Notas de acontecimientos

Política de corazón

En el tercer día los participantes discutieron sobre las cualidades de una buena campaña política. La campaña de cualquier candidato debe estar basada en un relato sencillo y emocional, que le permita al elector tener una clara visión de quién es el candidato en relación con el poder.

Los electores suelen aturdirse con la cantidad de información que reciben del mundo político, en consecuencia, las campañas políticas deben esforzarse por crear una narrativa atractiva de su candidato que logre permanecer en la memoria. La tercera jornada del diplomado Competencia política y Humanismo en el siglo XXI giró en torno a cómo construir y divulgar esta narrativa a la luz de las discusiones normativas y programáticas de cada partido. En general, la propuesta radica en construir relatos dramáticos y emocionales con los que el público logre identificarse y crear conexiones con el candidato, sin perder los acuerdos de contenido y conservando la coherencia entre candidato, campaña y gobierno

El asesor de campaña Armando Briquet precisamente trató de ilustrar este elemento en su intervención, donde habló de la importancia de articular las estrategias de comunicación de los candidatos con un buen relato sobre su trayectoria y el lugar que ocupan en la historia política del sitio en el que tratan de ganar una elección.  Un buen ejercicio de comunicación política es la divulgación eficiente de un mensaje que retoma las virtudes del candidato y las presenta de forma persuasiva y significativa. En esta misma línea, la identidad del candidato debe estar presente en su relato y debe materializar los valores de la comunidad a la que se dirigen.

El periodista Daniel Supervielle explicó que la excesiva concentración de ciertas campañas en algunos temas que no son atractivos para la comunidad termina por fortalecer las narrativas e historias de candidatos polémicos que reivindican valores locales y critican el desvanecimiento de las fronteras territoriales y simbólicas. En consecuencia, es preciso “hacer campañas para el verdadero público objetivo” (Supervielle, 2018) y así evitar la creación de lugares comunes que enmarcan al candidato en lugares poco destacables y les otorgan mayor visibilidad a sus contrincantes. Igualmente, el expositor reseñó que una habilidad fundamental para construir la imagen de un candidato es la lectura de sus potencialidades y defectos, de modo que el relato de éste sea acorde con sus comportamientos y creencias y así le resulte creíble al público.

De hecho, este tipo de técnicas fueron puestas en práctica durante el taller dirigido por Supervielle donde a través del análisis de la historia de un joven africano que a corta edad y con gran recursividad generó un molino que ayudó a su comunidad a manejar la hambruna y la ausencia de energía, se debían crear mensajes contundentes pero eficientes electoralmente. Finalmente, los mensajes fueron calificados por el jurado quien insistió en la necesidad de no caer en lugares comunes y de reivindicar la conexión entre el candidato y su comunidad.  Ello debe estar atravesado por un vínculo emocional que logre hacer permanecer al candidato en la memoria y emocionalidad positiva de la audiencia.

En lo que refiere a cómo construir dicho vínculo emocional, el asesor Briquet insiste en la importancia de utilizar Big Data donde pueda limitarse cuantitativamente la población persuasible y luego el número de ellos que después de un análisis cualitativo pueden efectivamente convertirse en votantes. Esta estrategia es importante porque permite identificar grandes grupos de sujetos y a partir de una caracterización inicial estudiar su compatibilidad con el candidato y con ello diseñar un relato que se adecue a ambos correctamente.

Este trabajo sobre las emociones en los ejercicios de comunicación política tuvo una contraparte explicativa con la conferencia del representante de la fundación Konrad Adenauer en Venezuela, Maximiliam Hedrich, quien sostuvo que con la descripción de la delicada situación económica y política del país se puede observar la fuerza que pueden llegar a tener las narrativas y relatos exitosos comunicativamente sobre acciones políticas específicas. Allí se encontró de nuevo la tesis de Briquet y Supervielle de que la coherencia entre las emociones convocadas en el relato del candidato y sus acciones en el gobierno, van generando confianza en su imagen y el tipo de modelo político que defiende.

La campaña política de cualquier candidato debe estar basada en un relato sencillo y emocional, que le permita al elector tener una clara visión de quién es el candidato en relación con el poder y le de motivaciones diferentes a la mera filiación programática para votar por alguien. Esto es importante porque crea redes de confianza y expectativa frente al candidato y los valores que han de regir su actuar una vez esté en el gobierno.

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