Reportajes internacionales

Las FARC pierden su más importante joker político

de Carsten Wieland

La liberación de Betancourt podría también convulsionar el panorama político de Colombia

En el sexto año de su mandato y después de una incansable labor en la brega por la finalización del conflicto interno, el presidente Álvaro Uribe puede cosechar pues, su mayor triunfo.

El rescate espectacular de la política Ingrid Betancourt- probablemente hasta ahora la rehén más famosa a nivel mundial- tres ciudadanos norteamericanos y once miembros de las Fuerzas Armadas de Colombia, de un golpe y sin derramar ni una sola gota de sangre, representa no sólo para la política interna un éxito decisivo. Con esto, Uribe ha podido también escapar a los autonombrados mediadores en el conflicto colombiano como el presidente de Venezuela Hugo Chávez. A más tardar ahora queda claro que parte de la comunidad internacional, incluyendo al presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, le apostaron con Chávez al caballo equivocado.

Chávez y la senadora liberal colombiana Piedad Córdoba, los cuales se habían entrometido como mediadores para un acuerdo humanitario y en ello habían atacado insistentemente de forma aguda a Uribe, se desenvolvieron más como obstaculizadores que como apoyo en los esfuerzos por una pronta liberación de los rehenes de las FARC. Según un reportaje de la revista francesa Paris Match basado en informaciones de los computadores confiscados en marzo a las FARC, Córdoba incluso les habría aconsejado a las FARC posponer la liberación de Betancourt, como su mayor carta política, lo máximo posible. Córdoba desmiente esto.

Mientras las FARC y el venezolano Hugo Chávez estuvieron actuando conjuntamente, las perspectivas de un verdadero proceso de paz nacional en Colombia fueron poco factibles. Después de que en enero Chávez aún había solicitado reconocer a las FARC como un partido político beligerante y borrarlas de las listas internacionales de terroristas, a comienzos de junio instó repentinamente al nuevo jefe de las FARC, alias Alfonso Cano, a abandonar la lucha. En esto volvió a insistir ahora en su reacción con motivo de la liberación de Betancourt. „El tiempo de las armas ya pasó“, dijo Chávez.

Qué tan profundo sea este cambio de opinión del presidente venezolano, quien a causa de sus relaciones cercanas con las FARC tanto en política interna como externa se halla cada vez más bajo presión, queda por verse. Sin embargo, está establecido que una política sin las FARC o incluso en contra las FARC se ha vuelto entretanto una opción realista incluso para el mismo Chávez y su gran proyecto bolivariano. Con todo y esto no es tan evidente que la militarmente debilitada y fragmentada guerrilla en este momento se halle en disposición de sostener negociaciones políticas.

Las FARC perdieron prestigio, no sólo en la población colombiana por la práctica de secuestros y su involucramiento en el tráfico de drogas, sino también en lo internacional con sus pocos aliados que le quedaban. También el presidente boliviano Evo Morales de tendencia izquierdista expresó en una primera reacción al rescate de Betancourt que el tiempo de la lucha armada había pasado.

Al igual que los vecinos colombianos, la madre de Betancourt, Yolanda, no escatimó en la crítica aguda contra Uribe en los últimos años. En las FARC y en Chávez puede uno tener más confianza que en el presidente colombiano, declaró en muchas ocasiones. La persistencia en mantener abierta la opción de los rescates militares, fue vista por ella como estímulo hacia la guerra y como algo políticamente equivocado.

Con alegría, pero por momentos con gestos confundidos, Yolanda Pulecio Betancourt acompañó finalmente las escenas en el aeropuerto militar de Bogotá el 2 de julio cuando el mundo por primera vez después de casi seis años y medio volvió a ver nuevamente a su hija, a veces de la mano con el ministro de defensa colombiano Juan Manuel Santos. Su hija, quien en primer lugar le agradecía a Dios, dijo la mitad francesa entre lágrimas, pero entonces siguieron los agradecimientos para la „estupenda“ y „perfecta“ labor de los militares colombianos y en una frase incluso dio las gracias al presidente Uribe el cual, en sus tiempos de apogeo político como senadora, se contaba entre sus más fuertes contrincantes.

