Notas de acontecimientos

Polémica en Brasil

Workshop der Parteijugend von PN, Democratas und DC

En el marco de los talleres de trabajo KAS/Juventud del Partido Nacional, se reflexionó sobre la situación política en Brasil.

“El sistema democrático está siendo respetado en Brasil las reglas políticas, las decisiones judiciales, todo está siendo respetado. Asique hay obviamente una pelea ideológica, hay una pelea política, una pelea de comunicación pero en ningún momento hubo una pelea que llegó a un punto de guerra civil o de romper la institucionalidad. Esto no pasó, una cosa que demuestra que nuestra instituciones llegaron por lo menos a un punto de madurez interesante.” Así comenzó Bruno Kazuhiro, el presidente nacional del de la juventud del Partido Demócratas en Brasil, el taller “Impeachment en Brasil: un proceso político y jurídico”.

Lo principal a destacar es que más allá de que popularmente se condene la llegada al impeachment como algo que va en contra de la democracia esto no es cierto ya que como expresó Kazuhiro “El impeachment básicamente es un proceso que es jurídico y legal al mismo tiempo, no es una excepción que tenga argumentos políticos esto es natural del instituto del impeachment y no hay duda que esto debería funcionar así mismo.”

A lo largo del mismo, explicó el recorrido que realizó el país para llegar a la situación actual. Este comenzó hace ya más de dos años cuando en la campaña electoral de 2014 Dilma Rousseff se candidateaba para la reelección afirmando que todo estaba bien, que no había que temer y que era adecuado que fuera reelecta. Planteó promesas de campaña que iban a tener resultados sumando sus dos mandatos 2011-2018, y esto no sé cumplió. Para empeorar la situación, el país se encuentra estancado y por tercer año consecutivo desde 2014 no crece, cosa que no sucedía desde la crisis de 1929. Otro factor a tener en cuenta es que a lo largo de la campaña relacionó muchas de sus acciones al ex presidente Lula. Esto se vio reflejado cuando luego tuvo la intención de nombrarlo como ministro. El 17 de marzo de 2014 comenzó la “operación Lava Jato”, cuyo fin era confirmar la existencia de lavado de dinero por parte del gobierno. Pero en 2015 se profundizó aún más. A través de esta se confirmó que el robo había ascendido a 6,4 billones de reales, que hay otra faltante estimada en 42,8 billones y unos 3,5 billones ya devueltos. Pero esto no es todo, muchos de los políticos y grandes empresarios relacionados al gobierno han sido detenidos y algunos condenados porque se confirmó su cuota de culpabilidad con respecto al dinero faltante.

Todo lo anterior, generó el alza de la población en millones provocando en 2015 dos instancias de manifestación una en marzo que incluyó 160 ciudades y luego en agosto fueron 291. Y para este año otra en marzo llegaron a 300 las adheridas.

Cabe destacar que el escenario político que dio lugar a llegar al impeachment es la situación general de crisis que sufre el país ya que involucra lo económico por la situación, lo político generado por las promesas electorales, lo moral promovido por la operación Lava Jato y lo social por las manifestaciones.

El proceso comenzó en diciembre de 2015 y en abril de 2016 se realizó la primera votación. En esta instancia, se obtuvo como resultado la destitución de Dilma por seis meses, aun quedando dos instancias más que son la votación intermedia estimada para julio o agosto en la cual los votos favorables deben ser mínimo 41 y la final que será en octubre o noviembre y debe llegar a 54 votos de 81, o sea 2/3. Todo esto, para poder efectivamente llegar al impeachment que si este se lograra provocaría la destitución definitiva del cargo y la pérdida de derechos políticos, que implica no poder ser candidata en ningún cargo electivo, por ocho años.

Sin duda, es un proceso largo y tedioso pero que se ha realizado con agilidad y hasta el momento con resultados positivos y sin mayores complicaciones.

Reflexiones de Federica Arbilla

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