Notas de acontecimientos

¿Somos todos iguales?

de David Brähler

Taller: Mujeres en Política

Hombres en cocina y mujeres en fútbol son normales hoy en día... ¿seguro? Con vivo interés, muchas preguntas y gran curiosidad transcurrió el primer encuentro del ciclo de talleres mujeres y política, organizado por la juventud del Partido Nacional y la Fundación Konrad Adenauer.

“Aquí no tratamos solamente temas de mujeres. El mejor aliado del valor de la mujer es el hombre”, aclaró Rosario Rodríguez. Participantes de diferentes edades confirmaron que en este aspecto todavía queda mucho por hacer en la sociedad uruguaya. El público se compuso por pioneras de la causa de la mujer, como también de jóvenes universitarios en preparación para una carrera política.

“Somos iguales pero creemos de ser diferentes. La biología dispone que a hombres y mujeres diferentes cosas les caen más fáciles comparado con el otro sexo”, explicó Rodríguez. Con diferencias biológicas y fisiológicas está todo bien. Lo que no debe ser diferente serían, por el contrario, las oportunidades en la sociedad. Desigualdades a causa de ideas, prejuicios o un entendimiento equivocado del género deberían ser hechas conscientes para poder abandonarlas. Según Rodríguez, estos estereotipos están vivos en la sociedad, la familia y en los lugares de trabajo; y parecen muchas veces inalterables. Cada uno conoce los estereotipos más frecuentes de los roles de los géneros que, al fin de cuentas, son imágenes o creencias comúnmente aceptadas. Rodríguez exigió que discriminaciones deben ser claramente identificadas y desmontados para percibir la realidad con una mirada equilibrada en roles y para poder construir la política.

En una primera tarea, los participantes fueron desafiados para pronunciarse sobre situaciones diarias entre hombres y mujeres. Por ejemplo, estereotipos en el hogar. ¿Son los hombres exclusivamente los proveedores del hogar y las mujeres las que lo cuidan? ¿Cuántas veces uno de los papás no permite a un hijo hacer ciertas cosas porque son “cosas del otro sexo”? La magister utilizó el ejemplo de las reuniones informales de hombres después del trabajo. Puesto que mujeres con familia normalmente no pueden a esas horas y se quedan afuera de ciertas redes profesionales, la docente exigió modelos alternativos de horario de trabajo para que las mujeres se puedan comprometer plenamente. Al revés de una educación de niñas casi reservada para tareas del hogar, hace pocas décadas, este curso tiene como objetivo la formación en igualdad de oportunidades para que también los partidos políticos del Uruguay sigan desarrollándose.

Para eso, un entendimiento claro de los términos es imprescindible. Rodríguez introdujo los términos “sexo” como descripción de atributos biológicos y “género” como descripción de atributos culturales. De la misma manera diferenció “masculino” y “femenino” e ilustró la problemática de papeles de hombres y mujeres por diversas publicidades: plancha, detergente o frecuentemente como objeto de placer con ropa ligera. La imagen de la mujer en la publicidad uruguaya es muy estereotipada. En muchos spots y anuncios publicitarios falta una visión equilibrada del papel de los dos géneros, se sostuvo.

Otra diferenciación necesaria, según Rodríguez, está en la comunicación diaria. Un uso inclusivo del idioma español está lejos de realizarse. La docente subrayó la importancia de trabajar la comunicación en este respecto: “quien cambia el lenguaje, cambia la realidad de los papeles”.

La primera clase del curso fue marcada por discusiones vivas entre las participantes y reforzaron la necesidad de estrategias para apoyar una igualdad en los papeles de los géneros a largo plazo.

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