Durante tres jornadas intensivas, el seminario reunió a más de 100 personas, entre oficiales de las Fuerzas Militares, académicos, investigadores y expertos nacionales e internacionales para reflexionar de manera estructurada sobre la gran estrategia, la geopolítica contemporánea y los desafíos que enfrenta el Estado en materia de seguridad y defensa.
Bajo la dirección de la doctora Kristin Wesemann, directora de la Fundación Konrad Adenauer en Colombia, y del Mayor General Fabio Leonardo Caro, director de la Escuela Superior de Guerra, el seminario tuvo como objetivo central comprender los conceptos fundamentales de la seguridad y la defensa nacional y su inserción en los escenarios regionales y globales, explorando los elementos que integran la gran estrategia como base para el análisis geopolítico y la toma de decisiones en el nivel estratégico del Estado.
Primer día: intereses nacionales, gran estrategia y cultura estratégica
La primera jornada del seminario estuvo dedicada a la construcción de los fundamentos conceptuales del planeamiento estratégico. Las sesiones iniciales partieron de una premisa compartida: toda estrategia de seguridad y defensa debe comenzar por una definición clara de los intereses nacionales, entendidos no como aspiraciones coyunturales de gobierno, sino como orientaciones de largo plazo que expresan las prioridades vitales del Estado y de la nación.
A partir de este punto, se abordó el concepto de gran estrategia como el marco que articula los fines políticos con los medios disponibles y las formas de acción posibles. Se enfatizó que la gran estrategia no se limita al ámbito militar, sino que integra de manera coherente los campos diplomático, económico, informacional, social y militar del poder nacional. En este sentido, se subrayó que el planeamiento estratégico es, ante todo, un ejercicio político, que exige coherencia, continuidad institucional y una comprensión profunda del entorno interno, vecinal, regional y global.
Uno de los ejes centrales del primer día fue la discusión sobre la cultura estratégica. Lejos de entenderla como un rasgo estático o determinista, las intervenciones coincidieron en concebirla como un proceso histórico y dinámico, moldeado por la geografía, la experiencia histórica, las instituciones y las narrativas nacionales. Se analizó cómo la cultura estratégica influye en la forma en que los Estados perciben las amenazas, priorizan riesgos y deciden el empleo del poder, sin que ello implique una predeterminación absoluta de la política.
La jornada permitió también reflexionar sobre la geopolítica del poder y la economía política de la seguridad. Se destacó que el contexto internacional actual se caracteriza por una creciente fragmentación del orden global, el debilitamiento de los mecanismos multilaterales tradicionales y el retorno de la competencia entre grandes potencias. En este escenario, América Latina deja de ser una región periférica para convertirse en un espacio de interés estratégico, atravesado por disputas económicas, tecnológicas y geopolíticas.
Segundo día: estructura de fuerza, riesgo estratégico y maniobra en escenarios de crisis
El segundo día del seminario profundizó en los aspectos operativos y decisionales del planeamiento estratégico, abordando la relación entre estructura de fuerza, evaluación de riesgos y toma de decisiones en contextos de alta incertidumbre. Las sesiones partieron de una reflexión fundamental: las crisis y los conflictos no se enfrentan con las capacidades ideales, sino con las capacidades realmente disponibles, lo que obliga a los Estados a realizar constantes intercambios entre ambición estratégica, restricciones económicas y límites políticos y legales.
En este marco, se discutió la noción de riesgo estratégico como una variable central del planeamiento. Se subrayó que todo Estado asume riesgos al priorizar unas capacidades sobre otras y que dichas decisiones tienen costos de oportunidad evidentes, pues los recursos destinados a la seguridad y la defensa compiten con inversiones en otros sectores como salud, educación o desarrollo social. Esta tensión, lejos de ser un problema exclusivamente técnico, fue presentada como un dilema político inherente a la conducción del Estado.
Un componente clave de la jornada fue el análisis de la maniobra estratégica en escenarios de crisis. A partir de una lectura integrada de los niveles de la guerra —político-estratégico, operacional y táctico— se explicó cómo la coherencia entre estos niveles resulta indispensable para una acción eficaz del poder nacional. Se hizo énfasis en que la crisis constituye un momento crítico en el que el tiempo, la información incompleta y la presión política condicionan la toma de decisiones, exigiendo marcos doctrinales claros y capacidades institucionales consolidadas.
Las sesiones incorporaron estudios de caso y metodologías de planeación empleadas en ejercicios de simulación, preparando a los participantes para el trabajo práctico que se desarrollaría posteriormente. Se resaltó la importancia de la planeación por escenarios como herramienta para anticipar posibles cursos de acción, reducir la incertidumbre y fortalecer el juicio estratégico de los decisores.