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Foro: "La cultura del trabajo"

El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, y el cardenal Daniel Sturla, coincidieron en que “el desafío es mejorar la calidad del trabajo”, en el evento en que participaron, el jueves 29 de octubre, organizado por ACDE y la Fundación Konrad Adenauer en el Club de Golf, titulado “La cultura del trabajo”. Murro agregó que “esa es la base, tanto para empresarios como para trabajadores”, mientras que Sturla puntualizó que “la persona se realiza cuando hace bien el trabajo, porque eso le da sentido a la vida, sea sencillo o complejo”.

El ministro Ernesto Murro comenzó felicitando a los organizadores por “esta oportunidad que tenemos de reflexionar e intercambiar sobre algo que es necesario para que Uruguay se siga desarrollando, que es esto que llamamos cultura del trabajo para el desarrollo. Estoy muy satisfechos de esta preciosa coincidencia con el cardenal Sturla. Empezamos a hablar del tema en forma paralela. En mayo el Papa Francisco lanzó la encíclica ‘Laudato si’ donde además de otros aspectos se plantea en términos muy similares la importancia del trabajo, la ética del trabajo, la cultura del trabajo. Cuando vimos esta coincidencia nos satisfizo mucho. Cuando hablamos con la gente de ACDE, como lo expresó en su muy buen discurso introductorio el presidente de la Asociación, ingeniero Martín Carriquiry, nos pusimos de acuerdo en hacer este evento y el cardenal inmediatamente estuvo de acuerdo. Entonces quiero agradecerle a ACDE y a la FKA por esta oportunidad. Esto es algo que necesitamos hacer juntos y la comunidad cristiana tiene un rol muy importante”.

Murro puntualizó que “en los minutos previos, el cardenal recordaba a los medios de comunicación al ‘Jesús carpintero’, y ya desde ahí podemos rastrear importantes antecedentes de esto que vamos a charlar hoy”.

El Ministro relató que la idea de la cultura del trabajo empezó en agosto del año pasado, cuando “el presidente Tabaré Vázquez nos plantea hacernos cargo de este ministerio. Entre lo que hablamos en aquellos momentos fue que Uruguay tenía que trabajar este tema para continuar el desarrollo. Para que no queden resabios del tiempo de la dictadura, de crisis graves como la del 2002, del consumismo, de aquello de ‘hacé la tuya’, o sea las contradicciones que genera el desarrollo”.

Destacó que hoy el país tiene un 7,5% de desocupación y menos de 10% de pobreza, por lo que hay que avanzar en temas como este.

“El 2 de diciembre empezamos a trabajar en esto junto a la enseñanza pública, porque educación y trabajo deben estar íntima y dialécticamente relacionados, y eso es un cambio sustantivo que debe procesar el país, y hablamos con el cardenal Sturla de cómo la educación católica se pliega a este proceso. Ojala podamos hacerlo”.

Contó que se “creó un grupo asesor en el Ministerio, con 25 referentes, del mundo empresarial, sindical, trabajador, académico. Y así surgió un primer documento cuando asumimos, y el 11 de agosto se formuló un documento con las primeras acciones para implementar”.

En ese grupo se consensuó la definición de cultura del trabajo, que incluye la suma de conocimientos específicos, una actitud honesta y productiva, el valor humano, el deseo de progresar, de trabajar en conjunto, el respeto por el trabajo y las obligaciones de quienes participan en la actividad laboral, empresarios, trabajadores, usuarios, consumidores y ciudadanos.

“Hay que seguir mejorando el trabajo digno y decente, más allá de lo que ya se haya hecho y hay que mejorar la calidad del trabajo, en lo publico y en lo privado, porque tiene que haber mejores gobernantes, mejores empresarios y mejores trabajadores, en una articulación estrecha entre educación y trabajo”, indicó.

