Notas de acontecimientos

Corrupción y transparencia :: desafíos democráticos

La Fundación Konrad Adenauer organizó junto a ODCA (Organización Demócrata Cristiana de América) un foro internacional sobre corrupción y transparencia, que se llevó a cabo el 14 de noviembre en Lima, Perú. El mismo tuvo como tema central los desafíos a los que se enfrenta la democracia con respecto a la corrupción. Aparte, su meta principal constaba en saber cuáles contribuciones humanistas ayudarían en el cumplimiento del Compromiso de Lima sobre “Gobernabilidad Democrática frente a la Corrupción”, acordado durante la VIII Cumbre de las Américas, en abril del 2018.

El evento comenzó con las palabras de bienvenida y agradecimiento de Sören Soika, trainee de la Fundación Konrad Adenauer en Montevideo, Juan Carlos Latorre, presidente de ODCA, y Lourdes Flores, ex candidata a la presidencia de Perú.   

Lourdes Flores aseguró que en América Latina se necesita hoy por hoy un Estado que ayude en la infraestructura del país sin volverse intervencionista, sino ayudando donde es necesario. Aparte, la ex presidenta del Partido Popular Cristiano del Perú destacó que “hay que defender el financiamiento público de la política”. Para esto hay que romper con algunos esquemas, pero es esencial combatir las formas ilegales de financiación de campañas. Para ello, Flores propuso campañas más cortas, pero que cuenten con el financiamiento público.

El siguiente en tomar la palabra fue Mariano Fernández, ex ministro de relaciones exteriores de Chile. El político destacó que para combatir la corrupción no solamente son necesarias medidas judiciales y policiales, sino también la recuperación de la solidaridad y el sentido comunitario en la sociedad. Luego de su presentación hubo un espacio de preguntas, en el que los participantes pudieron plantear sus dudas.

El primer panel, constituido por Marisol Pérez Tello, ex ministra de justicia de Perú, Juan Carlos Holguín, candidato a la alcaldía de Quito y Fuad Chahin, presidente del Partido Demócrata Cristiano de Chile, se tituló  “Desafíos del Compromiso de Lima y realidades nacionales”.

Siguiendo la línea de pensamiento de Fernández, Chahin destacó que el problema de la corrupción debe verse en su totalidad, ya que para combatirla se necesitan esfuerzos que van más allá de cambios legislativos. También resaltó la importancia de que los partidos políticos se renueven para poder así enfrentar desafíos y resolver problemas.

Holguín, por su parte, explicó que la corrupción muchas veces es tomada por la sociedad sin la importancia suficiente y abundan las frases como “robó pero hizo”, lo que de ninguna manera es aceptable. El reto más grande para el candidato a alcalde ecuatoriano es volver a algunos de los principios más simples de la democracia: transparencia y rendición.

El segundo panel estuvo conformado por Wadith Manzur, diputado de Colombia, Alberto Beingolea Delgado, presidente del Partido Popular Cristiano del Perú y Ramiro Rivera, ex vicepresidente del Congreso Nacional de Ecuador.

Beingolea también apuntó a combatir la corrupción como un problema social, a través de la docencia, por ejemplo. Al mismo tiempo resaltó que las leyes no siempre producen cambios, porque en Perú les “sobran leyes, pero falta cumplimiento de las mismas”. Por eso hay que encontrar otras maneras de resolver los problemas.

Rivera destacó que la corrupción se da en muchas áreas y en muchos países, no es un fenómeno regional. Aparte dijo que creer que la corrupción es benéfica es incorrecto y aborrecible.

Las conclusiones estuvieron a cargo de Marco Antonio Adame, diputado mexicano, que explicó que si bien durante el evento la corrupción fue abordada desde varios ángulos, hubo un punto que todos tuvieron en común: cuando las instituciones democráticas se degradan, también lo hacen los valores y la sociedad en general. El Estado de derecho es entonces esencial, y con esto se refirió el diputado no solo a lo legislativo, sino a toda la estructura del mismo. Aparte destacó que la lucha contra la impunidad es importante, ya que la misma es “la madre de la corrupción”.

En conclusión, la mejor forma de combatir la corrupción es a través del cambio de valores.

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