Notas de acontecimientos

Con el corazón y la mano en la política comunal. Relato de un convencido

de David Brähler

AFTER OFFICE

El encuentro de estos dos fue providencial: Diego Irazabal y el asunto del desarrollo regional. Desde que el dinámico político del gobierno departamental de Flores entró en la política en 2005, le entusiasmó y motivó el progreso de su tierra.

Y esto le tiene las manos muy ocupadas. Los 19 departamentos uruguayos enfrentan gastos elevados y pequeños ingresos, lo que deja solamente un pequeño espacio de movimiento. Entre las fuentes de ingresos Irazabal destacó los patentes de rodados por las cuales se produjo una verdadera competencia por el favor de los propietarios de vehículos entre los departamentos del país. La dependencia del gobierno central es muy grande y aumentó a través de los últimos diez años, resumió el politólogo y político.

“Como logramos iniciar un verdadero desarrollo sustentable y sostenible y no hacer solamente un show superficial?” preguntó Irazabal. La política obstaculiza muchas veces la dinámica en esta dirección en vez de ser la impulsora. Transformación significaría que el día a día de la gente se convierta en algo mejor y un verdadero progreso que no beneficie solamente a pocos, sino a toda la comunidad. Entre los desafíos más grandes de los gobiernos locales destaca, de acuerdo a su experiencia como político, la consolidación de las finanzas, la optimización de la gerencia y la creación de pequeñas islas de innovación, que deberían comprobar, que no todo tiene que permanecer como siempre. “La gente busca modelos exitosos de buena gestión local”, subrayó el político de Flores. Un paso en la dirección correcta se lograría con una planificación clara, para trabajar de forma estratégica en el futuro de las regiones. En realidad muchas veces a los gobiernos municipales la falta esta visión de futuro y la capacidad de planificación estratégica.

De las palabras de Irazabal denotan gran pasión por el tema cuando nombra proyectos exitosos como la planta de biogás, innovadores sistemas de reciclaje, la educación atenta al medioambiente y la inclusión social en su departamento. Pero realidades como por ejemplo los vertederos de basura incontrolados muestran que hay mucho que hacer todavía. “Si no somos capaces a nivel local de posibilitar una vida digna y buena a unos cientos de miles de personas, somos unos criminales” subrayó Irazabal aludiendo a una famosa cita de Wilson Ferreira Alduante.

Para la implementación de proyectos nuevos y sustentables se requiere antes que nada un nuevo estilo de hacer política. Menos caudillos y más trabajo en equipo, menos pensar en el ayer y más en el mañana, menos estilo de gobierno rígido y más conducción flexible y adaptiva serían aspectos esta nueva manera local, de gestión política. “Tenemos que despedirnos de impulsos demasiado fuertes de control y dominio, y seguir más nuestros impulsos creativos”, dijo el político. Si a esto se agrega una apertura hacia los desarrollos técnicos y un sentido honesto de la rendición de cuentas, mucho sería posible. Los políticos se deberían además distanciar del querer complacer siempre a la gente y enfocarse más en mejorar la vida de ellos.

Irazabal compartió al final su pasión por la política con los participantes: “Estamos en la política, porque creemos en un mundo mejor y queremos trabajar por ello”. La discusión final con la sala llena de jóvenes políticos profundizó la necesidad de reformas en el interior uruguayo y destacó más proyectos alentadores de un verdadero desarrollo.

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