“Además de seguir mejorando el valor humano del trabajo, está la ética del trabajo, avanzar en el trabajo decente. Nunca hubo tanta gente trabajando en Uruguay y nunca hubo tanta gente protegida por la seguridad social, Uruguay está a la cabeza en escala internacional en lo que refiere a mayor protección laboral y social”, señaló. “Además ha mejorado el ingreso de la gente, que es solo un indicador, pero la masa salarial por la que se cotiza al BPS creció al doble. Eso significa mejor redistribución de la riqueza”.

Murro destacó la negociación colectiva. “A esta altura no es discutible si debe haber o no negociación colectiva. Uruguay es de los países del mundo con mayor nivel de negociación colectiva y con un alto grado de acuerdos tripartitos en las cinco rondas de los consejos de salarios, ahora estamos procesando la sexta”.

Se refirió a la tarea que desempeña Inefop, “que tenía dos fortalezas, la autocrítica de que no andaba bien, las tres partes estaban de acuerdo y además tenía plata. En lo que va de este año podemos afirmar que con las nueva directrices Inefop va a tener un 50% más de participantes en cursos, vamos a pasar de 18.000 a 27.000 participantes este año”.

El Ministro subrayó que “cultura del trabajo es diálogo, es esto que hacemos acá hoy, y hay que llevarlo al trabajo de cada día, por eso es importante el equipo plural que se conformó en el Ministerio. No nos han tocado tiempos fáciles en estos ocho meses, pero se ha fortalecido el equipo del Ministerio, por un equipo plural en lo político, en lo social y en lo profesional. No solo en el grupo asesor, sino que en los equipos de dirección del Ministerio hay empresarios y trabajadores, experiencia rara en el mundo, porque este es un Ministerio para empresarios y para trabajadores. El Ministerio también tiene que asesorar a las empresas”.

Destacó que en el marco del Ministerio “este año tuvimos 888 reuniones de negociación. Sé que en los medios de comunicación vende más el conflicto que la negociación, pero en estos ocho meses se han hecho muchos acuerdos”.

Junto con “la cultura del trabajo es necesario hablar de la productividad. Hay pocos antecedentes y los pocos que trabajan este tema no se difunden. Pero Uruguay necesita mejorar su productividad. Hemos logrado un primer paso con el acuerdo de discutir este tema con los sindicatos y las cámaras empresariales”.

Anunció que el 16 de diciembre estará en Montevideo el director general de al OIT para hablar de estos temas, “lo que un reconocimiento a este país, a esto que estamos haciendo hoy”.

En este tema de la cultura del trabajo “planteamos tres principios, diálogo, respeto y transparencia. Y el Papa en la encíclica dice cosas similares, se refiere a construir la verdad juntos, a respetar, recordando que el ser humano es agente de mejora material, moral y espiritual. El trabajo como ámbito de múltiple desarrollo personal, dice la encíclica. El ejercicio de valores, la comunicación con los demás”.

Destacó que “la cultura del trabajo es para trabajadores y empresarios, requerimos mejores gerentes, mejores empresarios. Y los empresarios lo reconocen. En las primeras acciones que aprobamos en el Ministerio y el Inefop por ejemplo se inicia en estos días un programa piloto hasta abril para personas de 18 a 44 años para culminar enseñanza primaria y secundaria, para trabajadores y empresarios. ¿Por qué no destinar plata para que empresarios culminen los estudios primarios?”.

Subrayó también lo que el Papa Francisco ha dicho en relación a la actividad empresarial orientada al bien común, “no es solo la acumulación de riqueza lucrativa, sino además orientada al bien común, esto nos lleva a las responsabilidades y a la cultura del trabajo y cómo generar mejores condiciones de vida y más distribución de la riqueza”.

Murro enfatizó “la satisfacción que nos produce ver cómo la pensamiento social cristiano se expresa en la encíclica y en las propuestas del gobierno en torno a la cultura del trabajo”.