En su primer pronunciamiento durante una conferencia de prensa nocturna Uribe evitó cualquier actitud victoriosa, armonizó con tonos conciliadores y humanitarios y permitió a los liberados, incluyendo a Betancourt, tomar la palabra extensamente. Dirigiéndose a la madre de Betancourt dijo con un guiño: „Yolanda – a la que no le caigo muy bien... pero de la que espero conquistar algo de su cariño“. Después, la madre de Betancourt fue confrontada directamente por los medios sobre su relación con Uribe y aclaró: „Los colombianos saben sobre mi disputa con el Gobierno en estos años. Pero hoy tengo que expresarle al presidente Uribe, a Juan Manuel (Santos) y a todas las Fuerzas Militares todos mis agradecimientos.“

Uribe sabe que con su exitosa acción militar, posiblemente revivió también a largo plazo de nuevo a la vida política a una de sus más difíciles rivales. Betancourt, quien en 1998 con el mayor número de votos en el país, con una plataforma de anticorrupción, de paz y de derechos civiles había llegado al Senado, había hecho campaña política contra Uribe en 2002 con su partido político Verde Oxígeno, hasta que fuera secuestrada por las FARC en febrero de ese año. A pesar de advertencias escritas por parte de las Fuerzas Militares no se dejó convencer de no viajar a la zona guerrillera al sur del país a entablar con los rebeldes conversaciones con efectos electorales.

Ahora también ella hace parte de los colombianos que han sido profundamente defraudados por la guerrilla y que muy difícilmente todavía pueden encontrar en ella un proyecto político. Después de cinco intentos de fuga frustrados, atada con cadenas, encierro individual y luego de agotadoras fases de depresión y enfermedad, la liberada Ingrid Betancourt ha madurado y producirá también políticamente tonos diferenciadores. Los colombianos habían elegido a Uribe y no a las FARC, expresó mientras tanto Betancourt. Llegó además al punto de considerar posible un tercer mandato para Uribe. Ella no se opondría a la voluntad popular. Es cierto que una intermediación de Chávez, del presidente de Ecuador Rafael Correa y de la presidenta de Argentina Cristina Kirchner sería en adelante importante, pero bajo las condiciones que imponga la democracia colombiana. La paz en Colombia sólo podía ser alcanzada con ayuda internacional, de esto se mostró convencida.

Que ella quiera jugar un papel político, Betancourt lo mostró indirectamente el día de su liberación. Se refirió a su „patria Colombia“, a la que ella en adelante quisiera servir – si lo hace incluso como candidata presidencial en 2010, es desde luego muy temprano para asegurarlo. Su liberación la interpretó como una señal de la paz. En alusión al nuevo comandante de las FARC Cano dijo que creía posible que sus nietos ya no se podrían imaginar quien fue Manuel Marulanda (el jefe histórico de las FARC que murió a finales de marzo). „Los hombres que pasan a formar parte del libro de la historia no hacen guerra, sino que acuerdan la paz“, dijo con voz conmovida ante las cámaras.

Betancourt, quien también era conocida como la Juana de Arco colombiana, la pasó en los años de su secuestro, cuando no fue mantenida aislada, con los soldados colombianos y ahora también tiene que agradecerles su vida a los militares. Esto hizo cambiar su perspectiva. Con todo y eso, después de los devastadores éxitos de la política de seguridad democrática prevalece: En Colombia ningún sucesor político podrá ganar una elección más sin darle una gran importancia al aspecto de la seguridad en el país. Esto lo tomaron también en consideración políticos no uribistas en importantes instituciones regionales del país. Al mismo tiempo, los éxitos militares han tenido el efecto en muchos colombianos de haber convertido la violencia, en especial en las ciudades, en un fenómeno accesorio. El espacio político está pues creado para discutir sobre cuestiones más significativas como el no solucionado problema social del país. La campaña electoral en 2010 podrá ser realizada, gracias a la mano fuerte de Uribe, frente a los grupos ilegales sobre temas „blandos“, en medio de un discurso que se asemejará más sólidamente a una fase del postconflicto que a la del conflicto – bajo la condición que el desarrollo positivo sea duradero.

