Título individual

Un amor desenfrenado por la libertad

de Dr. Iván Velásquez, Lic. Lupe Cajías, Dr. Erick D. Langer, Msc. Andrea Urcullo Pereira, Dra. Clara López Beltrán, Dr. Victor Peralta Ruiz, Mgr. Nigel Caspa, Dra. Brooke Larson, Dra. Marta Irurozqui Victoriano, Andés Leonardo Guzmán Escobari, Dr. Gustavo Rodríguez Ostria, León E. Bieber, Anna Guiteras Mombiola, Lorena Córdoba, Isabelle Cambès, Luís Bértola, Farith Limbert Rojas Tudela, Huascar Rodríguez García, Alfedo V. Seoane Flores, José A. Peres-Cajías, Reina Jeanet Gonzáles Apaza

Antología de la historia política de Bolivia (1825-2020) Tomo I

Trabajamos en Bolivia hace 55 años apoyando a contrapartes nacionales del sector público, privado y de la academia, así como a ONGs y fundaciones bolivianas. Con esta publicación pretendemos evaluar y analizar propositivamente la historia política de Bolivia, no solamente identificando sus errores o deficiencias sino también sus fortalezas y sus potencialidades para ver con optimismo al futuro. Mirar en retrospectiva, nos ayuda a identificar cuáles han sido los problemas y las limitaciones que incidieron en el rezago de Bolivia, a su vez analizar cuáles han sido sus avances más significativos en estos 195 años de historia política; esta publicación a futuro pretende constituirse en un insumo importante para los hacedores de políticas públicas, investigadores y público en general para que puedan entender el complejo e interesante panorama que ofreció la nación boliviana desde su fundación.

No hay mejor aventura que aquella que se emprende cuando el mar está embravecido y la tormenta amenaza cada momento con provocar el naufragio. Es tan intenso vencer una y otra vez el oleaje y, al final, llegar a puerto, con el ulular de la sirena, la sonrisa ancha y los abrazos confundidos.

El año gemelo 20 20, será especialmente recordado por la Humanidad en cualquier lugar del planeta donde fue sorprendida por la emergencia sanitaria mundial, provocada por el Coronavirus, inédita.

Iván Velásquez-Castellanos, Coordinador del Programa de la Oficina Bolivia de la Fundación Konrad Adenauer (KAS), propuso a la reconocida periodista e historiadora Lupe Cajías, organizar un trabajo académico enfocado en la historia política boliviana con múltiples voces y diferentes miradas con el objetivo de preparar un conjunto de reflexiones con el telón de fondo del Bicentenario de Bolivia.

Aparentemente, en ese momento parecía que era un esfuerzo inútil, ¿acaso había condiciones? El país estaba inmerso en una crisis política desde finales del 2019, la crisis sanitaria se dio por efectos de la pandemia, la cual también estaba asociada a una crisis económica. 

El mundo estaba silenciado; era el peor momento de la pandemia provocada por el virus conocido como COVID 19. Europa salía demolida de un invierno asolado por los miles de contagios y las muertes inesperadas en urbes, campos y hospitales. Pronto también en América Latina se ordenó la cuarentena rígida en la mayoría de los países y el cierre de escuelas, universidades, teatros, museos, bibliotecas, playas, parques volvió a las ciudades en fantasmas de cemento.

En Bolivia el 31 de marzo del 2020 se registraban los primeros diez casos y eran el inicio de una primera ola de contagios que tuvo su pico más alto el 22 de julio del 2020 con mil setecientos setenta y ocho casos positivos, para ese momento el precario sistema de salud se encontraba ya colapsado.     

Una imagen de la plaza central de Potosí, con el Cerro Rico al fondo, todo nevado y sin un alma caminando al mediodía era la imagen de la soledad y la desesperanza que agobiaba a los bolivianos. Aquel sitio que es tantas veces nombrado en esta Historia ha conocido jolgorios y festines, miserias y rebeliones, pero jamás este vacío.

Los académicos estaban obligados, como una buena parte de otros profesionales, a enseñar desde sus casas y el teletrabajo se generalizó, con sus potencialidades y sus frustraciones.  

