Notas de acontecimientos

¿Los votantes brasileños quieren un nuevo equilibrio de fuerzas?

El Campus Konrad Adenauer de observación de las elecciones presidenciales en Brasil concluyó con un análisis del escenario político que existirá a partir del 2019, en el que participaron representantes de doce países de la región.

Todo apunta a que la fragmentación política en Brasil aumentará en el 2019. Jair Bolsonaro, presidente-electo, tendrá 52 representantes en la Cámara de Diputados. Aunque es un incremento notable, no es suficiente para que el nuevo gobierno le sea fácil armar coaliciones. El rival PT aún mantiene 56 diputados.

Los asistentes al Campus Konrad Adenauer en Rio de Janeiro pudieron realizar esta y otras reflexiones en su último día de actividades. Actuó como docente el politólogo Marcio Grijó, investigador de la Fundación Getúlio Vargas. Como participantes, hubo 16 jóvenes de 12 países distintos de Latinoamérica.

Presidencialismo de coalición

El profesor Grijó explicó que la fragmentación es una característica constante del sistema político brasileño. Así, mostró las distintas alianzas legislativas y cambios de gabinete en la política moderna de Brasil, desde el gobierno de Fernando Henrique Cardozo hasta Dilma Rousseff. Lo nuevo en estas elecciones es el grado de la fragmentación: en 1998 había en la Cámara de Diputados 5 partidos grandes y 3 pequeños, ahora habrá 19 partidos entre medianos y pequeños. Esto obligaría al presidente-electo Bolsonaro a juntar votos de diez partidos para aprobar reformas en esta cámara.

«La corrupción está en la sangre», o al menos así lo creyó un entrevistado por el profesor Grijó. El docente compartió con los asistentes al Campus ciertos resultados de su investigación sobre actitudes y valores entre votantes. Encontró que es persistente una visión de que la corrupción es permanente: todo político actuará así, e incluso cualquier ciudadano común. Esto revela que aquel descontento que se volcó a las calles en Brasil desde el año 2013 -y que por primera vez no venía de la izquierda- no va dirigido exclusivamente en contra del PT. Incluso los participantes observaron imágenes de protestas del año 2013 cuando ya se decía «Ni PT, ni PSDB». A esto debe sumarse que la participación del PSDB en el impeachmente de Dilma Rousseff le ocasionó fuertes desgastes.

¿Pero si no hay confianza en los partidos políticos ni el gobierno, en qué sí la hay? Los escándalos de mensalão y lava jato causaron que existan nuevos protagonistas en el escenario político: fiscales, jueces, y ministros del Supremo Tribunal Federal. Se volvieron personajes frecuentes en prensa y en conversación sobre política. Pero esta irrupción en escena tuvo efectos contraindicados: la confianza del público en instituciones judiciales también bajo considerablemente. De acuerdo a las encuestas de opinión, las instituciones en que los brasileños más confían son las fuerzas armadas y la iglesia.

Al concluir su exposición, los distintos participantes en el Campus KAS comentaron e hicieron preguntas.

Estos resultados electorales dejan claras algunas intenciones del votante brasileño, pero también abren muchas incógnitas. Parece claro que la victoria de Bolsonaro y la derrota del Partido de los Trabajadores guarda relación con la desconfianza creciente de los brasileños respecto a sus instituciones. También tiene mucho que ver con la confianza que aún abonan en las fuerzas armadas y la iglesia. La duda que se mantiene es si el nuevo Gobierno podrá armar coaliciones que le permitan implementar sus propuestas. Y si logra armarlas, habrá que ver si sus votantes ven favorablemente que se alinee con los partidos políticos que parecen rechazar enfáticamente.

Personas de contacto

Dr. Sören Soika

Dr

Trainee de la Fundación Konrad Adenauer en Uruguay

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