En Foco (3/2012)
La ola de los prosumidores
Cuando en 1979 el sociólogo francés Alvin Toffler en su célebre libro “La Tercera Ola” anunció el advenimiento de los “prosumidores”, las comunicaciones seguían desarrollándose del modo en que se habían configurado varias décadas antes, es decir un gran emisor y varios miles de receptores, mayormente ubicados en un límite geográfico.
Todavía el mundo estaba divido económica y políticamente entre este y oeste, con una Unión Soviética quizás no muy floreciente pero seguramente lejos del desmoronamiento que experimentó sólo una década después y, una República Popular China que, aún envuelta en el régimen heredero de Mao, aceleraba sus pasos hacia el cambio del paradigma productivo.
El final de aquel modelo que comenzó a hacerse trizas antes de ingresar al nuevo siglo y que había convivido con Occidente entre recelos mutuos, espías y traiciones, fue relatado por los grandes medios con el auxilio de las viejas herramientas que incluían en el menú para trasmitirlas sólo el fax y la telefonía satelital.
Hoy, hechos recientes como las protestas masivas en Europa, Medio Oriente y los Estados Unidos o, catástrofes como la de Chile en 2010, evidenciaron que la comunicación excluyente de uno a muchos ya es cosa del pasado. Hoy gracias a Internet rige el intercambio informativo de muchos a muchos, trasladando el concepto de prosumidor a quienes producen e intercambian información generada y difundida por las redes sociales.
Sin embargo el neologismo “prosumidor”, un apócope entre las palabras productor y consumidor, debe su bautismo en el vocabulario a las redes de trueque, donde recibían esa denominación los productores de los bienes, productos y servicios que se intercambian en el interior de los clubes o asociaciones que los nuclean.
Los defensores de esta fórmula de transacción económica, mucho antes de que Internet se expandiera por todo el Universo y se hiciera accesible desde un teléfono celular inteligente, pregonaban su capacidad de generar una alternativa al sistema capitalista.
Es que los prosumidores, en su doble condición de productores y consumidores, no sólo pueden prescindir del dinero y del sistema financiero para obtener los bienes, sino que además no producen para el mercado con el fin de obtener una ganancia, sino para satisfacer sus necesidades.
En el campo de las comunicaciones estás redes asociativas de intercambio se aplicaron rápidamente a la ida y vuelta de noticias sobre las más diversas temáticas; preferencias, calificaciones y descalificaciones sobre productos y empresas y hasta recomendaciones a favor y en contra de tales y cuales bienes y servicios.
La cuestión creció tanto que muchísimo antes que la red de microblogging Twitter atrapara tendencias y seguidores de cuestiones y personajes masivos o Facebook implantara el “me gusta” para agrupar perfiles de usuarios; ya la blogósfera conocía cientos de miles de emprendimientos de particulares o grupos dedicados a promover debates o difundir vía Internet, temas de sus preferencias.
Uno de los ejemplos más acabados de esas redes asociativas la ofrece la muy concurrida enciclopedia online Wikipedia.org., producto del esfuerzo de miles de voluntarios, donde se mezclan eruditos en historia, con expertos en biología y en las más diversas disciplinas o simples usuarios de productos de la vida cotidiana que, son capaces de definirlos y explicarlos en sus principales detalles, para consumo masivo.
Este verdadero ejemplo del prosumidor introduce la existencia de las páginas colaborativas de Internet, un núcleo creciente de navegantes de la red que rompió para siempre con el rol pasivo del receptor de noticias para convertirse en emisor, básicamente solidario con el interés de sus pares por intercambiar información real, desprovista de intereses económicos.
Entre las cuestiones que polarizan opiniones contrarias a la expansión creciente de los prosumidores en Internet se plantean las de quienes destacan a muchas asociaciones como proclives a violar los derechos de autor en las creaciones musicales, libros y películas que, muchos de ellos ponen a disposición del público en forma gratuita, a las que se accede mediante una simple operación de descarga.
