Notas de acontecimientos

De maximizar utilidad y beneficio :: Como la economía nos toca a todos

de David Brähler
No importa si frente de un estante en el supermercado o a una decisión empresarial: los mecanismos de la economía atraviesan todos los ámbitos de la vida, tanto en lo pequeño como en lo grande. En la quinta unidad del diplomado economía política del Uruguay el docente Hernán Bonilla del Centro de Estudios de Desarrollo enfocó las bases fundamentales de la macro- y microeconomía.

La economía como ciencia social analiza el problema económico central: como asignar recursos escasos a fines múltiples. En lo pequeño, la microeconomía observa unidades económicas más pequeñas como consumidores, empresas, pero también mercados enteros. La microeconomía comprende al consumidor como alguien que busca maximizar su propia utilidad y a las empresas como quienes buscan maximizar su benéfico, buscando más negocio y crecimiento. En lo grande, la macroeconomía estudia el tejido económico complejo de países. Enfoca en la pregunta, de cómo será posible un mayor crecimiento o cómo se podría bajar el desempleo.

A lo largo de la historia el problema económico de la asignación de recursos escasos fue solucionado principalmente de tres maneras. En sociedades socialmente preestablecidas como Egipto o dentro del sistema de castas en la India la solución estaba en la tradición. El hijo de una familia naturalmente asumía profesión y posición social a partir de la muerte de su padre. En la edad moderna se desarrollaron otras dos alternativas: la económica planificada y la economía de mercado, explicó Bonilla. En el primer caso es la autoridad estatal que toma todas las decisiones de producción y distribución de bienes. En el segundo caso son los individuos y las empresas que comercian los bienes que producen en un libre intercambio.

Lo destacado de la economía de mercado es que a pesar de altibajos a corto plazo, siempre crece a largo plazo, dijo Bonilla. La economía planificada por el contrario se tiende a estancar en el mediano plazo. Esto se fundamenta principalmente en la fuerza expresiva de los precios. Precios en la economía planificada son valores inventados por la falta de una competencia verdadera. Los precios en la economía de mercado al contrario transportan informaciones muy valiosas sobre la producción y el estado de las empresas.

Hoy, así el economista, casi todos los países tienen un sistema económico mixto que comprende los elementos: la autoridad estatal y el mercado libre. En el panorama de estas economías hibridas, países como Singapore o Hongkong cuentan entre los más liberales, mientras Cuba y China más entre los más controlados por el Estado.

Entre los mecanismos del actuar económico hay que destacar los incentivos que promueven un cierto comportamiento, a través de recompensas, o lo impiden a través del castigo.

En una gráfica Bonilla explicó el flujo de los factores de producción el trabajo, la tierra y el capital así como también de bienes entre los productores y los consumidores. El Estado interviene con incentivos positivos a través de subvenciones y regula el mercado a través de impuestos y leyes. Los incentivos son clave para explicar el comportamiento de las empresas y de los consumidores y de las decisiones que éstos toman. El diseño correcto de incentivos es una ciencia en sí misma, afirmó Bonilla. De ello depende también la cuestión de cómo diseñar instituciones para que funcionen bien. Es claro que recompensa y castigo son necesarios para orientar procesos sensatos.

Parecido a la lingüística que no puede saber cómo se creó un idioma por ser una evolución muy compleja, también la economía no puede averiguar el origen del mercado libre. Desde los orígenes del hombre había intercambio de bienes y como consecuencia riqueza y pobreza, concluyó el economista.

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