Notas de acontecimientos

¿Cuánta polarización resiste la democracia peruana?

El Foro tuvo lugar este 13 de marzo

La  confrontación es un elemento inevitable, incluso, positivo  del proceso democrático, pero la polarización es una amenaza que puede destruir la democracia misma

Esta afirmación sintetiza la  discusión llevada a cabo durante el Foro “¿Cuánta polarización resiste la democracia peruana?” Esta pregunta fue analizada desde la perspectiva de diversos especialistas. Entre ellos se encontraban Urpi Torrado, de la consultora DATUM, el psicoanalista Max Hernández, el congresista de la República, Juan Sheput y el politólogo, y abogado Juan de la Puente. La discusión fue moderada por el especialista en Relaciones Internacionales, Francisco Belaunde.

Con rigurosa información estadística, Torrado mostro las grandes diferencias entre Lima y varias regiones del país. Mientras en la capital, gracias al crecimiento económico, los ciudadanos perciben las ventajas de un orden democrático y liberal, en otras partes del país, donde reinan la pobreza y la inseguridad, hay un creciente aceptación hacia propuestas políticas autoritarias, las cuales ofrecen soluciones radicales para los problemas más urgentes de la población a costa del proceso de deliberación democrática. Para muchos grupos sociales no hay un partido político que represente sus intereses legítimos.

Juan Sheput y Max Hernández analizaron críticamente el comportamiento de la clase política peruana, la cual, en los últimos años, se ha visto enfrascada en constantes conflictos en vez de trabajar en una agenda para asegurar el desarrollo económico y social del país.

Para Juan de la Puente el grado de polarización no significa que se hayan hecho progresos en los debates fundamentales. Por el contrario, los puntos esenciales son secundarios frente a los exabruptos y confrontación entre los políticos, en las cuales se centra la atención de los medios de comunicación y la ciudadanía. El Representante de la KAS en el Perú, Sebastian Grundberger enfatizó que este es también un problema europeo. Alemania y otros países de la UE deben lidiar con el surgimiento de movimientos políticos de corte autoritario.