Notas de acontecimientos

Tecnocracia y democracia en Uruguay y Chile

de Manfredo Steffen
“Suele decirse que Chile y Uruguay son democracias parecidas. Es cierto. En términos comparados, además de contarse entre las más estables, las dos presentan niveles destacados en los indicadores más habituales de calidad democrática.

Sin embargo, en un sentido muy específico y relevante, son distintas. Saber y poder se relacionan de modo muy diferente en los dos sistemas políticos. En Chile, desde siempre, la voz del experto se escucha fuerte y clara. El conocimiento especializado es usado generalmente como estrategia de construcción de acuerdos entre partidos. Entre saber y poder existe una conexión estrecha. En Uruguay, en cambio, desde los primeros tiempos de construcción del Estado se verifica una situación opuesta. Los ciudadanos tienen potentes mecanismos para hacer pesar sus preferencias en las políticas públicas. Pero los expertos no. El conocimiento especializado es usado como arma en la competencia política y la lucha por espacios de poder. Entre saber y poder, en definitiva, hay más conflicto que cooperación”.

Este párrafo introductorio del estudio “Regímenes políticos de conocimiento. Evaluando un nuevo concepto a partir de la comparación de Chile y Uruguay” resume el problema abordado por la investigación coordinada por el Dr. Adolfo Garcé en el Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales (Udelar) presentada y discutida en dos jornadas de trabajo esta semana en Montevideo.

Fueron invitados especialmente al evento los profesores Dr. Alfredo Joignant (Universidad Diego Portales, Chile), Dr. Gabriel Vommaro (Universidad Nacional de General Sarmiento, Argentina), Dr. Fernando Rosenblatt (Universidad Diego Portales, Chile), Claudio Suasnabar (Universidad Nacional de La Plata) y Nicolás Isola (Universidad Estadual de Campinas).

“Lograr que el uso del conocimiento sea generador de la agenda política”, se presentó como objetivo compartido por los asistentes del seminario taller. Tenemos la dificultad de “jugar simultáneamente en varias canchas: por un lado generando papers y por otro ejerciendo influencia en los procesos de toma de decisión políticos”, resumía uno de los expertos convocados al encuentro en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República (Udelar).

¿Cómo se usa la evidencia? ¿Cómo se produce y disemina, cómo se accede al conocimiento especializado? Y finalmente, la cuestión sobre el papel del conocimiento en el proceso de legitimación de la política fueron cuestiones reiteradas por los comentaristas.

Si bien los países seleccionados son similares en cuanto a su fuerte institucionalidad y estabilidad política, se constataron diferencias significativas. Mientras que en Chile el conocimiento es generador de agenda, en Uruguay la confianza política prevalece y frecuentemente el conocimiento especializado es utilizado como munición en enfrentamientos políticos. En esto se constata una diferencia fundamental también con Alemania, donde existe una institución estatal encargada de proveer conocimiento especializado neutral.

Valorar el conocimiento per se significaría que los políticos deleguen parte de su poder respecto a la arena presupuestal en elencos que no pertenecen al gobierno, anotaba la licenciada Belén Villegas, quien junto al Lic. Lucas D’Avenia (política educativa) y al Dr. Camilo López (política de comercio exterior e inserción internacional) presentaron el trabajo.

“Incorporar el componente conflictivo en la toma de decisiones”, constituye un desafío ineludible, anotaba el Dr. Javier Rodríguez Weber (profesor de Historia y doctor en Historia Económica, FCS), quien junto al Dr. Fernando Filgueira (sociólogo, consultor) y el Mag. Gustavo De Armas (sociólogo y politólogo, Unicef) comentaron el trabajo. La jornada culminó con una mesa integrada por la Dra. Ester Mancebo, encargada de la Dirección del Instituto de Ciencia Política - FCS-UDELAR y el Prof. Dr. Pablo de Silveira (Universidad Católica del Uruguay).

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