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"A esta fundación me unieron muchos vínculos en mis épocas juveniles"

Reflexión del senador Carlos Baráibar

Durante la sesión de la Cámara de Senadores de la República Oriental del Uruguay, el senador Carlos Baráibar, en sesiones de fecha 1º y 2 de setiembre, reflexionó sobre la Fundación Konrad Adenauer.

Versión taquigráfica de la Cámara de Senadores de la República Oriental del Uruguay

Señor Presidente: es un gusto estar nuevamente en el Senado y reencontrarme con tantos colegas nuevos y con otros a quienes ya conozco, así como con los funcionarios y con las taquígrafas, a las que he hecho siempre una muy especial distinción por su extraordinaria tarea.

Quiero referirme en esta Media Hora Previa a la Fundación Konrad-Adenauer, que es una de las cuatro fundaciones políticas que existen en la República Federal de Alemania; otra de ellas –cuya actividad es muy importante en el Uruguay– es la Friedrich-Ebert.

La Fundación Konrad-Adenauer vinculada a la Democracia Cristiana– lleva el nombre de quien fuera Canciller federal, un líder histórico en la fundación de la Unión Europea, que vivió entre 1876 y 1967. A esta fundación me unieron muchos vínculos en mis épocas juveniles como dirigente internacional de la Juventud Demócrata Cristiana y de la Unión Internacional de Jóvenes Demócratas Cristianos, y puedo relatar un episodio que tuvo lugar hace años pero que llega hasta el presente.

En el año 1997, la fundación había resuelto retirarse de Uruguay, y sus autoridades pidieron a quien en ese momento presidía el Senado –el doctor Hugo Batalla– y a quien habla –que en ese entonces presidía la Cámara de Representantes– que realizáramos una ceremonia de despedida en el Palacio Legislativo. Pero unos días antes de llevarse a cabo esa actividad, el doctor Batalla se indispuso –estaba ya con su salud quebrantada– por lo que me tocó organizarla exclusivamente a mí.

Fue así que, en agradecimiento a lo que había sido mi apoyo, mi trabajo con la fundación veinte años atrás –desde 1960, en Chile–, pude convocar –trabajé mucho en ello– a todos aquellos que, de una manera u otra, habían recibido el apoyo de la fundación. Lo cierto es que tuvo lugar, en el Salón de Fiestas –ubicado en uno de los extremos del Salón de los Pasos Perdidos y cuya restauración continúa realizándose–, una reunión multitudinaria a la que concurrió uno de los principales dirigentes de esa fundación: Josef Thesing, quien aunque ya es mayor, es un hombre que todavía está activo.

En definitiva, tuvimos la oportunidad de participar de ese evento, y el clima fue tan cálido, tan amistoso y tan de reconocimiento, que los representantes de la fundación –y todos sabemos cuál es la mentalidad alemana– que asistieron a ese homenaje para terminar su misión en el Uruguay, resolvieron no irse del país. Esto ocurrió en 1997, y su permanencia llega hasta la actualidad, en que están desplegando una actividad muy importante, fundamentalmente en apoyo de algunos partidos, pero con un criterio, sin duda alguna, democrático y plural.

Antes de que finalice el tiempo de que dispongo, quiero señalar que dentro de esta Fundación Konrad-Adenauer se lleva a cabo el programa Polilat, al cual me referiré en la próxima jornada. El informe correspondiente está a disposición de todos los señores Senadores, y aquellos que quieran leerlo me lo pueden pedir, así como también a otros parlamentarios que tienen vinculación con esta fundación. Se dice allí: «Politat.com es una consultora política especializada en la prestación de servicios e información relacionados con la situación política, social y económica del continente americano, desde una visión latinoamericana, en sus aspectos institucionales, sociales, partidarios y de acción de gobierno, tanto en el nivel regional como en el nacional».

Asimismo, desde hace trece años –lo señalo ahora para no cortar la intervención que haré en el día de mañana–, brinda el informe denominado Índice de Desarrollo Democrático de América Latina, por el que se realiza un análisis de la situación de la democracia en varias dimensiones: la democracia de los ciudadanos, la democracia de las instituciones, la democracia social y humana y la democracia económica.

(Suena el timbre indicador de tiempo).

Como ya adelanté, mañana me extenderé con más detalle sobre esta información, dado que ha finalizado el tiempo de que disponía. Sin embargo, pienso que este es un informe que bien vale la pena que todos conozcamos, porque es muy objetivo y se realiza en toda América Latina, y también porque –para ubicar a Uruguay en el contexto de nuestra América– ilustra mucho sobre la situación en la que estamos.

En el día de mañana solicitaré que la versión taquigráfica de estas palabras, así como de las que pronunciaré en esa jornada, sea remitida a algunos destinos que oportunamente indicaré.

Gracias, señor Presidente.

Señor Presidente: en el día de ayer hablé de la Fundación Konrad-Adenauer y del Instituto de Investigación Polilat.

Hoy quiero aportar algunos datos muy ilustrativos de esta consultora, haciendo alusión especialmente a los vinculados con Uruguay.

