Notas de acontecimientos

El desafío humanista de la interculturalidad en América Latina

Seminario Internacional

El 6 de diciembre se llevó a cabo el seminario "El desafío humanista de la interculturalidad en América Latina", organizado por la Universidad Miguel de Cervantes y con el patrocinio del PPI. El evento se enfocó sobre todo en la interculturalidad en relacoón a los migrantes y los pueblos indígenas.

El 6 de diciembre se llevó a cabo el seminario “El desafío humanista de la interculturalidad en América Latina”, evento que fue organizado por la Universidad Miguel de Cervantes (UMC) en sus instalaciones en Santiago de Chile. El seminario fue patrocinado por el programa regional “Participación Política Indígena” (PPI) de la Fundación Konrad Adenauer (KAS).

La Escuela de Trabajo Social, en conjunto con la Vicerrectoría de Comunicación y Extensión de la UMC, han desarrollado un proceso dialógico, en el que se han compartido conocimientos y experiencias de la realidad y del saber universitario, que permita abrir espacios de reflexión y aprendizaje en el marco de la educación continúa y en el compromiso con el desarrollo social de Chile.

Es así como la Escuela de Trabajo Social de la UMC, ha desarrollado un programa de Magíster en Trabajo Social con mención en relaciones interculturales. Este Magíster tiene como propósito formar graduados en competencias avanzadas para la intervención social con énfasis en relaciones interculturales que, apoyado en un sólida formación ética conceptual y metodológica, sean capaces de desarrollar investigaciones aplicadas en diversas áreas de acción y diseñar estrategias innovadora que actualicen su gestión profesional y los habiliten para posicionarse con éxito en el campo emergente en diferentes ámbitos de la acción de la cultura.

El mencionado evento tuvo entonces el propósito de inaugurar este Magíster en Trabajo Social y permitir primeros acercamientos al tema desde perspectivas internacionales y nacionales. El seminario fue inaugurado por la representante del PPI, la señora Susanne Käss, el rector de la UMC, Gutenberg Martínez, y la directora de la Escuela de Trabajo Social, Malvina Ponce de León.

Entre los expositores internacionales estuvieron el ex vicepresidente de Bolivia, Víctor Hugo Cárdenas, que tocó el tema de las políticas públicas de interculturalidad y desarrollo de los pueblos indígenas. Específicamente para el caso de Bolivia, afirmó que no existen políticas públicas como tal. Estas se definen como un conjunto de acciones que realiza el gobierno en el marco de la ley de la constitución que beneficia al interés común y que se realiza dialogando con la sociedad. No es una acción, son un proceso de acciones. Según esta definición, así el expositor, actualmente no existen políticas públicas en Bolivia. Lo que existe en Bolivia son acciones de gobierno que son muy eventuales y puntuales y, más bien, bien o mal dirigidas a los pueblos indígenas. Lamentablemente, el discurso indígena ha sido utilizado políticamente por el gobierno de partido, el Movimiento al Socialismo (MAS). Existen muchos instrumentos legales para pueblos indígenas en Bolivia, sin embargo, en la práctica un déficit de la aplicación de estos instrumentos es visible.

