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Notas de acontecimientos

Informe Milenio sobre la Economía, Gestión 2011 No. 31

Presentación de Libro

El martes 3 de julio en el Salon Germania del Hotel Europa en la ciudad de La Paz; el miércoles 4 de julio en el Hotel Camino Real en la ciudad de Santa Cruz y el jueves 5 de julio en las intalaciones de la Federeación de Empresarios Privados en la ciudad de Cochabamba se presentó el Informe Milenio sobre la Economía, Gestión 2011 No 31. El cual hace una evaluación sobre el comportamiento de las principales variables economicas en Bolivia.

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Los dìas 3, 4 y 5 de julio en el salón Germania del Hotel Europa en La Paz; en el Centro Simón I. Patinio en Santa Cruz y el Club Social en Cochabamba, se llevò a cabo la presentación del Informe de Milenio sobre Economìa Gestión 2011; No.32. Las palabras de apertura estuvieron a cargo de Roberto Laserna Presidente de la Fundación Milenio, quien se encargo de explicar a la audiencia los contenidos y el alcance del libro.

A continuación Iván Velásquez Castellanos, Coordinador de la Fundación Konrad Adenauer se encargo de dar las palabras de bienvenida, el cual agradeció a Roberto Laserna Presidente de la Fundación Milenio y en especial a Napoleón Pacheco y a su equipo de investigadores a la cabeza de José Luis Evia (Coordinador), Fernando Crespo, Carolina Gutiérrez Tejada, Rolando Jordán, Jorge Leyton, Mauricio Medinaceli, Mauricio Ríos García y Carlos Rocabado, colaboraciones especiales de: Sergio Daga y Santiago Laserna Fernández, asistentes de investigación: Enrique Aranibar B., Joel Acho M. y Sergio Magne M. por este nuevo aporte al debate y al análisis.

La economía boliviana sigue disfrutando de una bonanza económica que, a pesar de los problemas que se han presentado en Europa y estados Unidos, mantiene elevados los precios de nuestras exportaciones. Esto se refleja en crecientes importaciones, acumulación de reservas y una relativa estabilidad de precios. Sin embargo, en una perspectiva de largo plazo se observa que estamos lejos de haber superado los desafíos de construir una economía más sostenible, capaz de generar valor, transformar las riquezas naturales en fuerza productiva, y ofrecer mejores oportunidades y más equidad.

El 2011 la economía mundial se desaceleró. En los países desarrollados resurgieron con fuerza los problemas de desempleo, desequilibrios fiscales, deuda soberana, y debilitamiento del sistema bancario. Las economías desarrolladas estuvieron afectadas, además, por la reducción de su calificación de deuda. La crisis europea empezó a expandirse desde la periferia de Europa a países más grandes como España o Italia. A esto se sumaron las manifestaciones de descontento de las poblaciones de varios países europeos, en lo que se conoce como el movimiento de los indignados. El crecimiento económico bajó en Europa a 1,6 por ciento en 2011, de un nivel de 1,9 por ciento en 2010. En Estados Unidos también bajó el ritmo de crecimiento al 1,8 por ciento en 2011, luego de haber alcanzado al 3 por ciento en 2010. El Japón se contrajo en 0,9 por ciento. Los dos gigantes asiáticos también sufrieron una desaceleración: en China cayó la tasa de crecimiento de 10,4 por ciento el 2010 a 9,2 por ciento el 2011, mientras que la India logró crecer al 7,4 por ciento, luego de haber crecido a 9,9 por ciento el 2010. Sin embargo, en América Latina la situación fue desigual. Aunque el conjunto de la economía de la región disminuyó su ritmo de crecimiento el 2011 (de 6,1 por ciento a 4,3 por ciento), once de los 20 países de la región crecieron más el 2011 que en 2010. El desempeño de nuestros vecinos fue también heterogéneo, mientras cayó el crecimiento de Brasil al 2,9 por ciento (cuando el 2010 había crecido al 4,5 por ciento), el de Argentina alcanzó al 9 por ciento, y el de Perú al 7 por ciento.

A pesar de la disminución del ritmo del crecimiento de la economía mundial, los precios de las materias primas mantuvieron niveles elevados. El precio del petróleo alcanzó niveles significativamente superiores a los del 2010 en la primera parte del 2011, y aún cuando tendió a caer al final del tercer trimestre, se recuperó a finales de año. Los precios de los metales subieron la primera parte del año, pero tendieron a caer en el segundo semestre. Algo similar ocurrió con los precios de los productos agrícolas. Nuestras exportaciones, impulsadas por los mayores precios, crecieron significativamente(30,9 por ciento). Este incremento en las exportaciones se explica en un 84,5 por ciento por el aumento de los precios y sólo en 15,1 por ciento por mayores volúmenes. La mayor parte del incremento del volumen de exportaciones provino del sector minero y de hidrocarburos, mientras que el valor de las exportaciones no tradicionales se redujo. Por ello se acentuó nuestra dependencia exportadora de las materias primas no renovables que el 2011 representaron el 83,2 por ciento del total las exportaciones.