Entonces, imaginar un libro de historia boliviana durante los últimos ciento noventa y cinco años era un doble desafío. ¿Cómo empezar? ¿Era posible? ¿Dónde encontrar un ancla sólida?

Comenzamos a buscar las coordenadas que permitiesen no solamente arrancar con el proyecto, sino avanzar y tener la certeza de llegar a la meta a pesar de las condiciones desfavorables y el ambiente de incertidumbre que reinaba en nuestro país.

Sin embargo, el escenario de pandemia representó una oportunidad para la investigación al inicio, debido a que aparentemente era más sencillo contactar a los investigadores a nivel nacional e internacional, los cuales se encontraban trabajando en casa, alejados de los congresos y compromisos académicos internacionales, pero también era una amenaza; no teníamos la seguridad ante el cierre de bibliotecas, hemerotecas y centros de documentación de poder cumplir con los términos y plazos.          

El primer paso fue tener un objetivo claro: “Tener una visión de largo alcance para comprender mejor la construcción del Estado de Derecho, la Democracia y la Gobernanza en Bolivia del 2020 y sus perspectivas para el futuro”.

El segundo paso fue escoger una metodología apropiada: “Recuperar la memoria colectiva a través de la visión interdisciplinaria de autores especializados en los asuntos identificados como las líneas transversales de la historia boliviana desde su independencia en 1825 hasta 2020”.

La meta no fue exclusivamente una revisión histórica; sino una revisión del pasado en tanto ayude a comprender mejor el presente. Para alcanzar esa propuesta, los textos no se limitan a referir fechas, nombres, hechos, sino que procuran comprender los procesos y las principales líneas transversales en estos ciento noventa y cinco años de vida republicana: la organización del territorio; las elites, poblaciones indígenas, mestizos y la construcción de ciudadanía; los recursos naturales y su influencia desde la plata potosina, la goma, el estaño, el gas y sus impactos en diferentes momentos de la economía nacional; la tenencia de la tierra y sus particularidades en tierras altas y en tierras bajas; las constantes, rebeliones, luchas y revueltas. Todo ello dentro del marco de la región, cómo nació Bolivia ante sus pares sudamericanos, cómo estaba cien años después, en el primer centenario, qué refleja en la víspera del Bicentenario.

Desde este enfoque múltiple se construyó una colmena donde cada casilla se combina con la otra para completarse entre sí: la política, la economía, la sociedad, la cultura; los actores dentro y fuera del estado; las repercusiones de corta, mediana o larga duración.

Las crisis y la inestabilidad en varios momentos del ciclo político era un común denominador que debía explicarse con luces y sombras, para entender el entramado escenario que represento por muchos momentos el rezago en el que se desenvolvió nuestro país.  

Fue muy importante elegir a los autores con base un perfil previo y no por cercanías, amistades o complicidades. Fueron invitados especialistas en cada una de las materias, que ya tuviesen publicaciones sobre ese asunto. Al mismo tiempo se procuró combinar la representación de género, de generaciones, de distintas procedencias académicas, regionales, bolivianos o extranjeros interesados en el país.

Desde el inicio se optó por priorizar la calidad y no la cantidad. No intentar contener todo y de todo, sino aquello que permitiera una visión de proceso, de conjunto. Por eso esta obra es una “Antología de la Historia Política de Bolivia” y como toda antología selecciona aquello que conjuga con la idea central. Se dejaron otros hechos, otros personajes, muchas fechas, con plena consciencia que siempre quedará la sensación de que “algo falta”.

Desde una visión pro positiva esta antología pretende dar paso a futuras investigaciones y desde una perspectiva amplia a futuros debates sobre el desarrollo político, económico y social de Bolivia. Mirar al país en retrospectiva permite visualizarlo a futuro con mejores argumentos de análisis que permitan evitar el estar condenados a repetir los mismos errores que la entramparon en el subdesarrollo. 

El primero en aceptar la propuesta fue Gustavo Rodríguez Ostria (Keynes), quien lastimosamente murió poco después de entregar su texto, el cual escribió incluso en el hospital, Gustavo tuvo también el suficiente tiempo y la motivación para comentar y apoyar las investigaciones de otros autores. Este libro es un homenaje a su disciplina y a su entusiasta participación a pesar de la enfermedad que le aquejaba.

