Notas de acontecimientos

Gobierno de Tabaré Vázquez sin inspiración

Foro Latinoamericano Montevideo saca conclusiones desalentadoras del primer año de gobierno de Vázquez

Con el nivel de aprobación de la política del gobierno en caída libre y nubes oscuras en el cielo económico del Uruguay cerró el coloquio de expertos “Foro Latinoamericano Montevideo” acerca de los primero 365 días del segundo mandato del presidente uruguayo Tabaré Vázquez. La invitación del prestigioso Think Tank CADAL y de la Fundación Konrad Adenauer en Uruguay llenó el auditorio de la IEEM, la escuela de negocios de la universidad de Montevideo en la mañana del 3 de marzo.

Ante una ostensiblemente estable situación general del Uruguay se trataría ahora de tomar pasos responsables para un futuro realmente estable, decía Kristin Wesemann en sus palabras de bienvenida como representante de la Fundación Konrad Adenauer en Montevideo. Como ejemplos valientes de medidas impopulares en Alemania nombró la “Agenda 2010” bajó el canciller Gerhard Schröder, como también las medidas actuales de la canciller Angela Merkel frente a la crisis de refugiados – a pesar del rechazo por parte de la población. Como base para semejantes pasos en Uruguay no se deberían perder de vista los principios del estado de derecho. Transparencia y el combate al clientelismo serían demandas importantes para una exitosa gestión del gobierno en el futuro.

Bajo el título del clásico cinematográfico “El Bueno, el malo y el feo” Ignacio Muyo como ecónomo perfilado del país sacó una conclusión ambivalente de la situación económica del Uruguay. Entre los “buenos” aspectos se podría contar todavía la confianza de muchos inversores, que en los mercados de los vecinos Brasil y Argentina no vieran oportunidades. Frente a muchas regiones inestables en el mundo esta confianza debería prolongarse algunos años más. La liquidez del país, todavía buena a pesar de un ligero retroceso, así como el acceso a los mercados internacionales y el aumento relativamente pequeño aumento de la deuda fiscal podrían sumarse a “Lo bueno” del Uruguay.

Al mismo tiempo tienen que nombrarse también una serie de indicadores “malos”. Por un lado una actividad económica que de un crecimiento de uno por ciento en 2015 descendió a menos de uno en 2016 mientras se constata un desempleo creciente y una baja de inversiones en 2015. Por otro lado, a causa de la suba enorme del tipo de cambio del dólar desde 2013 Uruguay se presenta un 34 por ciento más caro para los inversores que su vecino Brasil. Debido a una gestión pública mala hasta incluso muy mala y a escándalos internos, como el de la estatal ANCAP, las empresas e instituciones públicas tuvieron que registrar una dolorosa reducción de ingresos a la vez que gastos administrativos en aumento.

Entre los aspectos macroeconómicos “feos” del país, Muyo contó finalmente la pregunta irresuelta, de cómo llevar al país por nuevamente por el camino del crecimiento. Las barreras estadísticamente más altas – por orden de su ranking – serían la estricta regulación laboral, la falta de inserción internacional, el peso del estado en la economía, su ineficiencia, y por último la deficiente calidad del sistema educativo. Tanto en la comparación del PISA como en los reportes de las Naciones Unidas se presenta la educación como punto clave para el futuro del Uruguay. La inversión mínima por muchos años en este sector muestra según Muyo sus consecuencias: todos los países de América Latina registraron avances en su calidad de educación menos Uruguay.

Aparte de esta pregunta, continuó Muyo, un segundo desafío decisivo para el futuro debería inquietar al gobierno actual: la pésima gestión de las empresas del sector público. Comparado con los países de América Latina Uruguay ocupa el último puesto en este punto.

El segundo disertante, el docente del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de la Republica del Uruguay Adolfo Garcé, invitó los participantes a un resumen político del primer año de Vázquez. Con una mirada en lo logrado en 30 años de democracia uruguaya, Garcé ofreció un transfondo positivo en su mirada del presente gobierno. Tampoco él pudo reconocer muchos logros del gobierno del Frente Amplio durante este mandato. Por cierto se encaminó un presupuesto bianual y una ley de creación del sistema nacional de cuidados, pero no mucho más allá de esto. Es más, comparado con los gobiernos anteriores del Frente Amplio, en Uruguay las actividades parlamentarias y proyectos legislativos se han reducido a la mitad. Según las últimas encuestas, el público percibe el trabajo del gobierno como “malo”. Esta insatisfacción se traduce directamente a los bajos valores de aprobación de alrededor de 35 porciento. Observando la agenda política mínima con la falta de visión económica debida a la permanencia del mismo ministro de economía Danilo Astori, así como la falta de liderazgo político de Vázquez, no hay mucho que esperar tampoco para los próximos tres años, advirtió Garcé. Sin la energía necesaria dentro del gobierno y sin una sensación de emergencia o crisis en el país, faltarían las condiciones políticas para gestionar exitosamente el futuro. Este vacío de inspiración sirve más bien a una oposición más unida, que ya estaría armando un proyecto de gobierno futuro.

En el debate animado al cierre de la mañana, los participantes y expertos volvieron a destacar tres desafíos centrales. Primero, la necesaria apertura económica del país e inserción en los mercados del mundo. Segundo, la urgente reforma del sector público. Y en tercer lugar, una renovación del sistema educativo uruguayo para asegurar la competitividad del país en el futuro.

David Brähler

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