su secuela de crímenes, lo ofreció la comparación entre dicho informe que para esa época indicaba a Perú como segundo productor de hojas de coca con el 33% seguido por Bolivia con el 17% y, apenas tres años más tarde, en 2009, ya había desplazado a Colombia en la producción total, según lo señaló el director ejecutivo de la ONUDD, Antonio María Costa.

En la actualidad, con epicentro en México, principal abastecedor del mercado ilegal de provisión y consumo de cocaína de los Estados Unidos, la expansión de las redes del narcotráfico atraviesa Latinoamérica de norte a sur, donde salvo Brasil, ningún otro gobierno ha encarado una lucha abierta y planificada para liquidar a las bandas que comercializan drogas dentro y fuera del país.

La gravedad de la situación en México, que afecta a la sociedad en general y al periodismo en particular, generó el 27 de octubre último una presentación de la ONG internacional Article 19 ante la CIDH ( Comisión Interamericana de Derechos Humanos). Sostuvo la entidad defensora del periodismo en el mundo que "El clima de temor que se ha apoderado de algunas ciudades, como Laredo y Apaztingan desalienta tanto a los medios de comunicación como a familiares de las víctimas a hablar sobre los casos de periodistas desaparecidos o asesinados.”

Darío Ramírez, Director de México y América Central Office de la entidad, dijo que “la impunidad alimenta este ciclo de violencia, ya que anima a los autores a cometer nuevos ataques. En este sentido el directivo reclamó “por la falta de compromiso del gobierno mexicano para abordar seriamente estos temas”, lo cual –aseguró- da lugar a que los medios de comunicación -.sobre todo los medios de comunicación locales - deban recurrir a la autocensura como una forma de protección".

Cuando el presidente mexicano Felipe Calderón declaró la guerra a los narcos y para ello convocó al Ejército para enfrentarlos, los costos no estimados de esa lucha dejaron virtualmente desguarnecidos a cientos de miles de ciudadanos, ante la desmesurada escalada de violencia a la que apeló el crimen organizado para hundir en el desprestigio al jefe de Estado y disuadirlo de su lucha.

De acuerdo con datos del gobierno federal, desde diciembre de 2006, cuando Calderón inició la guerra contra el narco, hasta 2010 la cifra de muertos fue de 34 mil 612. Sin embargo, desde el 1º de enero de 2011 hasta fines de abril de ese año, se calcula que la cifra aumentó por 4 mil 741 muertos, dando un total hasta esa fecha de 39 mil 353 muertos.

En lo que toca a la prensa, las autoridades crearon en febrero de 2006 la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), con magros resultados para frenar los embates criminales contra los comunicadores.

El mes pasado, las relatorías para la libertad de expresión de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos, en su visita al país insistieron ante el Gobierno en “la persistencia de enormes desafíos relacionados particularmente con la violencia que enfrentan las y los comunicadores, la cual tiene un intolerable efecto de silenciamiento en algunas zonas de México.”

Uno de los más inquietantes efectos de la guerra abierta desde el Gobierno, con el entrenamiento y creación de cuerpos de elite devino en un desafortunado efecto bumeran. Es el que dio lugar al surgimiento del Cártel de los Zetas, un grupo de militares que nació para enfrentar al narco y, tras desertar, se convirtió rápidamente en uno de los más crueles representantes del crimen organizado, abarcando una zona tan extensa del país que ya incluye réplicas en países vecinos.

La consultora sobre seguridad Stratfor en su informe "la Amenaza de los cárteles mexicanos en América Central" destaca que la región está experimentando un aumento de los niveles de delincuencia y la perspectiva de una mayor competencia de los cárteles mexicanos de la droga en su territorio. "La debilidad institucional y las vulnerabilidades de seguridad de Guatemala y otros países centroamericanos significa que la lucha contra estas tendencias requieren una ayuda importante, lo más probable de los Estados Unidos".

En el mismo reporte dicha agencia norteamericana Stratfor reseñó que “Los cárteles de Sinaloa y Los Zetas operan en Guatemala, donde estos últimos están dispuestos a utilizar los mismos niveles de violencia para obligar a la lealtad como lo han utilizado en México”.

Aunque ambas organizaciones criminales siguen necesitando grupos guatemaltecos para acceder a conexiones de alto nivel político en ese país, “Los Zetas – alertaba el documento-han tomado un rumbo muy agresivo en la búsqueda de un control directo sobre más territorio".

