Notas de acontecimientos

Derechos Humanos entre muros y puentes – y una fecha que enseña mucho

de David Brähler

Conferencia con motivo del 27 aniversario de la caída del muro de Berlín

Pocas otras fechas históricas acumulan extremos tan opuestos como el 9 de noviembre. En 1938, la noche de los cristales rotos causó una gran tristeza. La caída del muro en 1989 causó gran alegría y recientemente, la elección de Donald Trump como nuevo presidente de Estados Unidos causa gran inseguridad. En una conferencia organizada por el centro de pensamiento argentino CADAL y la Fundación Konrad Adenauer se puso en perspectiva la situación de los derechos humanos en ocasión del aniversario de la caída del muro de Berlín.

El 9 de noviembre puede contar solamente en parte como un día de liberación si uno observa los pogromos del 1938, recordó Gabriel Salvia, presidente de CADAL en su introducción. En los más de 50 países del mundo, donde las libertades cívicas y democráticas se ven oprimidas, se repite diariamente la historia dramática de las dictaduras del pasado. Gerardo Amarilla, presidente de la cámara de representantes de Uruguay, subrayó que los acontecimientos en una fecha que vincula tristeza y alegría, sucedieron en la misma ciudad de Berlín.

Álvaro Garcé, profesor universitario de historia del derecho puso en perspectiva historia y pasado en su intervención. „La historia de los derechos humanos es una historia del desarrollo ético y jurídico“, dijo Garcé. Durante los 27 años desde la caída del muro se han logrado avances notables en los derechos humanos. En 1989, por ejemplo, la declaración sobre la tortura cumplía recién 5 años. Hoy, por el contrario, ya se monitorean violaciones a los derechos humanos a diario en más de 100 países.

Aparte del lado normativo también hay avances en lo institucional, explicó el profesor. No solamente existen hoy diez comisiones de derechos humanos dentro de las Naciones Unidas, sino también en muchos estados, entre ellos Uruguay, ya se han reconocido y ratificado un gran número de declaraciones a nivel nacional.

En paralelo a este fortalecimiento de los derechos humanos durante los últimos 30 años, creció la agresividad contra los derechos humanos. „Lo que experimentamos hoy es una crisis de los derechos humanos“, dijo Garcé. Paradójicamente serían justamente los mismos estados que se comprometieron a respetar los derechos humanos, los más grandes agresores de los derechos de sus propios ciudadanos. La distancia entre lo que declaran las normas de los derechos humanos y de lo que realmente está pasando realmente en el mundo hoy es más grande que hace 27 años, señalo Garcé.

Soledad García Muñoz, representante del instituto interamericano de derechos humanos, confesó al inició de su ponencia que el título de la conferencia le resulta interpelante. Existen muros en países, entre naciones y en las mentes. Sería interesante averiguar cuantos muros al estilo del muro de Berlín existen hoy en el mundo, planteó García. Muros no son construcciones inocentes, sino arquitecturas con el propósito de separar y aislar. Pero justamente el hecho histórico de que Alemania pudiera superar su muro, constituye un signo de esperanza fuerte para el mundo, subrayó García.

Según su opinión las violaciones de los derechos humanos hoy en día son causadas principalmente por empresas, el crimen organizado, asociaciones terroristas e incluso estados. Por lo tanto se necesita una voz fuerte y clara e su defensa. Con la creciente xenofobia aumentarían las brechas entre los ciudadanos norteamericanos y los 33 millones de mexicanos que viven en el mismo país y así como con los refugiados de todo el mundo. En Montevideo, una avenida importante separa también dos mundos como una brecha profunda que afecta muchos aspectos de la dignidad humana.

Actualmente la lucha por los derechos humanos debería ser un acto cotidiano. Latinoamérica puede estar satisfecha con lo logrado por el sistema interamericano para la protección de los derechos humanos con su Corte de Derechos Humanos. La consigna a seguir es “solidaridad para construir puentes y no muros”, concluyó García.

El debate animado al final de la conferencia se enfocó en violaciones de derechos humanos en Uruguay. La falta de respeto en el trato de personas enfermas o mayores así como la violencia doméstica o en los estadios de futbol son signos preocupantes, afirmaron varios participantes. La respuesta a estos fenómenos es la educación, respondieron los expertos. El progreso institucional y jurídico ayudaría a exigir con más eficacia una mayor protección de los derechos humanos.

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