Tuvimos a dos colegas que también por las nuevas condiciones creadas por la pandemia no pudieron concluir con su deseo de participar en esta obra. Otros dos colegas fueron afectados por el COVID 19, y un tercero estuvo varias semanas internado. ¡Ninguno renunció al desafío!

Entre los autores, el mayor nació antes de la Guerra del Chaco y la menor nació el año del DS.21060. Entre esos extremos hay personas que vivieron durante décadas de dictaduras, persecuciones, exilios, golpes de estado y, desde 1982, el largo ciclo democrático. Unos comenzaron a investigar con lapicero en libretitas con papel sábana, otros ya accedieron al microfilm y los más modernos pudieron sacar copias de expedientes con sus teléfonos inteligentes que las colocaron velozmente en el ciberespacio.

Los autores trabajaron esta Antología sin tener acceso a sus bibliotecas universitarias o a archivos y aun así cumplieron con el compromiso adquirido. Una reunión virtual nos reunió a coordinadores y autores el 31 de agosto de 2019, desde diferentes ciudades en varios países: en un lugar amanecía, en otro terminaba la jornada. ¡Hermosa experiencia! Queda pendiente la cita presencial, planificada para la presentación oficial de estos dos tomos, para compartir ideas y lo más importante debatir sobre el futuro de Bolivia.

El contenido temático se dividió en siete periodos enmarcados en sendas constituciones del Estado, que al menos en teoría marcaban las avenidas centrales por donde transcurría el devenir nacional y reflejaban los momentos históricos, lo constante y lo que cambiaba. Así el cambio constitucional representó el punto de inflexión del ciclo político en el cual los autores enfocarían su trabajo.

En cada subcapítulo hay un resumen que explica el marco constitucional de cada una de esas etapas. Los autores de esta materia nos permiten seguir desde la primera constitución y sus dificultades para construir un solo estado, hasta la última aprobada en referéndum popular.

1. 1825- 1880; bajo la Constitución de 1826 que organiza y constituye a la nación boliviana

2. 1880- 1938; bajo la Constitución de 1880 que marca el periodo liberal

3. 1938- 1952; bajo el debate constitucional de 1938 que incorpora el régimen social

4. 1952- 1964; bajo los cambios de la revolución nacionalista

5. 1964- 1982; bajo la consolidación de los cambios y la CPE de 1967 y el periodo militar

6. 1982-2000; transición de la CPE 1967 a avances de mayores garantías constitucionales

7. 2000- 2020; transición de las reformas de 1994 hacia la nueva CPE de 2009 y el Estado Plurinacional de Bolivia

La otra línea de continuidad es el desarrollo económico y los auges de exportaciones y las caídas por crisis internacionales, además del impacto de las guerras internacionales que enfrentó Bolivia en el siglo XIX, en el siglo XX y las relaciones con sus vecinos. Además, el lector conocerá el impacto de la economía centralizada en el desarrollo de las regiones.

Una creciente presencia, la coca y el circuito coca cocaína se examina desde la tradición, la influencia del tráfico de drogas y la relación de ese circuito con el Estado en el último medio siglo.

También se revisan las transformaciones estatales y la institucionalidad y la constante durante los dos siglos de abusos y reclamos, de opresiones y resistencias, de derrotas y victorias y las múltiples formas y rostros de las luchas populares: indígenas aimaras, quechuas, chiriguanos, guaraníes; artesanos, apoderados, mineros, proletarios, fabriles y amas de casa.

Como una columna permanente, aunque menos visible, el rol de las mujeres resistiendo a gobiernos autoritarios y abriendo paso a la democracia. Hay textos que dialogan entre sí con base en la construcción de la participación popular y el empoderamiento de la mujer, los nuevos partidos y los movimientos sociales.

No es posible reconocer a la Bolivia actual sin recorrer las características de su población en forma de montonera, de insurrecta y de búsqueda de mayores espacios de libertad, de participación política y de poder tomar directamente las decisiones en asuntos que le afectan.