Expresó que “en diez días 22 mil jóvenes de 16 a 20 se inscribieron en el programa ‘Estudio y trabajo’. Y queremos que el sector privado se pliegue con un incentivo a través de la ley de empleo juvenil”.

Culminó señalando que la cultura del trabajo “es un proyecto a largo plazo. La cultura del trabajo llevará años, es un cambio cultural. Necesitamos el esfuerzo y la participación de todos, trabajar juntos, aprender de los errores y de los aciertos, y eventos como los de hoy nos satisfacen y enorgullecen por el país que tenemos y nos merecemos”.

Daniel Sturla

El cardenal Daniel Sturla comenzó diciendo que “llegué el martes del sínodo con el Papa y los obispos y no bien llegué fui a visitar una experiencia laboral muy querida y que tiene que ver con jóvenes, trabajo y educación, en Azotea de Lima, donde se está haciendo la tarea de un realojamiento de un asentamiento, con una empresa que está vinculada con los salesianos, y que tiene una historia muy larga, para crear viviendas económicas y bonitas, y no en material tradicional sino no tradicional. Así surgió Ñandé, con un antecedente en Don Bosco, donde se había construido una casa de madera con un modelo para construir casas más económicas en un modo mucho más fácil, que además son más templadas, tanto en invierno como en verano. Fue un camino complejo, evaluar la viabilidad de esa empresa, pero al final a lo Quijote, la comunidad salesiana creó este emprendimiento a través de esta empresa Ñandé y en combinación con la Intendencia de Montevideo, así como con la Intendencia de Colonia, junto con la obra salesiana Tacurú. Y así se creó esta empresa que construye casas y que ha hecho realojamientos de asentamientos en casas dignas”.

Ahí, subrayó Sturla, “se va incorporando una mentalidad de alternativa, innovadora, que pone a los jóvenes trabajadores en el centro de esta empresa, donde la mayoría son formados en Don Bosco de Aparicio Saravia, otros de Talleres Don Bosco y otros de Tacurú”.

Sturla expresó que “cuando salgo a la calle en Montevideo y veo a los que barren, a los chicos y chicas con el uniforme de Tacurú, me digo ‘está la Iglesia Católica barriendo la calle’. Porque se trata de eso, una presencia cristiana a través de un convenio con la Intendencia, y volvemos a lo importante que es que en este país pequeño seamos capaces de poner el hombro para que las cosas salgan y se hagan sin divisiones absurdas, cuando los problemas están a mano y se pueden solucionar”.

Dijo que cuando “encuentro a esos jóvenes, con el uniforme de Tacurú, como el de Ñandé, digo ‘claro que Uruguay tiene futuro’. Me encantan los datos que aportó el Ministro, de que hayan tantos jóvenes en el programa que quieren capacitare y al mismo tiempo trabajar”.

Dijo que hay “obras que unen la educación y el trabajo, porque parte de la vida de estos jóvenes de Ñandé y Tacurú no es solo los convenios y construir casas o el barrido de feria, sino también tener espacios de formación y de reflexión y dar pasos adelante, eso es hacer cultura del trabajo. Tiene que haber apuesta y confiar en las personas. Don Bosco en Italia a mediados del siglo XIX advierte la delincuencia de los menores y dice ‘estos chicos necesita quien los eduque, aprender un oficio, necesitan un afecto, porque muchas veces es eso lo que está en el fondo de esa realidad cultural antropológica que hace que en la vivencia de hoy los jóvenes puedan caer en el inmediatismo, no tener esa perseverancia que añoramos de jóvenes de otra época”.

Por qué la Iglesia se mete en esto, se preguntó. “Creemos en un Dios trabajador, trabajador con sus manos, como Jesús. No es que haya un trabajo más digno que el otro, que el intelectual sea más digno, a pesar de que el trabajo con las manos a lo largo de la historia ha tenido una mirada despectiva, pensemos en los conquistadores españoles, que no querían trabajar con sus manos y explotaban a los indígenas. Dios no desdeñó al trabajo, fue parte de la humanidad de Jesús que trabajó con sus manos. A su vez los pescadores de Galilea, no eran solo pescadores, sino también eran empresarios de la pesca de la época”.