Según estudios de el GlobalWebIndex que entrevistó a más de 51 mil usuarios de Internet en 18 países en su primer año, hacia septiembre de 2010, el 66% de los usuarios globales de Internet había mirado un video clip durante los últimos 30 días; el 29% había mirado online TV en vivo; el 27% había mirado programas completos de TV por encargo; el 25% había bajado programas gratuitos de TV, el 13% había bajado ilegalmente algún programa de TV, y el 9% había pagado por contenido online.
Como respuesta al libre acceso a la producción cultural que tantos adeptos cosecha entre los millones de usuarios del mundo virtual, surgieron distintos proyectos en su contra como la ley SOPA en los Estados Unidos y otras similares en distintos países.
Precisamente para rechazar esas iniciativas, Wikipedia tomó la delantera y recientemente difundió una protesta online donde con fondo negro y letras blancas proclamaba:
“La iniciativa de ley SOPA (Stop Online Piracy Act) de los Estados Unidos perjudicaría seriamente la libertad de expresión y el carácter abierto de Internet, incluyendo a Wikipedia, en caso de ser aprobada. Otras leyes, como la Ley de Economía Sostenible (Ley Sinde) española y los proyectos de la Ley Lleras (Colombia) y Döring (México) también suponen una amenaza. Con la excusa de proteger los derechos de autor, se permiten medidas que pueden considerarse como censura.”
Para expresar su descontento advertía además “Ante la comunidad de Wikipedia en inglés ha decidido cerrar durante el día de hoy para protestar contra esas leyes. También Wikipedia en español y el resto de proyectos Wikimedia se ven afectados. Y, al igual que otros muchos sitios web, también nosotros estamos de acuerdo en que:¡Internet no debe ser censurada! “
MILES DE DIARIOS EN UN DIARIO
Mientras la blogósfera fue creciendo y los diarios online se vieron obligados a seguir la ola del feedback, incorporando opiniones de sus lectores; no tardó en llegar a la radio y la TV la recolección de puntos de vista de las audiencias acudiendo a las redes sociales, rápidamente adoptadas por los medios tradicionales, para interactuar con el público antes que sea tarde...
Los blogs según los definió la propia Wikipedia, aclarando que en español también se denominan bitácora, son un sitio web periódicamente actualizado que recopila cronológicamente textos o artículos de uno o varios autores, apareciendo primero el más reciente, donde el autor conserva siempre la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente. Producto de ese crecimiento de la modalidad de difundir datos y noticias de muchos para muchos, es el caso emblemático del diario electrónico norteamericano The Huffington Post adquirido por el portal de Internet AOL a fines de enero de 2011, por un importe de 315 millones de dólares.
The Huffington Post, hasta entonces realizado con el aporte de miles de prosumidores, por esa época contaba con alrededor de 25 millones de visitantes únicos mensuales, cifra que en la actualidad se estima ya en el doble.
La creación de la periodista Arianna Huffington, que acaba de anunciar el lanzamiento de su edición española, a pesar de recibir importantes inversiones aún antes de vender el diario declaró en una entrevista realizada por John Friedman, de Marketwatch, que pronosticaba “un futuro de información gratuita, a menos que se ofrezca un contenido muy especializado”.
A pesar de que muchos blogueros, tras la venta del THP a AOL la acusaron de haberse servido de sus aportes gratuitos para su gran negocio, la periodista añadía que “hay que seguir al consumidor. Sus hábitos han cambiado enormemente como para escoger únicamente un sistema que implique ‘poner puertas al campo’. La gente está acostumbrada a acceder a la información de manera gratuita”.
Aquel diario digital nacido en 2005 empezó como un pequeño blog de opinión política en 2005 y luego se convirtió en un fenómeno de las noticias online barriendo con la popularidad y penetración de verdaderos colosos de la prensa norteamericana como The New York Times y The Washington Post.
Mientras los prosumidores suman y multiplican voces en Internet, sus detractores advierten que tanto los blogs como productores de noticias y los wikis como productores de fuentes de conocimiento, son enemigos del rigor y por tanto no confiables como las fuentes tradicionales.
La respuesta de estos no se hace esperar y señalan que sus enemigos en realidad defienden el negocio de informar financiado por patrocinadores que, a diferencia de los prosumidores, condicionan al medio que debe difundir noticias en sintonía con los intereses de sus anunciantes y por ende, no tan confiables...
Por Eduardo Zukernik
