Notas de acontecimientos

Visiones de desarrollo: Perspectivas indígenas, estatales y empresariales

Presentación de libro en Bolivia

El 26 de mayo se realizó la primera presentación del libro "Visiones de desarrollo: Perspectivas indígenas, estatales y empresariales" en la ciudad de La Paz. Los autores bolivianos, Lorena Terrazas y Freddy Limaco, presentaron sus artículos. Como comentadores fungieron la mexicana Regina Martínez de CIESAS y el chileno mapuche Manuel Namuncura.

Los alcances, tendencias y contradicciones de aquello que representa el desarrollo, adquieren en el siglo XXI connotaciones políticas que merecen ser evaluadas con gran sentido crítico. A esto contribuye el libro Visiones de Desarrollo: Perspectivas Indígenas, Estatales y Empresariales, publicado recientemente por el Programa Regional de “Participación Política Indígena” (PPI) de la Fundación Konrad Adenauer (KAS). Son seis autores que reflexionan el concepto y la crisis del desarrollo desde diferentes perspectivas: Alicia Williner (Argentina), María Soledad Pérez (Perú), Guillermo Vidalón (Perú), Lorena Terrazas (Bolivia), Kinyapiler F. Johnson (Panamá) y Freddy Limaco (Bolivia).

La publicación aborda aspectos como la visión de los organismos internacionales, a través de un análisis del “cambio estructural para la igualdad” impulsado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). De lo que se trata es de repensar los patrones del desarrollo económico, con el fin de tener una comprensión multidimensional de todo lo que significa el desarrollo, concebido como un buen vivir, con renovación tecnológica y el aumento de las capacidades productivas. Esto también implica la necesidad de combatir la desigualdad de oportunidades y de ingresos, junto con el mejoramiento institucional de los regímenes democráticos.

Alicia Williner afirma que la CEPAL plantea el cambio estructural mediante dos formas complementarias: a) la vía fiscal que aplica impuestos a los sectores con mayores ingresos para luego entregar beneficios a los sectores desfavorecidos; y b) la vía de transformaciones en la matriz productiva, tomando en cuenta la innovación tecnológica, la apropiación del conocimiento y la eficiente distribución de los aumentos en la productividad entre distintos factores productivos. Los desafíos inmediatos están relacionados con las funciones estatales para minimizar los impactos ambientales en la explotación de los recursos naturales. El extractivismo siempre fue un obstáculo para el desarrollo por su carácter insuficiente, depredador del medio ambiente y por sus posibilidades poco efectivas para contrarrestar las desigualdades sociales del continente.

Los deseos por generar nuevos patrones de desarrollo demandan enormes esfuerzos para caminar por las sendas de la equidad, la justa distribución de la riqueza, la gestión oportuna y consistente de los conflictos ambientales, la renovación tecnológico-productiva y el ejercicio de mecanismos de democracia directa, con el objetivo de consultar a la ciudadanía sobre cómo el desarrollo realmente mejorará las condiciones de vida para garantizar la reproducción de una economía previsora con justicia social.

El desarrollo desde la perspectiva del Estado fue analizado por María Soledad Pérez, utilizando como caso concreto a Perú. Toda discusión debería estar enmarcada en acuerdos nacionales, sólidos consensos y talleres de consulta con los diferentes sectores de la sociedad. Según la autora: “(…) justicia y libertad son posibles con solidaridad, y ello se sustenta en una concepción moderna del desarrollo que acompaña el fundamento de la justicia, es decir, el desarrollo integral y equilibrado de la Nación, lo cual de ninguna manera es posible sin libertad”. En consecuencia, el papel del Estado es fundamental para prevenir distorsiones que genera el mercado y para garantizar los derechos que aseguren el bienestar general.

El aporte que estimula un nuevo concepto de desarrollo estaría ligado a las fuerzas de la “identidad nacional” porque de esta manera es posible consolidar la Nación, en este caso, la Nación peruana. El desarrollo implicará, entonces, el respeto de valores nacionales, la diversidad étnico-cultural y una flexible vinculación con el mundo globalizado.

Las visiones del sector empresarial fueron expuestas por Guillermo Vidalón, desde un punto de vista liberal que rescata a la persona humana como el fin supremo dentro de la sociedad. El Estado tendría que estar al servicio de la persona, reconociendo y facilitando las relaciones de intercambio, así como protegiendo la propiedad privada. Este enfoque se concentra en las libertades individuales que requieren de un Estado pequeño y eficiente. Cuantas más libertades existan, entonces se pueden satisfacer mejor las expectativas de las personas en cualquier actividad económica.

Desde esta perspectiva, el desarrollo estaría unido a la libertad personal. La diversidad multicultural, consulta previa a los pueblos indígenas y la protección de los recursos naturales, en criterio de Vidalón, deberían ser repensadas para privilegiar la fuerza del Estado-nación, actor que identifica mejor cuáles son las prioridades del desarrollo.