La mejora en el valor de las exportaciones incrementó de manera importante el ingreso del país, ingreso que en gran parte se destinó a mayor absorción interna. Tanto el consumo como la inversión crecieron significativamente, lo que dinamizó la demanda,la producción para el mercado interno, y las importaciones. Bolivia creció en 5,1 por ciento al tercer trimestre del 2011; uno por ciento más que el 2010. Los sectores que explican este crecimiento son principalmente sectores no transables y de servicios(transportes y comunicaciones, los establecimientos financieros, la administración pública). En cambio, los sectores productivos muestran una contribución más modesta

al crecimiento. Por el lado de la demanda, el Producto Interno Bruto creció impulsado por el consumo de los hogares (con una incidencia del 3,7 por ciento en el PIB), seguido de la formación bruta de capital fijo (con una incidencia de 2,5 por ciento en el PIB). La mayor demanda interna se tradujo también en un importante incremento de las importaciones, que crecieron en un 42,3 por ciento; alcanzando un registro histórico de US$ 7.673 millones. La mejora en los niveles de ingreso del país ha tenido su reflejo en la reducción del desempleo, que de acuerdo a cifras oficiales alcanza al 5,5 por ciento de la PEA. La pobreza también se ha reducido, el 2011 la pobreza moderada ha caído a 48,5 por ciento de la población, mientras que la pobreza extrema se situó en 24,3 por ciento. Estos resultados se explican por el mayor gasto de las rentas de la explotación de recursos naturales, por lo que son altamente vulnerables a posibles reversiones en los precios internacionales de las materias primas.

Si bien el país ha registrado un crecimiento importante, este palidece cuando se lo compara con países en condiciones similares. El informe resalta la importancia de las condiciones institucionales para poder aprovechar mejor las condiciones externas, todavía favorables. Lamentablemente las condiciones institucionales se han deteriorando en el país. Bolivia se encuentra en el puesto 123 de 142 países evaluados por el reporte global de competitividad, reflejando las escasas condiciones del país para la inversión local e internacional, y el desarrollo de las actividades productivas. Desglosado por sus categorías, el anterior índice muestra el poco respeto de los derechos de propiedad (puesto 136 y 118 para bienes formales y bienes intelectuales respectivamente), la falta de independencia jurídica (puesto 100), y la baja protección a los inversionistas (puesto 111). Este deterioro de las condiciones institucionales ha conspirado para que los sectores productivos no hayan alcanzado un mayor desarrollo en un ambiente externo excepcionalmente favorable.

La producción de gas natural alcanzó el 2011 los 43,5 millones de mcd, si bien esto representa un crecimiento del 9 por ciento con respecto al 2010, visto en el mediano plazo esta cifra no rompe el estancamiento del sector (el 2008 se había producido ya 39,7 millones de mcd). Este mercado de ha tornado en un mercado determinado por la demanda, lo que tendrá importantes consecuencias en el futuro. De hecho la mayor producción en el 2011 se explica por el incremento de la demanda de Argentina (que alcanzó 7,5 millones de mcd). La producción de líquidos logró un crecimiento de 3,8 por ciento, principalmente por los líquidos asociados al gas natural, pues la producción de los campos petroleros continuó su declinación. La provisión de líquidos al mercado interno continúa siendo un importante desafío, pues la demanda de gasolina y diesel crece a una mayor tasa que la oferta, por lo que el 2011 se ha llegado a un nivel récord de importación de combustibles. Para superar este problema urge captar mayor inversión. Esto explica la promulgación del decreto supremo 1202, que busca incentivar la producción de líquidos a través de notas de crédito.

La minería alcanzó el 2011 un récord en el valor producido; US$ 3.527,6 millones, 37,4 por ciento más que en el 2010. De este importante crecimiento el 33,3 por ciento puede atribuirse a mayores precios y el 4,1 por ciento a mayores volúmenes de producción. Es llamativo el hecho de que a pesar de los excepcionales precios de los minerales, no exista un mayor incremento en la producción, ni en el desarrollo de nuevos emprendimientos. Esto se debe en gran parte al riesgo institucional que rige en el sector. En los hechos está vigente la declaratoria de reserva fiscal del territorio, y el monopolio de Comibol para administrar las concesiones por contratos no especificados ni reglamentados, lo que da lugar a discrecionalidad en la administración de las concesiones. Hay que recordar también que persiste la ocupación ilegal de más de 100 establecimientos mineros. El sector más dinámico fue el de la minería chica y cooperativista (cuya producción creció en un 11,1 por ciento). La minería cooperativista concentra el 96 por ciento del empleo en la minería y es especialmente vulnerable a una reducción de los precios de los minerales. Por su tamaño y capacidad de presión social, un peligro latente es que ante una caída de los precios de los minerales en los mercados internacionales, este sector presione por subsidios. Hay que recordar que este sector ya goza de ventajas fiscales.