La mexicana Teresa Pérez Cosgaya tocó el tema de las políticas públicas interculturales y la migración. Con el aumento de la migración, especialmente en épocas de globalización, diversas culturas se encuentran y conocen, lo que puede ser percibido como un aporte o un problema. Los problemas son percibidos principalmente en el aspecto económico, pero también en la utilización de los servicios básicos como salud, educación, etc. Los migrantes también representan un problema en términos de competencia de trabajo, entre muchos otros. Políticas públicas interculturales dirigidas hacia estos problemas, son no existentes, como lo menciona la expositora. Uno de los mayores problemas parece ser que la migración es justamente vista como problema, por lo que se apunta a mitigar estos, en vez de considerar los aspectos positivos y respetar los derechos humanos. Si los migrantes se mueven dentro de la legalidad de un país, éstos son aceptados. Pero no se consideran los derechos culturales; es decir las políticas muchas veces apuntan más a la asimilación, a la adaptación de la cultura receptora, que a la interculturalidad. Políticas de interculturalidad tendrían que apuntar a una construcción de diálogo, respetar costumbres, y su éxito depende de una aceptación mutua de los dialogantes. La interculturalidad debería ser transversal a los derechos políticos, económicos y sociales. Para que esto suceda, es necesario deshacerse de los prejuicios mutuos. Lamentablemente, existen muy poco estudios sobre cuáles son estos prejuicios. En un estudio de la expositora, la misma averiguó que en Chile, por ejemplo, la percepción sobre los migrantes es mayormente negativa, pero también existe la percepción de la importancia de integrar a los migrantes. En el mismo estudio, los migrantes por su lado están de acuerdo con las normativas para que ellos puedan radicar en el país. No necesariamente tienen el deseo de nacionalizarse según el país donde están viviendo. La expositora concluye indicando cuáles son entonces los cuatro ejes para políticas públicas interculturales: inclusión, finalidad intercultural, equidad y participación activa. Estos ejes se logran mediante el intercambio de información entre diferentes instituciones estatales, pero también con el apoyo de los empleadores, organizaciones que trabajan la temática de la migración, consultados, etc.

A continuación expuso la chilena María Teresa Gatica Salas sobre “El trabajo social y la interculturalidad”. La interculturalidad significa que más de dos grupos puedan reconocer sus diferencias y puedan existir en igualdad de condiciones a partir de estas diferencias. Si se consideran a los grupos migrantes y a los pueblos indígenas en Chile, esta interculturalidad aún no ha logrado su plenitud. En el caso de los pueblos indígenas, las diferentes visiones acerca de la tierra y el territorio de los mismos indígenas y el Estado, son un buen ejemplo de la falta de interculturalidad. Entonces, en el caso del trabajo social, se tienen que considerar a los grupos originarios y a los migrantes. Se tiene la responsabilidad, por el trabajo directo con las personas, de mostrar que la sociedad es abierta a diferentes culturas y de no tener prejuicios. La pluralidad debe ser asumida como un valor democrático que abre a un dialogo intercultural. Este dialogo intercultural apunta, a diferencia de un enfoque multicultural, no a un entendimiento pasivo, donde el reconocimiento se basa en una coexistencia entre culturas. Sin embargo, en la práctica todavía es evidente que la interculturalidad sigue siendo un desafío.

Guillermo Padilla de Colombia, como último expositor, trató de responder a la pregunta: ¿El mundo globalizado se encamina a una sociedad intercultural? En este sentido utilizó el ejemplo de los pueblos indígenas, específicamente el derecho a la consulta previa, libre e informada, que es un tema que causa mucha polémica ya que marca un hito histórico en las relaciones entre los Estados y los pueblos indígenas. Antes de entrar en vigencia este derecho, que está regulado por el Convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) y la Declaración de Naciones Unidas para los Derechos de los Pueblos Indígenas, los pueblos indígenas y las comunidades étnicas del continente fueron objeto de políticas públicas y de normas sin que su participación o su opinión fueran tomadas en cuenta. Esta ausencia de opinión de los pueblos afectados es justamente lo que la consulta aborda y lo que quiere evitar hacia el futuro. A partir de la aparición de este derecho, las comunidades étnicas y los pueblos indígenas pasan de ser objetos de las políticas públicas a ser sujetos. Esto marca un hito en el fortalecimiento de la democracia, la misma que ha sido restringida, débil y en gran medida con problemas de legitimidad muy serios, que arrasan con el hecho de que el nacimiento de las naciones como Estados independientes, se dio con la exclusión de los pueblos indígenas y étnicos. Entonces se podría decir que si bien la globalización ayuda a fortalecer la identidad y al mismo tiempo ayuda a expandir el conocimiento sobre diferentes identidades, recién se están dando procesos que se adaptan a la interculturalidad, que todavía están sujetos a mejoramiento, como en el caso de la consulta previa.

Posteriormente a las exposiciones, los participantes del seminario hicieron preguntas y comentarios. El interés pareció dirigirse sobre todo a la temática indígena tocada por el señor Padilla, tema que en relación a la interculturalidad deja muchas preguntas abiertas.

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