Notas de acontecimientos

ENCUENTRO DE AUTORIDADES MIGRATORIAS Y DE SEGURIDAD FRONTERIZA DE COSTA RICA Y PANAMÁ

KAS convocó a autoridades migratorias y de seguridad fronteriza de Panamá y Costa Rica, vinculadas al fenómeno migratorio irregular entre ambos países, para mantener un diálogo de alto nivel con miras a una cooperación binacional en su abordaje.

El propósito del Encuentro fue reflexionar sobre la situación de la migración entre Panamá y Costa Rica, especialmente para reconocer buenas prácticas en el abordaje de los flujos migratorios irregulares y en la trata de personas. Igualmente, identificar puntos donde es necesaria la cooperación transfronteriza y formas de hacerlo.

Entre las delegaciones de los países estaban presentes: autoridades de Policía de Fronteras y Policía de Migración de Costa Rica, del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá, de la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica y del Servicio Nacional de Migración de Panamá.

En la primera parte de la sesión, preguntas motivadoras delimitaron el análisis y la reflexión. ¿Cuáles son las características de los flujos migratorios irregulares, ¿cómo responden los países? ¿cómo se ha abordado el fenómeno de la trata de personas, ¿cuáles son los principales retos al respecto? Se exhortó a una participación espontánea basada en la experiencia y conocimiento.

Las reflexiones colectivas sobre los temas priorizados arrojaron lo siguiente:

En materia de flujos migratorios irregulares durante el 2015 y 2016, tanto Panamá como Costa Rica experimentaron un flujo masivo de cubanos que procedían de Suramérica con rumbo a Estados Unidos. Miles de cubanos ingresaron a Panamá por la selva de El Darién y pretendían cruzar Costa Rica y continuar su ruta hacia el norte. Pero Nicaragua cerró sus fronteras y eso significó una crisis para Panamá y Costa Rica porque los cubanos quedaron en su territorio.

Ambos países lograron concretar un puente humanitario con otros Estados para que una gran cantidad de cubanos llegaran a México y continuaran su viaje. Al flujo migratorio de cubanos se sumaron haitianos y extracontinentales, pero en menor cantidad.

Durante este período, las autoridades de Panamá y de Costa Rica coordinaron activamente con el fin de avanzar hacia un flujo controlado, humanitario y seguro para las y los inmigrantes. Se constituyeron campamentos y se estableció una cuota diaria de paso de inmigrantes.

El flujo migratorio del 2015 y 2016 fue una oportunidad para estrechar lazos de cooperación entre ambos países. Lograron el intercambio de información en forma real y oportuna y se hicieron operativos conjuntos.

En materia de trata de personas tanto en Panamá como en Costa Rica se investiga y castiga la trata de personas. En Panamá se constituyó una Fiscalía de Delincuencia Organizada, que coordina con Migración y el Ministerio de Seguridad.En Costa Rica existe una Fiscalía Especial de Trata de Personas y una Unidad especial de investigación. También se aprobó un Protocolo de Atención para Situaciones Migratorias Especiales que crea un Equipo para Situaciones Migratorias Especiales (ESME).

Gracias a esto, en el 2016 se detectaron más de 20 víctimas de trata. Los casos de trata de complican cuanto las víctimas son extracontinentales. Se requiere entonces de recursos adicionales para la detección del delito y de las víctimas, como traductores.

Pese a los esfuerzos llevados a cabo en ambos países, los retos son importantes, tanto a nivel nacional como a nivel de coordinación binacional y regional. Se requiere de un mayor flujo de información, que sea actualizada y en tiempo real. También de nuevas tecnologías y su homologación entre países.

Además de estas reflexiones se identificaron buenas prácticas por país y áreas de cooperación transfronteriza.

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