México
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Un punto de partida necesario para analizar la situación de los medios de comunicación en México es la creciente escalada de violencia e impunidad que vive el país. Con once periodistas asesinados cuatro de ellos internautas y dos reporteros desaparecidos durante 2011 (RSF 2011) y 89 casos en el período que va de 1995 a 2010, México es considerado actualmente el país más peligroso para el ejercicio de la profesión (Bridges 2010). La única institución estatal que lleva un registro público y documentado de los crímenes contra periodistas es la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Según las cifras de este organismo diez periodistas han sido asesinados en 2011 y se reportan 76 casos desde el año 2000 (CNDH 2011). Por este motivo, México ocupa el puesto 149 entre los 178 en la clasificación mundial de libertad de prensa elaborada por Reporteros Sin Fronteras (RSF 2011). Frente a esta dramática situación, el gobierno federal ha creado en 2006 dentro de la estructura de la Procuraduría General de la República, una Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos cometidos contra Periodistas (FEADP), que desde 2010 responde al nombre de Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos en contra de la Libertad de Expresión (FEADLE). Sin embargo, según un informe de la Relatoría para la Libertad de Expresión de la OEA, esta dependencia “no ha contribuido a reducir la impunidad generalizada que existe en los casos de violencia contra periodistas”, dado que desde su creación en 2006 hasta el año 2010 no había logrado la sanción penal de un solo responsable (OEA 2010). Asimismo, en marzo de 2012 el Congreso mexicano aprobó un dictamen para federalizar los delitos contra la prensa. Se espera que esta medida, largamente reclamada por la comunidad internacional y por la sociedad civil mexicana, contribuya a mejorar las condiciones para el ejercicio del periodismo en aquel país.
Otra característica central en relación a los medios de comunicación mexicanos es su alto grado de concentración, sobre todo en lo que se refiere a los mercados de TV y radio. En efecto, según datos de Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI 2010), constatados por otras fuentes (AMARC 2009, OEA 2010) el 95% de la televisión abierta y el 77.77% de los canales digitales, se encuentran en manos de las empresas Televisa y TV Azteca. El negocio de la televisión maneja en México cifras millonarias. Según estimaciones de Zenith Optimedia el 73 % del gasto publicitario de México se destinará en 2012 a este medio, mientras que la prensa escrita acaparará un 10 % y la radio un 8% (WAN IFRA 2010). Es que, al igual que en los demás países de la región, la TV es el medio más consumido por los mexicanos. Así lo indica la Encuesta General de Medios publicada por IPSOS, según la cual un 82% de los consultados declararon haber visto televisión el día anterior, mientras que un 59% dijo haber escuchado la radio en el último día. Un 19 % declaró haber consumido prensa escrita en el día anterior y un 32% manifestó haber ingresado a Internet en la última semana.
Con el fin de fomentar una mayor competencia en el mercado, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa ha prometido desde el inicio de su mandato la licitación de frecuencias de radio y TV abierta. Desde un punto de vista técnico, existen suficientes canales para reconfigurar el escenario de la televisión abierta, sobre todo una vez que se concrete el apagón analógico, previsto para 2015. El gobierno nacional dio numerosas señales de que las licitaciones tendrían lugar durante 2011. Sin embargo, en la víspera de las elecciones de 2012, la iniciativa parece haber perdido ímpetu, posiblemente para no afectar los intereses de los principales grupos mediáticos del país en plena campaña electoral. En mayo de 2011 el empresario Carlos Slim -que es dueño de la empresa de la principal telefonía fija Telmex y la principal proveedora de telefonía celular en el país, Telcel- hizo una presentación solicitando que se modificara el estatuto de su licencia para poder convertirse en proveedor de televisión (Medioslatinos 01.06.11). Luego de un prolongado debate, esta concesión no le fue otorgada. Por este motivo el empresario ha optado recientemente por ingresar al mercado de contenidos a través de un canal de televisión en línea denominado Ora.TV (Medioslatinos 12.03.12).
En el ámbito de la televisión de paga se ha intensificado sustancialmente la competencia, desde que la empresa Dish, que hasta ahora se concentraba en ofrecer TV de paga entre los sectores de menores recursos, lanzó -a partir de una alianza entre la empresa local MVS Comunicaciones y la estadounidense Echostar- un paquete de programación Premium para competir por los clientes de alto poder adquisitivo, que tradicionalmente eran abastecidos mediante el servicio de Sky, suministrado por Televisa. La empresa Telmex de Carlos Slim ha intentado ingresar en este mercado por su cuenta o mediante una alianza con MVS y Dish, pero hasta el momento no ha conseguido la licencia correspondiente. Entre tanto, sus dos principales competidores, los canales de televisión Televisa y TV Azteca, han presentado recientemente una solicitud para poder brindar en forma conjunta el servicio de TV de pago y de internet a través de la empresa TotalPlay. En caso de serles concedida la licencia, serían las primeras en poder ofrecer el servicio de cuádruple play (audio, video, internet y telefonía móvil).
Pero si por un lado, Televisa y TV Azteca tienen intereses comunes y mantienen un conflicto abierto con Carlos Slim, también existe una competencia abierta entre ambas televisoras. El mismo tiene lugar en el campo de las telecomunicaciones, donde ambas empresas pugnan por copar parte del mercado en el que Carlos Slim tiene una presencia hegemónica. Con el fin de ampliar el ancho de banda para servicios de tercera generación y fomentar la competencia, el gobierno de Felipe Calderón realizó en octubre de 2010 una licitación de nuevas bandas de frecuencias. Sin embargo, la denominada “Licitación 21”, fue sospechada de beneficiar abiertamente a la alianza entre las empresas Televisa y Nextel, motivando un conflicto legal que ya lleva dos años entre estas empresas y el Grupo Isuacell, propiedad del dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego. Ante la incertidumbre jurídica generada por los amparos presentados por la compañía de Salinas Pliego, la sociedad entre Televisa y Nextel se terminó disolviendo.
Junto a estos poderosos actores, existen también en México otros grupos de medios. Uno de ellos es la Organización Editorial Mexicana (OEM), que posee la agencia de noticias Informex, 70 periódicos, 24 estaciones de radio, un canal de televisión y más de 40 sitios web. Entre los principales periódicos del grupo se encuentran El Sol de México, Esto y La Prensa, que ocupan los primeros lugares en circulación a nivel nacional. El otro conglomerado de peso en la prensa escrita es mexicana es el Grupo Reforma. Además de poseer la principal agencia de noticias del país (Agencia Reforma), edita diez periódicos en cinco ciudades, incluyendo a los periódicos de mayor tiraje en las tres principales ciudades mexicanas: Reforma, en la Ciudad de México, El Norte en Monterrey y Mural en Guadalajara. Asimismo publica el periódico gratuito Metro en Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Puebla y Toluca y el vespertino El Sol de Monterrey (WAN IFRA 2010). Al margen de estos periódicos editados por grandes grupos, el paisaje de la prensa escrita mexicana se completa con los periódicos Excelsior y El Universal y La Jornada.
Por Ana Wendy Jacoby