Tanto es el, poder de esta organización criminal que el fiscal general en Houston, Texas, dijo que “Los Zetas, con su disciplina militar, potente arsenal y amplia capacidad de vigilancia, son hoy el grupo más peligroso que opera dentro y fuera del territorio de los EE.UU.”

El grupo narco liderado por ex militares alcanzó tal grado de sofisticación en su desarrollo y enfrentamiento con las tropas legales que recientemente se informó que también cuenta con una estructura de comunicación propia para captar, amedrentar o silenciar a profesionales de los medios independientes.

En ella actúa un jefe de prensa y un subjefe; cuya misión es contactar a un editor, que cumple tareas en los medios al que por adhesión, por dinero o bajo presión, lo suman de su lado. El periodista tiene la ‘obligación’ de avisarles a todos los demás editores de la sección de temas policiales y a los directores de los medios, si esa nota se publica o no, ya que sus mandantes deciden por lo cual, los periodistas tienen totalmente acotado y limitado el material informativo considerado apto para ser publicado.

La denuncia fue efectuada a La Voz de las Américas por una periodista de la capital del estado de Tamaulipas, una de las zonas más calientes para los comunicadores, quien refirió que en Ciudad Victoria, plaza dominada por la banda de Los Zetas, “el grupo amenaza, golpea o secuestra a comunicadores, si algún medio no atiende sus indicaciones”.

La periodista, cuyo nombre no fue revelado por razones de seguridad, también contó que ahora los criminales también quieren aparecer en las páginas de sociales. Cuando hay un cumpleaños de algún hijo de un Zeta, una esquela de alguna pariente del jefe de Los Zetas, “mandan la información para que se publique en la página de sociales”. También señalan a la prensa controlada qué funcionario, político o líder sindical se puede criticar.

La crítica situación que sufren los periodistas en la zonas de mayor riesgo de México también fue descripta por Gustavo Salas Chávez, fiscal especial para la Atención a Delitos contra la Libertad de Expresión quien explicó “Los obligan y los amenazan permanentemente a mantener una línea editorial, y tienen control de ciertas regiones, donde hay una presión sistemática sobre los medios de comunicación”.

Michael O’Connor, un investigador del Comité para la Protección de los Periodistas, (CPJ) con sede en Nueva Cork, relató que una de las primeras acciones que realizan los narcotraficantes cuando se mueven a un territorio es controlar a la prensa local.

“Cuando entran a una ciudad, cambian la estructura del poder local: el alcalde, la policía, el comandante local del ejército. No desean que la prensa informe sobre eso. Esa es una gran historia. Cuando su alcalde está siendo corrompido por alguien, esa es una gran historia”, agrega O’Connor.

Como resultado, dijo el especialista, “algunos reporteros reciben pagos o los traficantes de droga “amenazan a aquellos que no los reciben y si nada más funciona, los matan”…

En su afán por silenciar medios y voces que revelen sus maniobras o complicidades en el poder, la banda mafiosa que según informes militares posee armas de última generación, lanzagranadas y hasta helicópteros, además de sofisticados equipos de comunicación; en los últimos tiempos avanzaron en su ataque a los comunicadores asesinando a blogueros y usuarios de redes sociales.

La periodista María Elizabeth Macías, era jefa de redacción del diario Primera Hora, en el estado de Tamaulipas, México y fue decapitada después de haber denunciado crímenes cometidos por el narcotráfico.

Junto a su cadáver, se encontraron dos teclados de computadora, un reproductor de discos y varios cables, acompañados de un mensaje. "“Ok Nuevo Laredo en vivo y redes sociales. Yo soy la nena de Laredo y aquí estoy por mis reportes y los suyos… para los que no quieren creer, esto me pasó por mis acciones, por confiar en SEDENA y MARINA… Gracias por su atención Atte: La ‘Nena’ de Laredo… ZZZZ”, según informó la Procuraduría General de Justicia del Estado de Tamaulipas. Macías tenía un blog bajo el seudónimo "la Nena de Nuevo Laredo".

El asesinato de la bloguera ocurrido a fines de septiembre último dio lugar a un comunicado de la ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) donde se afirma que “El ejercicio de la profesión periodística se vuelve impracticable, mientras que las autoridades federales aún tardan en aplicar los nuevos mecanismos de protección para periodistas firmados desde hace un año”.

