Notas de acontecimientos

Entre el éxito y el desafío

de Nora Marie Zaremba

La política de transición energética en América Latina

Evento del Programa Regional Seguridad Energética y Cambio Climático en América Latina de la Fundación Konrad Adenauer y el Centro de Gestión Responsable de la Universidad del Pacífico, celebrado en Lima el 14 y 15 de setiembre de 2015.

Latinoamérica goza de un enorme potencial para las fuentes de energía renovable con las que podría cubrir la creciente demanda energética de estos países. ¿Qué factores impulsan la política energética en la región? ¿Qué condiciones políticas y económicas promueven el desarrollo de estas energías? ¿Cómo se diferencian los desafíos en cada país? Estas y otras preguntas fueron el eje central de la conferencia de dos días denominada «Buena Gobernanza hacia la Transición Energética» organizada por el Programa Regional Seguridad Energética y Cambio Climático en América Latina de la Fundación Konrad Adenauer con sede en Lima. Congresistas, científicos y ponentes del extenso sector energético de diversos países de Latinoamérica fueron invitados a la capital peruana para exponer el estado actual de la política energética de sus países y los desafíos que enfrenta la región. Por otro lado, la contribución de conferencistas alemanes permitió que los responsables de la toma de decisiones en América Latina tuvieran una mirada más profunda al debate tanto alemán como europeo.

Países pequeños en territorio, como Costa Rica y Uruguay, son modelos claros en relación con la implementación consecuente de una política de transición energética en Latinoamérica y, por lo tanto, las ponencias de los expertos de ambos países casi al comenzar la conferencia motivaron a los participantes. En estas ponencias se explicó que en los últimos tres meses Costa Rica generó casi el 100 % de la electricidad consumida en el país con energía renovable, y Uruguay espera cubrir mucho más de la mitad de su consumo energético primario con fuentes renovables para finales de 2015. Aunque en ambos países la energía hídrica juega un papel preponderante -con una participación de casi 60 %- la participación de otras energías renovables ha crecido enormemente en los últimos dos años, sobre todo la de la energía eólica. Ramón Mendez, director de Energía de Uruguay, señaló que la receta para este desarrollo rápido y exitoso era que habían «apostado por la licitación en vez de la subvención estatal». Actualmente, las empresas extranjeras invierten sobre todo en el sector eólico y además existe una serie de estímulos tributarios; por ejemplo, cuando los componentes individuales se elaboran dentro del país. El consecuente desarrollo de las energías renovables tanto en Uruguay como Costa Rica se origina en el deseo de un suministro energético independiente que todavía tiene mucho más para dar: no se descarta que, en el futuro, Uruguay pueda vender electricidad limpia a sus vecinos Argentina y Brasil.

¿Cuál es el estímulo de aquellos países con abundantes yacimientos de combustible fósil para adaptar su sistema energético? En la región, el gas y el petróleo son utilizados sobre todo en los sectores de combustibles e industrial. Además, la subvención a los combustibles fósiles es casi el doble que la de la energía verde. Teniendo esto en cuenta, el analista energético costarricense Jorge Mario Montero, habló de una «década perdida» para el desarrollo de una política de transición energética propia de Sudamérica. Montero explicó que la región podría estar mucho más adelantada en la adaptación del sistema energético si existiera voluntad política, aunque también es un hecho que la energía limpia se ha extendido en toda la región. «Los países se han declarado a favor de la diversificación del mix energético y la disminución del CO2 dañino para el medio ambiente», puntualizó en su discurso Daniel Chacón, director regional de la Iniciativa Climática Regional para América Latina (LARCI). En efecto, el cambio climático y sus consecuencias negativas para la región se sienten cada vez con más fuerza, sobre todo desde el punto de vista de la seguridad energética; y dado que Sudamérica cubre el 65 % de su demanda eléctrica con energía hídrica, las sequías cada vez más frecuentes representan un peligro para el abastecimiento energético. Así, los países han tomado conciencia de que el abastecimiento energético a futuro debe basarse cada vez más en fuentes alternativas como la eólica, fotovoltaica y geotérmica. En esa línea, Brasil -a pesar de ser un gran exportador de petróleo- ha dado ya grandes pasos hacia la consolidación de la energía eólica, un mercado crecerá a futuro. João Pinho, director del Instituto IDEAL para el Desarrollo de la Energía Renovable ubicado en Brasil, advierte que también se deben tener en cuenta otros sectores como la eficiencia energética, pues la disminución de las emisiones en el sector transporte representa particularmente un reto para toda Latinoamérica.

Asimismo Chacón, experto en energía, descarta que el actual precio bajo del petróleo pueda frenar el desarrollo de las energías renovables en la región. Explica que para un país exportador de petróleo como México es por el contrario un estímulo para realizar más inversiones en la explotación de fuentes de energía limpias. Por otro lado, con la decisión de los últimos años de privatizar el sector energético y abrirse a inversiones tanto nacionales como extranjeras, quedan pendientes grandes ajustes en la política energética mexicana. La consolidación de las fuentes de abastecimiento limpias se impulsa a través de licitaciones y «Certificados de Energía Limpia (CEL)». Este modelo prevé castigar a los proveedores que no cumplan con los requisitos específicos para un abastecimiento energético verde y contempla que las empresas privadas amplíen la red eléctrica por cuenta propia. Es importante resaltar que muchos países de Sudamérica han confiado la adaptación de sus sistemas energéticos en manos privadas y quieren minimizar el control ejercido por el Estado.

