El evento contó con la participación de tres expertos de la Red, quienes explicaron los puntos más relevantes de los acuerdos sobre la reforma rural integral, la participación política y la solución al problema de las drogas ilícitas.
Para dar inicio al evento, Juanita León, directora de La Silla Vacía y moderadora del conversatorio, presentó a los tres panelistas: Ana María Rueda, bloguera de La Silla Vacía y asesora de la Dirección de Política contra las Drogas del Ministerio de Justicia; Santiago Perry, miembro de la Red Rural, Director de la corporación PBA y exviceministro de Agricultura; y Sergio Guarín, miembro de la Red de Paz y Coordinador del área de Posconflicto y Construcción de Paz de la Fundación Ideas para la Paz.
La primera intervención estuvo a cargo de Santiago Perry, quien explicó a grandes rasgos en qué consiste el Acuerdo en el aspecto rural, sus oportunidades, sus falencias y desafíos de cara al posconflicto. Perry destacó la importancia del enfoque territorial que se tuvo en cuenta en la realización del Acuerdo Final, así como el papel protagónico que jugaron las victimas en aras de promover la equidad y la desconcentración de la tierra. Sin embargo, planteó problemas que enfrenta el campo colombiano como el difícil acceso a la tierra y la falta de títulos, que terminan generando despojo, baja inversión y poca productividad.
Posteriormente, Ana María Rueda, especialista en política de drogas, resaltó la visión innovadora desde la que se aborda el problema de los cultivos ilícitos en la medida en que se plantea fortalecer integralmente las comunidades en vez de asperjar químicos a las plantas. Adicionalmente, Rueda destacó del Acuerdo el reconocimiento de responsabilidad conjunta entre el Estado y las FARC en el problema de las drogas y la diferenciación entre la coca y la cocaína, ya que el problema no es la planta sino su uso.
Seguido a esto, Sergio Guarín dio una visión general de la participación política en el Acuerdo, comenzando por aclarar que este punto no está contenido en un solo capítulo sino a lo largo de todo el texto final. Guarín partió del punto de que Colombia aún tiene una democracia restringida y por esta razón se debe hacer todo lo posible por ampliarla. Para esto, plantea la necesidad de reformar el sistema electoral y fomentar la participación ciudadana, especialmente en zonas rurales dispersas, históricamente ignoradas en la toma de decisiones.
Para finalizar su intervención, Guarín mencionó que el Acuerdo es positivo en la medida en que plantea herramientas útiles para promover la participación, sin embargo, no tiene en cuenta, por ejemplo, los actuales avances tecnológicos que podrían servir para abrir el espectro de la democracia a más personas. A su vez, dijo que el Acuerdo crea instituciones que, como se ha comprobado en el pasado, no necesariamente funcionan, como los Consejos Nacionales. Adicionalmente, afirma que el Acuerdo es reiterativo, ya que la Constitución de 1991 ya contiene muchas de las ideas planteadas de nuevo en el texto final.
Terminadas las intervenciones de los expertos, se dio inicio a la discusión abierta. Primero intervino Mauricio Rico Director de Corposéptima –y miembro de la Red Cachaca- , quien dijo que había una percepción errónea de la participación, ya que se cree que es la solución a todos los problemas del país, pero el Estado no tiene cómo recoger toda esa información y al final termina generando frustración.
Por otro lado, Ángela Penagos, del Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, afirmó que hay una visión equivocada de que el sector rural es solo producción agropecuaria. Por ende es necesario analizar el sector de manera más holística, para lo cual se necesita no solo la intervención del ministerio de Agricultura, sino de todo el aparato institucional en aras de lograr una intervención integral del campo.
Para concluir, Andrés Felipe García, delegado de la Defensoría del Pueblo para Asuntos Agrarios y de Tierras, comentó que aunque valora lo acordado en La Habana, está preocupado por la baja disponibilidad de tierras en el país, ya que incluso los baldíos tienen muchos usos que dificultarían el proceso de distribución. Adicionalmente, dijo que no había que quedarse en que el problema solamente son los recursos, ya que es más importante un cambio de mentalidad para poder invertir el dinero de manera eficiente en el posconflicto, teniendo en cuenta las capacidades y características de la gente y el territorio.
Finalmente, Eduardo Briceño, coordinador de La Silla Llena, agradeció a la KAS y a los participantes por su participación activa y los invitó a publicar nuevos contenidos en la plataforma de la red a partir de lo comentado en el encuentro.