En el sector agropecuario, los elevados precios internacionales de los alimentos, que alcanzaron registros históricos a principios de 2011 (aún cuando tendieron a moderarse hacia finales de año), también constituyeron un aliciente al sector. El sector agropecuario se recuperó, cambiando la tendencia recesiva que había experimentado en el 2010, a pesar de las políticas de intervención en el sector, la reversión de tierras en el oriente boliviano, las debilidades institucionales y la volatilidad de precios en los mercados locales. A esto ha contribuido el incremento de la superficie cultivada, y la ausencia de adversidades climatológicas. Hay que destacar la recuperación de la producción de maíz duro, del arroz, y del sector frutícola. No obstante, ese esfuerzo no ha impedido que aumenten las importaciones de alimentos, que subieron en 52,6 por ciento, alcanzando los US$ 519 millones.

Este número del informe ha dedicado una sección al análisis del sector creativo de la economía. La innovación ha adquirido un papel central en la expansión de la economía en el mundo. Aún en un ambiente de desaceleración económica y reducción del comercio las exportaciones de los sectores creativos muestran fuertes tasas de crecimiento. El hemisferio sur participa de manera importante de este comercio, el 2008 este hemisferio exportó US$ 176 billones en bienes y servicios creativos. Pero el país no ha logrado aprovechar este mercado en expansión, ni desarrollar una industria creativa, aún cuando tiene sectores con potencialidades. En el país solamente el 6,1 por ciento de la PEA se encuentra ocupada en sectores relacionados con la creatividad, una fracción reducida en comparación de los Estados Unidos (34,8 por ciento), o el Brasil (18,4 por ciento). Este sector genera mayores ingresos, pero demanda trabajo con un mayor nivel de calificación. En el país los trabajadores relacionados al sector creativo reciben una remuneración cuatro veces superior, y tienen en promedio una mayor formación, que los trabajadores del resto de los sectores.

La fuerte expansión de las importaciones el 2011 redujo la balanza comercial, a pesar de la expansión del valor de las exportaciones. Por ello el saldo en cuenta corriente, aún cuando positivo, fue 44,5 por ciento menor en relación al saldo obtenido el 2010. El saldo en cuenta corriente en el 2011 fue el menor obtenido desde 2005. La cuenta capital alcanzó el 2011 los US$ 1.528,3 millones, un incremento de 66,7 por ciento con relación al nivel alcanzado en 2010, explicado por el incremento de la inversión en cartera, y una reducción de las salidas de capital. En el consolidado, el sector externo registró un saldo de balanza de pagos de US$ 2.160 millones, un saldo mucho mayor al obtenido en el 2010.

El sector público no financiero alcanzó un superávit de 0,8 por ciento del PIB, un saldo menor al alcanzado el 2010. Este superávit provino del superávit de las empresas públicas, que alcanzó un equivalente al 1,9 por ciento del PIB, mientras que el gobierno general volvió a sufrir un déficit de 1,1 por ciento del PIB. El superávit del sector público no financiero (SPNF) no fue mayor porque los egresos aumentaron un 25,3 por ciento, en tanto que los ingresos subieron en una proporción menor; 22,8 por ciento. El fuerte crecimiento de los egresos del SPNF es el resultado de un incremento importante de la inversión pública. El incremento del gasto de capital registra un aumento del 50 por ciento, mientras que los egresos corrientes crecieron en 17,1 por ciento. No obstante el pequeño superávit del SPNF, este logró acumular un monto mucho mayor de depósitos en el Banco Central de Bolivia, gracias al mayor acceso al endeudamiento externo.

La mayor acumulación de depósitos del SPNF en el BCB ayudó a la política monetaria a mantener el nivel de liquidez en la economía. El BCB centró su política en el control de la cantidad de dinero en la economía, en un intento por contener la inflación, que surgió con fuerza en el primer trimestre del año, y tuvo como su detonante el intento de incrementar el precio de los combustibles en el mercado interno. Para ello el BCB utilizó la colocación de instrumentos de regulación monetaria, lo que incidió en un aumento de la tasa de interés. La acumulación de reservas internacionales presionó a la expansión de la base monetaria, mientras que las operaciones de mercado abierto, y la acumulación de depósitos del SPNF contribuyeron a reducir la base monetaria. Aún cuando se logró controlar la inflación, esta terminó el año con un 6,9 por ciento, siendo mucho mayor el impacto de los alimentos que en el año subieron de precios en un promedio del 16,3 por ciento.

El 2011 fue otro año positivo para el sector financiero. Los activos del sistema bancario se incrementaron en 21,3 por ciento, la misma tasa a la que se expandieron los pasivos y el patrimonio. El aspecto más relevante fue la importante expansión de la cartera que creció en 26 por ciento, lo que hizo que la banca vuelva a tomar un rol importante en la intermediación financiera. Los sectores a los que se dirigió el crédito fueron principalmente el comercio y el sector inmobiliario. En cambio la proporción de la cartera destinada al sector productivo decreció. La cartera destinada al come rcio, el financiamiento de la construcción y la compra de bienes inmuebles suma el 68 por ciento del incremento de la cartera total el 2011. Esto genera cierta inquietud sobre las consecuencias que tendría una reversión del boom de precios de nuestras exportaciones, que podrían afectar el crecimiento de las importaciones y reducir el impulso del sector inmobiliario.

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