Sturla señaló que “el trabajo está en el ADN de la humanidad, desde al Biblia, con el mandato de Dios creando al hombre a su imagen y semejanza y diciendo ‘somete la tierra, cultiva ese jardín’ que Dios le entregó”.

Se refirió a la encíclica “Laborem exercens” de Juan Pablo II, “cuando señala que el hombre se realiza en el trabajo. Parte de las alegrías genuinas de la existencia humana tienen que ver con el trabajo bien hecho, con cumplir el deber, y supone el sentido profundo que tiene el vivir. Si hay algo que a nosotros nos golpea en los tiempos que corren es que mucha gente no le encuentra el sentido profundo de la vida. Y cuando eso no está, se ingresa en la ‘civilización del espectáculo’ a la que se refiere Vargas Llosa, donde solo sirve divertirse, la cultura de la frivolidad, y entonces como divertirse es lo máximo, trabajar es horrible”.

Enfatizó que hay que “descubrir la alegría del trabajo bien hecho, de cumplir el propio deber, pero esto no se aprende a los 18 años, aunque sí se puede, pero generalmente hay que comenzar desde el principio, el niño pequeño, ese niño que se educa en la alegría de lo bien hecho, en el cumplir su propio deber y la realización propia de su vida. Además del juego y la diversión y si todo esto no está unido con el afecto, es un desastre”.

Indicó que Juan Pablo II “distingue el trabajo objetivo, la técnica, y el subjetivo, la persona human que es capaz de obrar racionalmente y decidir acerca de sí. Lo que da valor al trabajo es la persona y no tanto el trabajo en sí, cualquier trabajo honesto es digno. Yo puedo trabajar en cualquier trabajo honesto y allí esta la dignidad y mi realización, sea sencillo o simple, o de empresario o de trabajador. Quien da valor al trabajo es la dimensión subjetiva, la persona que cumple el trabajo, que lo cumple a cabalidad y encuentra ahí una dignificación de su persona porque cumple bien la tarea que se le encomienda. El trabajo bien hecho, sea cual sea, tiene una dimensión que ojalá sepamos valorar”.

En esa misma encíclica, Juan Pablo II “hablaba de que el derecho de propiedad está subordinado al destino universal de los bienes. Un tema que retoma el Papa Francisco, que es el concepto del derecho de propiedad del cristianismo. El concepto de propiedad del romano, es ‘esto es mío y hago lo que quiero’, mientras que el concepto cristiano de propiedad es que de lo que soy dueño en definitiva soy un administrador de algo que no me pertenece absolutamente porque todo pertenece al Dios creador. Si tengo propiedad de algo, no es absoluta, porque tiene una hipoteca social. El sentido del Evangelio es que de mi vida y de lo que tengo no dejo de ser un administrador, aunque lo haya logrado con mi esfuerzo y trabajo, porque muchas cosas concurrieron para tener más posibilidades que otros seres humanos. Por eso tengo una mayor responsabilidad. Aquél que más tiene, más se le pedirá, dice el Evangelio”.

Sturla añadió que “Francisco en la ‘Laudato si’ retoma muchos ideas de la encíclica ‘Laborem exercens’. Francisco le habla a los empresarios, dice que hay que favorecer la creatividad empresarial, porque la actividad empresarial es una noble vocación orientada a generar riqueza. Sobre todo si crear puestos de trabajo es parte ineludible de su servicio común. Si en la vida he recibido beneficios y dones, más responsabilidades tengo. Pero esto no es un peso sobrehumano, no es que en mi vida tengo una responsabilidad que supera ampliamente lo que estoy llamado a darme a mí mismo, sino que tiene que ver con el mundo que me rodea, donde debo dejar una huella de vida”, concluyó.

Nota: ACDE