Hay apuntes para entender los esfuerzos por educar a la población, los intentos y los fracasos, las ideas y las reformas en búsqueda de mejorar la educación de los bolivianos.

Finalmente, un texto desde la prospectiva, ¿qué lecciones nos da la Historia de Bolivia? Las miradas sin duda son diferentes y enriquecedoras, como las que se detallan a continuación:

Erick D. Langer analiza el contexto internacional en la primera década del nacimiento de la república, evaluó la situación de Bolivia en comparación con sus vecinos, contrasta la realidad económica, social y política entre Bolivia y los otros estados. Langer, concluye que, a pesar de algunos problemas estructurales, Bolivia estaba en una posición privilegiada en los primeros años después de la independencia por sus recursos naturales y humanos y el manejo competente de la mayoría de sus primeros líderes.

Víctor Peralta Ruiz a quien se le encomendó examinar la importancia de la Real Audiencia de Charcas, demuestra su importancia estratégica en el proceso que condujo a la independencia en Hispanoamérica. Peralta, a lo largo de su investigación resalta la importancia de los escenarios políticos suscitados en España, Río de la Plata, Perú, Chile y Nueva Granada para comprender la centralidad política de la Audiencia de Charcas.

Andrea Urcullo Pereira, evalúa la institucionalidad a inicios de la republica e indaga el proceso de construcción del Estado en los primeros 32 años de vida republicana en Bolivia. A partir del análisis del diseño del poder judicial desde las leyes y sus matices, descubre la forma en que dichas leyes pudieron ser realmente implementadas o los obstáculos a los que enfrentaron en la práctica, analiza además las formas de administrar justicia, buscando hallar las continuidades y su conjugación con importantes cambios que se gestaron en esta materia en la primera mitad del siglo XIX.

Hilvanando el territorio de Bolivia en sus itinerarios geopolíticos (1825-1880) es el título que Clara López Beltrán le da a su investigación. López considera que la colectividad política de Bolivia tuvo que construir su Estado sobre un escenario geográfico y poblacional que necesitaba ser integrado para consolidar su afiliación nacional. Considera que al igual que otras repúblicas latinoamericanas recién creadas, Bolivia surgió de una forzada amalgama jurisdiccional cuya estructura, creada bajo el dominio español, funcionó de manera estable al edificarse sobre un espacio económico estimulado por la minería de plata.

Nigel Caspa analiza la trayectoria económica boliviana desde 1825 hasta 1872, desde la mirada de la política fiscal, monetaria, la minería y la población. Caspa evalúa el endeudamiento interno del Estado entre 1827 y 1846. Repasa las interpretaciones existentes en torno a la acuñación de moneda adulterada o moneda feble. Rastrea los consensos y desacuerdos de la historia de la minería durante las primeras décadas republicanas, donde el periodo 1825-50 gira entorno a políticas mercantilistas hacia otras que privilegiaron el libre comercio. Finalmente, investiga información sobre la población boliviana en el siglo XIX y las interpretaciones en torno a la sobrevivencia y prosperidad de las comunidades indígenas.

Brooke Larson analiza los conflictos agrarios, pactos peligrosos, e indios insurgentes entre 1860 al 1900. Identifica la larga, desigual y violenta transición de los “pactos tributarios” neocoloniales de principios y mediados del siglo XIX a la era de las reformas agrarias liberales (1860 y 1870). Larson examina una serie de reformas del gobierno que echaron por tierra la legalidad de la comunidad de ayllu, que culminó en la Ley de Exvinculación de 1874. Investiga la represión violenta, las movilizaciones, rebeliones para revertir o mitigar los efectos de los pactos rotos. Evalúa el deterioro de las relaciones entre los indios y el Estado a finales del siglo XIX que dio lugar a una sociedad neocolonial bifurcada racialmente que carecía de la capacidad institucional e ideológica para forjar un estado-nación moderno a principios del siglo XX.