El informe es de 2014, pero hace trece años que se viene realizando. Para el análisis de la dimensión democrática se toman en cuenta –con un criterio desde mi punto de vista muy compartible– los siguientes aspectos: «Dimensión I: “Democracia de los ciudadanos”. Evalúa el respeto de los derechos políticos y las libertades civiles. Dimensión II: “Democracia de las instituciones”. Mide la calidad institucional y la eficiencia del sistema político. Dimensión III: “Democracia social y humana”. Analiza la capacidad del sistema democrático para generar políticas que aseguren bienestar y desarrollo humano. Dimensión IV: “Democracia económica”. Pondera la capacidad del sistema democrático para generar políticas que aseguren eficiencia económica».

A continuación, me voy a referir a la orientación general que tiene este instituto y que es ampliamente compartible. Se sostiene que «la democracia no es plena si persisten la desigualdad y la exclusión aun con calidad institucional y respeto de los derechos y libertades vigentes; pero tampoco un país alcanzará su plenitud democrática si además de sus avances socioeconómicos no logra transitar con libertad e igualdad los caminos establecidos por su sistema político, respetando los derechos y garantías de todos los ciudadanos en el marco de instituciones con plena vigencia de sus fundamentos y la división de poderes establecidos en sus sistemas republicanos».

Para estudiar a toda América Latina, la Fundación utiliza equipos de especialización en cada país y hace una clasificación en cuatro regiones: países del Cono Sur –al que pertenece Uruguay–; América andina; América Central, y los megapaíses, entre los que se encuentran México y Brasil.

En relación con Uruguay, se expresa: «El mayor avance de Uruguay se manifiesta en las dimensiones que miden el respeto de los derechos políticos y las libertades civiles (dimensión I), la calidad de las instituciones y la eficiencia política (dimensión II) y el ejercicio de poder efectivo para generar políticas que aseguren bienestar y eficiencia económica (dimensiones III y IV)». En el informe se podrán apreciar las gráficas con datos comparativos de la región.

Más adelante se establece: «Los cuatro países que pertenecen a este grupo que denominamos países del Cono Sur presentan una variada intensidad de desarrollo democrático. Dos de ellos, Chile y Uruguay, con alto desarrollo democrático (ADD), como es habitual en las mediciones del IDD-Lat –que es la consultora–; Argentina, que se caracteriza por un desarrollo democrático medio (DDM), y por último Paraguay, que obtiene una calificación que lo sitúa entre los países con bajo desarrollo democrático (BDD)».

En cuanto a la «dimensión que mide respeto de las libertades civiles y los derechos políticos, en el IDD-Lat 2014 Uruguay presenta la mejor puntuación, con 8,000 puntos, mientras que el resto del Cono Sur muestra valores entre los 7,000 y 5,000 puntos (Argentina 6,568, Chile 7,220 y Paraguay 5,026). En resumen podemos decir que en el Cono Sur Uruguay y Chile lideran y presentan mejores puntuaciones en términos generales en las cuatro dimensiones».

Corresponde señalar que esta referencia al Cono Sur también involucra a toda América Latina, tal como lo muestran las gráficas.

Dado que el tiempo es escaso, quiero referirme a la dimensión calidad institucional y eficiencia política. Al respecto, se dice: «En lo relativo a la dimensión que analiza la calidad institucional y política de los países, en esta oportunidad Uruguay logra mantener su liderazgo obtenido en el 2013 y además mejora su puntuación pasando los 9,500 puntos. Los dos países que lo escoltaron en el 2013, Costa Rica y Chile, retroceden no solo en sus posiciones en el ranking (tabla 1.4), sino que además bajan su puntuación».

Antes de continuar con el voluminoso informe –del que estoy haciendo una síntesis–, quiero decir que todos aquellos colegas que deseen obtener un ejemplar del mismo me lo comuniquen y a la brevedad se los haré llegar.

(Suena el timbre indicador de tiempo).

Quiero destacar un concepto que considero muy importante, relativo al crecimiento económico sin desigualdad. En este sentido, se expresa: «La elevada desigualdad en la distribución de los ingresos es uno de los rasgos característicos de América Latina en el contexto internacional. Los datos más recientes disponibles indican que el quintil más pobre capta en promedio un 5 % de los ingresos totales, con participaciones que varían entre menos del 4 % (Bolivia, Honduras, Paraguay y República Dominicana) y el 10 % (Uruguay),» –la más alta de América Latina– «mientras que la participación en los ingresos totales del quintil más rico promedia el 47 %, con un rango que va del 35 % (Uruguay)» –el más bajo del quintil más alto– «al 55 % (Brasil)».

Señor Presidente: creo que todo el mundo debiera tener este informe. Solicito que la versión taquigráfica de estas palabras, junto con las expresadas al respecto en la sesión de ayer, sea remitida a la Presidencia de la República; a los Ministerios de Relaciones Exteriores, de Economía y Finanzas y de Desarrollo Social; a la Embajada de la República Federal de Alemania; a la Facultad de Ciencias Sociales de la Udelar; a la Facultad de Ciencias Económicas de la Udelar; a las Comisiones de Asuntos Internacionales de ambas Cámaras y a la Fundación Konrad-Adenauer.

Muchas gracias.

SEÑOR PRESIDENTE.- Se va a votar el trámite solicitado por el señor Senador.

(Se vota).

21 en 22. Afirmativa.