Notas de acontecimientos

Mercancías, Conocimientos y Cambios :: El significado del comercio internacional para Uruguay

de David Brähler

Diplomkurs Uruguayische Wirtschaftpolitik

Desde hace 100 años la cámara uruguaya-alemana de comercio apoya a empresas alemanas desarrollando su labor en el mercado uruguayo. El noveno encuentro del diplomado economía política fue abierto por Jan Thorsten Kötschau, gerente de la cámara quien inició de esta manera el bloque temático de las relaciones económicas internacionales.

Más allá de empresas alemanas, la cámara apoya de la misma manera a empresarios uruguayos en su búsqueda de contrapartes alemanas. Si bien persiste un gran interés de parte Europa de invertir en el sector de servicios en Uruguay, el sector industrial padece bajo una temporada débil. En contraste con una Alemania vista como el “hombre enfermo de Europa” al inicio del dos mil, Kötschau describió un panorama hacia el cambio económico que transformó Alemania en la década pasada. ¿Como logró este país a convertirse quince años más tarde en el “motor de Europa” en 2015?

Por un lado cambiaron las demandas a los desempleados, a quienes se apoya ahora con solamente 12 meses, un período de tiempo más corto, más controlado y mejor apoyado por agencias de trabajo optimizadas que anteriormente. Dicho paquete de leyes, que lleva el nombre de su inventor, el consultor político Peter Hartz, redujo a la vez el volumen del apoyo financiero estatal. La nueva regulación del mercado laboral permitiría ahora, según Kötschau, el despido más fácil o la introducción de trabajo reducido por jornada en tiempos de crisis. Esta flexibilización respalda a empresas en sectores volátiles tanto como la reducción de impuestos empresariales en los últimos diez años.

Entre las condiciones macro se destacan el aumento de contribuyentes y la reducción de impuestos en general. Además, los gobiernos tomaron en serio el desarrollo demográfico de Alemania. La promoción de seguros privados de jubilación con incentivos financieros de parte del Estado y la posibilidad de deducción de impuestos ayudó al Estado de bajar sus gastos. La elevación gradual de la edad de acceso a la pensión a actualmente 67 años fue otra de las medidas en este sector, explicó el gerente de la cámara. La reforma de los costos salariales adicionales así como también la rebaja del mínimo imponible ayudaron a promover el crecimiento económico. En comparación con Uruguay muchas empresas públicas están en manos privadas en Alemania: Correo, electricidad y ferrocarril y no causan al Estado ningún gasto de personal.

Otro pilar decisivo para la competitividad alemana a largo plazo según Kötschau es la llamada formación dual, que capacita a jóvenes en una profesión tanto en el ámbito teórico como práctico. “Frente a miles de ‘Ni-Nis’ – jóvenes en Uruguay que no trabajan ni estudian – esta formación es una posibilidad muy interesante”, subrayó el gerente. Este modelo exitoso mantiene bajo el desempleo de jóvenes alemanes comparado con la media europea y los integran al mercado laboral.

En cuanto a Uruguay, el gerente de la Cámara uruguaya-alemana de comercio destacó particularmente una productividad que podría ser desarrollada. Esto incluye la falta de formación profesional, personal calificado y más automatización. “¿Como puede ser que frente a gastos de personal y de producción más altos en Alemania, la producción de un yogurt salga mucho más cara en Uruguay?”, preguntó Kötschau a los participantes. Para enfrentar las reformas pendientes el gerente señaló el consenso político entre los partidos uruguayos como precondición imprescindible.

El impulso de mejorar el posicionamiento internacional de Uruguay fue retomado por Hernán Bonilla, director del diplomado economía política, organizado por la Fundación Konrad Adenauer y el Centro de Estudios del Desarrollo en la última parte de esta novena clase. La lógica del comercio internacional se encuentra en ganancias de ambas partes del comercio. Los socios comerciales ganarían mejor acceso a productos, servicios o materias primas por su apuesta. La teoría de ventajas comparativas de costos ya fue desarrollada por el inglés David Ricardo en el siglo diecinueve y continúa siendo un componente esencial de la teoría del comercio exterior. Ricardo descubrió que todos los países salían ganando del comercio internacional, incluso aquéllos en los que la producción de cualquier producto tuviera ventajas de costos por ser más eficiente. Bastarían las ventajas comparativas con otros países, para que todos salieran ganando del comercio, explicó Bonilla al cierre de este encuentro del diplomado economía política uruguaya.

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