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Nicaragua y Centroamérica: entre la integración y el distanciamiento político

Aunque el régimen de Ortega-Murillo ha profundizado su aislamiento diplomático, Nicaragua mantiene con sus vecinos centroamericanos una compleja red de relaciones, marcada por la tensión política, la integración económica y una interdependencia que ningún gobierno de la región puede ignorar.

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Centroamérica atraviesa un período complejo. Factores políticos, geopolíticos, ideológicos, económicos y migratorios han transformado la dinámica regional, generando tensiones diplomáticas, rupturas parciales de cooperación y un debilitamiento de algunos mecanismos de integración. Muchos de los avances alcanzados a partir de los Acuerdos de Paz de Esquipulas II durante la década de los noventa han sido erosionados por nuevos fenómenos políticos, geopolíticos y económicos.

 

Desde el retorno de Daniel Ortega al poder en 2007, Nicaragua ha mantenido una política exterior cada vez más confrontativa frente a los Estados Unidos de América y ciertos gobiernos de la región, especialmente en temas relacionados con democracia, derechos humanos, migración y relaciones internacionales. Desde el año 2018, al demoler la democracia, irrespetaron compromisos jurídicos y políticos regionales e internacionales.

 

Asimismo, la dictadura pretendió controlar los órganos de la integración imponiendo candidatos a su medida que paralizaron al Sistema de Integración Centroamericana (SICA), lo mismo que el Parlamento Centroamericano (PARLACEN), utilizado como medio en la estrategia sandinista de obtener espacios para sus aliados internacionalesi, a saber, la Federación Rusa y la República Popular China, hasta Argelia y los Polisarios de Marruecos.

 

Por otra parte, el PARLACEN ha sido desnaturalizado al no abordar los problemas regionales en materia de democracia, derechos humanos y paz: ni una palabra sobre las crisis en Nicaragua, ni sobre los abusos de poder y corrupción en otros Estados miembro. El resultado ha sido una creciente tensión entre los objetivos históricos de la integración centroamericana y las dinámicas políticas que hoy caracterizan a varios de los Estados de la región.

 

En este contexto, resulta pertinente examinar tanto el impacto que la evolución política de Nicaragua ha tenido sobre los mecanismos de integración centroamericana como el estado actual de sus relaciones bilaterales con los demás países de la región. Ambos planos se encuentran estrechamente vinculados, puesto que las tensiones políticas derivadas del deterioro democrático nicaragüense han terminado proyectándose sobre las instituciones regionales y sobre los vínculos diplomáticos entre los Estados centroamericanos.

 

                                  

Por: Mauricio Díaz Dávila

Abogado, político y diplomático nicaragüense. Fue diputado nacional, diputado del PARLACEN y embajador de Nicaragua en Perú, Guatemala, Suiza y Costa Rica. Preso político del régimen Orte ga-Murillo, fue desterrado en 2023 junto a otros 221 prisioneros políticos. Su trayectoria ha estado vinculada a la defensa de la democracia, los derechos humanos y la integración centroamericana.

                                  

Este artículo fue elaborado en el marco de una cooperación entre la Fundación Konrad Adenauer y Expediente Abierto. Las opiniones, análisis y conclusiones expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la posición de la Fundación Konrad Adenauer ni de Expediente Abierto.

 

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