En uno de sus enfrentamientos contra críticos y adversarios, sean o no medios y periodistas, los temibles Zetas, a pesar de ser los campeones de la intimidación, fueron advertidos por un grupo de hackers autodenominado Anonymous que les exigía la inmediata liberación de uno de sus activistas secuestrado en el estado de Veracruz, según lo denunció el grupo mediante un video subido a Internet.

La amenaza puntualizaba que atacarían las páginas web más utilizadas por el 'narco' y harían pública información sobre funcionarios, políticos, policías, y hasta taxistas, colaboradores del sanguinario cártel.

Aunque hasta hora Anonymous, un grupo surgido al calor del movimiento global de "indignados", no ha funcionado como una estructura monolítica sino como un grupo de activistas organizados bajo un mismo nombre, que utiliza la red para boicotear o denunciar abusos del poder, sería esta la primera vez que pone en su mira a los narcos.

Más allá de la lucha dispar, la agencia norteamericana Stratford advirtió que lejos de ser una contribución la iniciativa es riesgosa ya que los cárteles, "podrían incluir a los hackers entre sus objetivos" por lo cual la consultora en Seguridad planteó que "la advertencia no debe ser tomada a la ligera" ya que en el pasado Anonymous cumplió sus amenazas. Por ejemplo cuando publicó los nombres de los 1.500 usuarios de la web de pornografía infantil Lolita Citiy, o los números del Seguro Social de la policía de Boston.

Además, en una clara muestra de la impunidad de los criminales, la misma empresa dijo que “si Anonymous lleva a cabo su amenaza, derivaría en la muerte de los individuos señalados como socios del cártel, sin importar si la información revelada es precisa o no".

Según diversos estudios realizados en los países de la región, la mayor parte de la violencia asociada con el comercio de las drogas se produce en los que integran el llamado "Triángulo Norte" que siguen sumidos en la pobreza, plagado de bandas locales y son altamente inestables, lo que ha facilitado la operación de los grupos criminales mexicanos, que se han asociado a las pandillas de la región.

Así El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y más recientemente Costa Rica, han sido invadidos por la plaga del crimen organizado que suele reclutar grupos juveniles provenientes de hogares desestructurados, ubicados por debajo de la línea de la pobreza, para iniciarlos y especializarlos en sus prácticas mafiosas.

El Salvador vio aumentar su tasa de homicidios 6%, al registrar 66 casos por cada 100 mil habitantes entre 2005 y 2010. Al mismo tiempo, la tasa de homicidios en Guatemala aumentó 13%, a 50 por cada 100 mil habitantes. Mientras que Honduras registró un aumento de 108%, a 77 por cada 100 mil habitantes. Todas esas alarmantes cifras son consideradas entre las tasas de homicidios más altas del mundo.

El fenómeno de la narcoviolencia no pasa inadvertido a la hora de los recambios electorales como lo demostró el mes pasado la ciudadanía de Guatemala que, acaba de elegir Presidente a un militar que prometió mano dura y la creación de fuerzas especiales para enfrentar al crimen organizado.

También hace cuatro años, cuando perdió frente al socialdemócrata Álvaro Cólom, el general Otto Pérez Molina había centrado su campaña en atacar al narcotráfico. A pesar de la luctuosa experiencia de México por la cual sobran las voces escépticas; hasta ahora las urnas le dieron la razón.

Entretanto, el futuro del periodismo en la región parece destinado a abordar el dramáticamente peligroso tema del narcotráfico por fuera de la prensa tradicional. Para eso, como se informa en el Libro “Cobertura del narcotráfico y el crimen organizado en Latinoamérica y el Caribe”, ya existen numerosos blogs creados especialmente para informar sobre las actividades de los grupos criminales y sus cómplices. Algunos de los más importantes son: Blogdelnarco; Cosecha Roja, patrocinada por Open Society Foundations y la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. http://cosecharoja.fnpi.org/ e Investigative Dashboard, que suministra “herramientas para reporteros internacionales que siguen el dinero”.

Mientras cada día la región libra una nueva batalla contra la narcoviolencia, el aporte de las redes sociales ofrece a los periodistas una vía de difusión segura para esas noticias. Sin lugar a dudas se trata como nunca, de una verdadera cuestión de vida o muerte.

Por Eduardo Zukernik