La visión de los pueblos indígenas es abordada por Lorena Terrazas (desde una perspectiva de las organizaciones indígenas), Kinyapiler F. Johnson (desde la perspectiva de un pueblo indígena) y Freddy Limaco (que da un ejemplo de buena práctica). Lo interesante de estos análisis consiste en defender los conceptos de desarrollo que incluyan distintas dimensiones como el desarrollo humano o el reconocimiento de múltiples derechos.

Los pueblos indígenas intentan transformar el concepto de desarrollo en una nueva cosmovisión del vivir bien que conecta otras dimensiones como: a) la calidad de vida, que no depende de la posesión de bienes materiales o dinero, sino de la felicidad y el buen vivir espiritual; b) la diversidad y el intercambio de saberes para el encuentro de culturas; c) el respeto de la Madre Tierra con el fin de preservar la naturaleza, y d) una concepción en la que las comunidades no están conformadas sólo por personas sino también por animales, plantas y espíritus como garantía para llevar adelante una vida armoniosa.

El mundo indígena tiene derecho a definir su propio desarrollo, así como la sociedad en general, que hoy día está preocupada por reorientar las estructuras económicas en función de la protección del medio ambiente, el logro de una mayor igualdad y el fomento de condiciones de una vida más digna.

Las discusiones dejaron de ser un territorio ocupado solamente por los economistas para dar la oportunidad de expresarse a un amplio espectro de actores. El desarrollo nos interesa por igual a todos y es por esto que debe resaltarse una multiplicidad de visiones sobre los contenidos de dicho desarrollo pero, especialmente, el futuro de éste para las nuevas generaciones. Este fue el espíritu con el cual se organizó la presentación del libro el pasado 26 de mayo en el Hotel Radisson en la ciudad de La Paz, evento al que asistieron alrededor de 180 personas.

Dos de los autores expusieron sus artículos. En este caso se contó con los presencia de los dos bolivianos, Lorena Terrazas y Freddy Limaco. Terrazas recalcó que se identifica con el pensamiento de Amartya Sen para reafirmar que el desarrollo se mide en función de las oportunidades económicas y también en función de las libertades políticas, sociales, culturales y la seguridad que los ciudadanos poseen. La búsqueda de otros paradigmas de desarrollo da lugar al planteamiento del “buen vivir, vivir bien y vida plena” como alternativa al actual sistema capitalista. También hizo hincapié en la connotación del término “desarrollo” que en general es entendido necesario para combatir la pobreza. Terrazas piensa que el concepto de “pobreza” es relativo y subjetivo, ya que para algunos la pobreza se mide en términos económicos y para otros en términos sociales o medio ambientales.

Freddy Limaco expuso el caso de San José de Uchupiamonas, que es un ejemplo de que el modelo de desarrollo económico sí funciona en las comunidades indígenas de una manera exitosa. Se trata de un emprendimiento turístico en esta comunidad que se inició en los años 90 de una manera exitosa. Hasta la actualidad este negocio turístico sigue vigente y ha inspirado a 19 comunidades indígenas más en todo el país a seguir el mismo ejemplo. Este ejemplo se basa en una economía solidaria, donde la identidad cultural está internalizada, pero donde todos los habitantes de la comunidad luchan por mantener el proyecto vigente mediante el crecimiento intelectual. Rechaza el enfoque único en una economía monetaria que es individualista y saqueadora. Critica que en Bolivia no exista una ley que fomente las empresas comunitarias.

La primera comentarista, la antropóloga y lingüista mexicana Regina Martínez, recalcó la dificultad de la definición del término de “desarrollo” ya que es muy subjetivo. El entendimiento mundial de esta palabra no está sirviendo su propósito: cada vez se evidencian más personas ricas y pobres, y cada vez menos una clase media. La definición de los indicadores de desarrollo debería realizarse con la participación de los diversos sectores de una sociedad. El problema es que las propuestas no serían válidas para todos, por lo que queda el reto de una construcción de diálogo y marcos legales adecuados.

El chileno mapuche, Manuel Namuncura, concordó con lo expuesto anteriormente. El desarrollo tiene que tener un enfoque más humano. Se tiene que pensar en un desarrollo con igualdad, con identidad e intercultural. Destacó la buena voluntad de la CEPAL en incentivar a los Estados de repensar el término, y enfatizó la importancia en que también otros organismos internacionales como el MERCOSUR, UNASUR, etc., piensen en fomentar un desarrollo con igualdad. Es importante que se crea un agenda de dialogo, sobre todo con los actores empresariales, por parte del Estado. Asimismo, es necesario institucionalizar el tema indígena para crear mayores impactos.

Las preguntas posteriores de los participantes giraron en torno a modelos de desarrollo diferentes, como el chino, y si es posible desligar el crecimiento económico del desarrollo.

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