Benjamin Bayer, del Institute for Advanced Sustainability Studies (IASS) de Postam, ofreció una mirada a la historia de la transición energética alemana así como a su estado actual; Bayer señaló que una característica particular de la transición alemana es que las energías renovables son promovidas a través de compensaciones, de modo que también los hogares puedan invertir en la ampliación de la participación de la energía limpia. Entretanto, las condiciones han cambiado: se redujeron las subvenciones y los concursos públicos tienen un papel más importante, sobre todo en el sector fotovoltaico y el eólico onshore. Un método de control esencial en la transición energética alemana es la protección del clima, pues Alemania es conocida por sus ambiciosas metas en este aspecto: hasta el 2050, las emisiones de gases de efecto invernadero deberían reducirse en 95 % en comparación con los niveles de 1990. Casi no existen dudas sobre la necesidad de una transición energética, tanto a nivel político como en la opinión pública, y el país se enfrenta sobre todo a los desafíos de la implementación. Por ejemplo, deben resolverse cuestiones técnicas y logísticas como la integración de las volátiles energías renovables en la red, así como la ampliación socialmente compatible de ésta. La reforma del sistema energético alemán no se dio de la noche a la mañana sino que se dio en fases, para de ese modo garantizar que la transición energética no pusiera en riesgo en ningún momento la seguridad de abastecimiento.

Así como en la Unión Europea, en Sudamérica existen también esfuerzos claros para dejar que los mercados de electricidad se consoliden y promoverlos con proyectos transnacionales. Este planteamiento resulta óptimo para la utilización de energía regenerativa, pues las diversas condiciones geográficas hacen que tenga sentido utilizar diversas formas de tecnología de acuerdo con cada lugar. Sin embargo, la integración político-energética no es una tarea fácil, pues depende de las diversas necesidades y desafíos de cada país sudamericano. Actualmente existen diversas instituciones que se ocupan del tema de la integración energética, como la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), que en los últimos años impulsó con más fuerza estos esfuerzos de integración que, sin embargo, todavía se llevan a cabo principalmente a través de proyectos bilaterales y sobre todo proyectos hídricos, tal como explica Juan José Córdova de la consultora KPMG. Los pocos acuerdos multilaterales existentes se dan hasta el momento solo en el sector del gas natural.

Los participantes estuvieron de acuerdo en que es posible una mayor integración, pero se necesitan condiciones básicas. «Todavía falta un marco legal conjunto», señala Enrique Rodriguez-Flores, especialista en energía del Banco Interamericano de Desarrollo. Por otro lado Phillip Offenberg, investigador del Instituto Jaques-Delors, presentó el estado actual de la discusión sobre unión energética en Europa, cuya idea central es que los objetivos en políticas energéticas y climáticas solo pueden aplicarse en el ámbito europeo, pues junto con la seguridad energética se abarca también el concepto de la eficiencia energética, la protección del clima y hasta la competitividad. Offenberg aclaró que las ventajas económicas de la transición energética podían extenderse a toda Europa y que para lograrlo cuentan con nuevos modelos de desarrollo para empresas, así como con la creación de puestos de trabajo.

En discusiones posteriores se trató sobre la seguridad de inversión y las condiciones políticas como requisitos esenciales para una transición energética exitosa. Pedro Gamio, ex viceministro de Energía del Perú, recordó que en su país falta hasta al momento, una política tributaria clara que impulse las inversiones en energía renovable. Además, el ex viceministro consideró que deben reducirse las vallas burocráticas para estimular las inversiones y que es igualmente urgente invertir en la investigación de nuevas tecnologías. Sin embargo, los participantes de la conferencia estuvieron de acuerdo en que la política de transición energética siempre depende del contexto y, por lo tanto, un desafío primordial a futuro es incluir más a la población en estos procesos. Actualmente los nuevos proyectos hídricos generan tensión social, pues los pobladores de las zonas afectadas a menudo son reubicados contra su voluntad.

La Conferencia sobre el Cambio Climático COP20, realizada en Lima el año pasado, ha contribuido de manera fundamental a que se discuta con más fuerza el cambio climático en la sociedad latinoamericana y que se exija a la clase política establecer y adoptar medidas concretas. La participación cada vez más frecuente de políticos en la inauguración de este tipo de proyectos demuestra que la transición energética tiene un papel cada vez más importante en la agenda política. Un ejemplo de esto fue la presencia de la presidenta de Brasil, Dilma Roussef, en la inauguración de un gran parque eólico. Del mismo modo, la política energética en Latinoamérica es impulsada desde el punto de vista de la seguridad energética: los precios bajos que mantiene actualmente el petróleo afectan sobre todo a los países productores de este hidrocarburo como Venezuela, Argentina, Brasil y México. Además, el peligro cada vez mayor de la escasez de agua impulsa el desarrollo de fuentes energéticas alternativas como la fotovoltaica, eólica y geotérmica, energías renovables que son absolutamente competitivas en muchas partes. «Si se toma en cuenta los costos externos de la energía fósil, los perjuicios para la salud y la destrucción del medio ambiente, las energías limpias son cada vez más ventajosas», expresó el ex viceministro Pedro Gamio.

Al finalizar la conferencia dominó el consenso de que, a raíz de su enorme potencial geográfico y económico, la región está en la posibilidad de realizar su propia política de transición energética de manera consecuente. Los diversos paneles y discusiones contribuyeron a referirse al status quo y señalar los desafíos, como el desarrollo de una estrategia propia de cada país tomando en cuenta las diferencias regionales. Al mismo tiempo, estas diferencias son también las que deben impulsar las alianzas regionales y la cooperación entre países en temas de política energética.

Autora: Nora Zaremba | Editor: Dr. Christian Hübner.

Notas de prensa en Perú:

Día 1 , Universidad del Pacífico

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