Durante la jornada se presentó el Índice de Desarrollo Democrático (IDD) 2024, una herramienta que comúnmente se interpreta como un medallero entre entidades federativas, pero que en realidad ofrece una lectura integral del desarrollo democrático en México. Lejos de ser una simple comparación, el IDD busca generar comprensión sobre los procesos democráticos que vivimos en cada estado del país.
“El IDD es un instrumento que ayuda a los ciudadanos a entender lo que nos pasa en temas relacionados con la democracia”, señaló el ingeniero Hans Blomeier, director de la Fundación Konrad Adenauer México. En su intervención, subrayó que, ante un sistema político cada vez más complejo y un entorno internacional inestable —incluyendo las tensiones en el sistema judicial y las decisiones del vecino del norte—, es urgente repensar el papel de la ciudadanía y el Estado de derecho.
“La meta no es otra que construir una sociedad libre, organizada y participativa, conformada por ciudadanos responsables. Pero esto no es un proceso lineal: requiere involucramiento constante”, puntualizó.
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el espacio de diálogo con estudiantes, quienes compartieron reflexiones diversas que evidencian tanto el desencanto como el interés creciente por lo público. Una estudiante expresó: “La ignorancia es la belleza de la vida. Bajo esta creencia vive mi familia, porque no les interesa la política. Sin embargo, es necesario interesarse, investigar y saber cómo puedes involucrarte en ella.” Otro participante señaló con entusiasmo: “Yo creo que la política está en su mejor momento, porque hay creación de nuevos partidos y tenemos una mujer presidenta.” Mientras tanto, otra voz crítica puntualizó: “Atraer personas a tu partido político no es democracia.” Estas ideas reflejan una pluralidad de percepciones sobre el sistema político actual y el papel de las nuevas generaciones en su transformación.
En los Diálogos Estudiantiles, las y los jóvenes demostraron habilidades de argumentación y pensamiento crítico. A través de una simulación parlamentaria, debatieron sobre la necesidad de generar confianza entre ciudadanía y clase política, el impacto de la salud mental en relación con las condiciones laborales, y cómo las redes sociales han contribuido a complejizar la participación política y el discurso público.
En un ambiente de escucha activa y participación, se reafirmó que los retos actuales demandan esfuerzos colectivos y una ciudadanía comprometida.
La jornada concluyó con una idea compartida: la democracia no es un destino, sino un proceso que se construye día con día mediante el diálogo informado y la participación activa.