La contienda electoral entre dos guerras, los partidos políticos y politización social a través de las urnas entre 1881 y 1925 son las temáticas abordadas por Marta Irurozqui en el periodo que transcurre desde la Guerra del Pacífico hasta la Guerra del Chaco. Su objetivo es subrayar las dimensiones instituyente e institucionalizadora de los partidos, su capacidad de politización social a través de las elecciones y la centralidad adquirida por el acto electoral como elemento generador de discusión, negociación y consenso político.

Andrés Leonardo Guzmán Escobari indaga la historia de la formación territorial de Bolivia, presenta un análisis de las derrotas militares y diplomáticas que obligaron a ceder parte de lo que eran nuestras máximas aspiraciones territoriales, pero también destaca aquellas victorias y logros que dieron forma al actual territorio de Bolivia; con el objetivo fundamental de refutar la equivocada y perjudicial narrativa derrotista que pretende mostrar que Bolivia habría perdido la mitad de su territorio.

Estado, Nación y Región en Cochabamba y Santa Cruz desde 1826 al 2006 son analizadas por Gustavo Rodríguez Ostria, concluye que la conformación y recomposición de las regiones al vaivén de los mercados en el proceso de construcción de la nación y el Estado fue un proceso más complejo del que da a entender la historiografía tradicional. Rodríguez demuestra que Cochabamba y Santa Cruz ilustran la lucha de sus elites para sobrellevar los desafíos y limitaciones impuestas por el acceso a medios de comunicación e infraestructura. Identifica que la pugna entre las regiones y el poder central también es un tema permanente en la historia nacional y lo analiza desde una perspectiva económica, donde la lucha por el mercado interior matiza la pugna entre librecambio y proteccionismo.

León E. Bieber investiga los aspectos de las relaciones germano-bolivianas desde el siglo XIX, identificando que el rasgo distintivo desde un inicio ha sido el carácter marcadamente mercantil, debido a la significativa presencia de inmigrantes alemanes. Bieber identifica la fuerte presencia militar germana entre 1911 e inicios de los años 30 del siglo XX; su impacto en el comercio. Muestra la decadencia de la influencia económica, política y militar de Alemania en favor de los Estados Unidos, particularmente a partir de la Segunda Guerra Mundial. Establece que Alemania ha logrado conservar importante presencia en la instrucción educativa de Bolivia, tanto a nivel escolar, como a través de sus institutos de la enseñanza de la lengua alemana.

Anna Guiteras Mombiola y Lorena Córdoba investigan a los indígenas de tierras bajas, demuestran que el auge de la goma elástica reconfiguró la Amazonía boliviana desde un punto de vista geográfico; social; económico; así como político. Según las autoras todas estas transformaciones afectaron de diversas maneras a las diferentes sociedades indígenas que habitaban la región amazónica. Enfocando la atención sobre el problema puntual de la mano de obra nativa requerida por la industria gomera, exploran y analizan las múltiples maneras en que cada una de las poblaciones indígenas de los Llanos de Mojos hasta el norte amazónico se relacionó con el frente colonizador, como también la gama diversa de adaptaciones, prácticas y estrategias que implementaron para insertarse en la sociedad nacional o bien articularse de la mejor forma posible con ella.

Ciudadanía, indigeneidad y nacionalidad las tierras bajas de Bolivia son las temáticas que Isabelle Combès analiza a lo largo del siglo XIX y parte del XX, con énfasis en el caso guaraní (chiriguano) y chaqueño. Considera que los requisitos impuestos por las constituciones bolivianas para acceder a la ciudadanía excluyeron en la práctica a los indígenas de las tierras bajas. Combès muestra que en muchos casos se les negó hasta la nacionalidad, considerándolos como “no civilizados”, también identifica de qué manera los indígenas buscaron, y a menudo encontraron, intersticios legales para ejercer algunos derechos civiles.

Finalmente, “Antología de la Historia Política Boliviana (1825-2020)” intenta realizar una evaluación prioritariamente política de la realidad nacional y su vínculo con el ámbito económico y social de lo sucedido en más de 195 años de acontecimientos que marcaron la historia de nuestro país. Las diferentes miradas arriba descritas reflejan el lento y complicado avance que le toco vivir a Bolivia, pero también su fortaleza y sus momentos fundamentales que hicieron al país como lo conocemos.

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