- El programa de la Fundación Konrad Adenauer y el Consejo de la Persona Joven fortalece el liderazgo juvenil y les brinda herramientas para transformar ideas en acciones de incidencia política
Por: Cynthia Briceño Obando
Periodista- PolítiKAS
Las decisiones políticas se reflejan en nuestra vida cotidiana. Influyen en el transporte que utilizamos, en las oportunidades de estudio y empleo a las que podemos acceder, y en el desarrollo de nuestras comunidades.
Pero encontrar cómo influir en esas decisiones puede parecer complicado. ¿Qué hace que una persona joven decida involucrarse? ¿Cómo consigue que la escuchen y que su ideas dejen huella?
Para Jimena Alpízar, esas preguntas surgieron al reconocer que su participación universitaria no estaba llegando a su comunidad. Para Diego Cruz, quien ya trabajaba con grupos comunitarios, el desafío era encontrar herramientas para dar continuidad a sus iniciativas.
Ambos descubrieron en la edición 2026 de INCID@MOS +506: Liderazgo que deja huella una oportunidad de formación para adquirir herramientas que les permitieran impulsar sus iniciativas y ampliar su capacidad de incidencia.
Katherine Segura, coordinadora del programa por parte de la KAS, explicó que “la iniciativa acompaña a jóvenes líderes para que analicen la realidad política, social, ambiental y económica de su entorno y conviertan sus inquietudes en propuestas concretas y viables”.
Para ello, la formación fortalece el pensamiento crítico y brinda herramientas de negociación y uso de la inteligencia artificial. También orienta a los participantes para identificar personas e instituciones con las que puedan colaborar e impulsar sus proyectos.
La edición 2026 reunió a más de 50 jóvenes de Costa Rica, Nicaragua y Panamá. Durante dos meses, combinaron formación virtual, encuentros presenciales y el desarrollo de iniciativas de incidencia.
Liderazgo desde lo cercano
Conocer la historia del cantón, acercarse a sus organizaciones o sumarse a una actividad cultural puede ser el primer paso para incidir. Esa es la apuesta de Jimena, cuyo proyecto busca superar una barrera para la participación juvenil: la idea de que la política se limita a los partidos y las elecciones.
“Política también es trabajar, es unir gente y es trabajar con un propósito”, afirma.
Desde esa visión, se propuso despertar el interés de otros jóvenes y desarrollar su liderazgo a través de espacios cotidianos. “Una clase de baile comunitaria o una actividad en la biblioteca pueden convertirse en oportunidades para conocerse, establecer vínculos y dar forma a iniciativas compartidas.”, asegura.
Diego, por su parte, acompañó a un grupo de personas adultas mayores de su comunidad que buscaba organizarse mejor y acceder a recursos y apoyo institucional.
“Con talleres, brindamos herramientas para fortalecer su organización y avanzar hacia la formalización del grupo. En el proceso también surgió el interés por aprender sobre alfabetización digital, expresión artística e identidad local”, compartió Cruz.
Su experiencia refleja un aspecto que Katherine Segura destacó de esta generación: el interés de las juventudes por atender necesidades de otras poblaciones y poner sus conocimientos al servicio de sus comunidades o países.
Ideas para ponerse en marcha.
¿Qué decirle a alguien que prefiere no involucrarse porque siente que nada cambia?
A partir de la experiencia de Incidamos +506 , Jimena invitó a otros a comenzar, hablando de aquello que se desea transformar y a preguntar por las oportunidades disponibles. Diego propuso reconocer las propias capacidades y buscar espacios donde ponerlas al servicio para aportar.
Katherine, por su parte, recordó que no es necesario tener todas las respuestas ni todos los recursos para comenzar. Basta con un primer interés que lleve a una acción decida.
Sus reflexiones coinciden en una invitación concreta para cualquiera que quiera incidir e involucrarse: acercarse, compartir una idea y encontrar con quién trabajarla. Así comienza a tomar forma la incidencia, cuando las ganas de cambiar algo se convierten en una acción compartida.