Aun cuando seguramente es muy temprano para hablar del fin de las FARC, es evidente que: Colombia se encuentra en una fase de transición en la que el conflicto ha adquirido una nueva naturaleza. Ya no son los tres actores típicos – paramilitares, guerrilla y el débil Estado. Ahora existe un Estado que no sólo es fuerte en lo militar, sino que también es en gran parte democrático en sus instituciones y goza de la gran confianza de su población. De otro lado subsisten grupos ilegales, criminales o terroristas, tanto paramilitares, exparamilitares como bandas de narcotraficantes y la guerrilla. Es sabido que hay crecientes relaciones entre las FARC y sus pretéritos enemigos, los paramilitares, cuando se trata de asegurar las plantaciones de drogas y las vías del tráfico. Los componentes políticos del conflicto se han disuelto. Sin embargo, todos los participantes tienen claro que el último guerrillero no puede ser vencido militarmente, sino que tiene que ser encontrada una solución política.

Algunos observadores ven como posible que las FARC en algunos meses o años sólo se compondrán de unos pocos cientos de miembros que ciertamente existirán, pero que ya no tendrán relevancia para la política y la población del país. Esa es la variante optimista. La variante cautelosa es que el nuevo jefe de las FARC Alfonso Cano – una mente radical pero política, un estratega – comience eventualmente con la reactivación de los frentes urbanos. En las últimas semanas hubo algunos pequeños atentados en la capital Bogotá, la cual por lo demás según las estadísticas del UNDP se ha convertido en una de las metrópolis más seguras de Latinoamérica. Pero el lanzamiento de las bombas no causó especial indignación y tampoco ningún chock. Además fue volado un oleoducto. Es posible que con esto Cano quisiera celebrar su recuperación y lanzar una advertencia de no menospreciar a las FARC.

No obstante, el rescate de los 15 rehenes por medio de un truco digno de una película por parte de los organismos de seguridad colombianos es otro golpe desmoralizador contra las FARC y el mayor desastre político y estratégico en el corto „mandato“ de Cano. Según informaciones gubernamentales, la renovada cúpula de las FARC está infiltrada por colaboradores. Esto significa que el secretariado de las FARC prácticamente está paralizado por la desconfianza y la inseguridad, y ni mencionar las unidades inferiores. Según datos del Gobierno se desmovilizan actualmente en promedio 54 miembros de las FARC cada semana. En este año ya son más de 1500. El tamaño de la tropa de las FARC se calcula entretanto en un máximo de tan sólo 8000.

Los más de 70 frentes de las FARC apenas si se pueden todavía comunicar entre sí y su libertad de movimiento está claramente limitada. Han sido empujados a zonas marginales y de frontera. Por eso la cantidad de rehenes se vuelve paulatinamente una carga para la guerrilla. Junto a los 15 rehenes liberados quedan todavía otros 26 secuestrados políticos en manos de las FARC y muchos cientos de colombianos por motivos de extorsión. Debido a las ofensivas militares del Gobierno, no les ha sido posible ciertamente movilizar más ágilmente a los rehenes y llevarlos a través de las selvas en caminatas diarias con el fin de que los militares les perdieran el rastro. Los vastos cercamientos de grandes territorios donde se encuentran los campamentos de la guerrilla hacen parte de la estrategia expresada por las Fuerzas Militares.

La práctica de los secuestros se les ha vuelto fatal a las FARC, no sólo en lo logístico sino que las ha alejado de la sociedad colombiana. Sin ningún apoyo en la población es tácticamente mucho más complicado confrontar los crecientes retos militares. En la actualidad los frentes guerrilleros de las FARC están especialmente ocupados con la supervivencia. Por ello los observadores habían dado como posible un cambio de estrategia de Cano para abandonar la práctica de la toma de rehenes. Sin embargo, el Gobierno de Uribe se les adelantó a las FARC y les robó de las manos casi todas sus cartas políticas. Más liberaciones de rehenes en contra de la voluntad de las FARC parecen plausibles, quizás menos por medio de acciones militares que por traición en las propias filas.

Mientras que en su primer mandato Uribe casi exclusivamente le apostaba al debilitamiento militar de la guerrilla y al mismo tiempo negociaba un desarme colectivo con los paramilitares, ahora le apuesta desde su posición de fuerza firmemente a la „Soft-Power“. Ha creado incentivos para facilitar la deserción de los guerrilleros y ha hecho ofertas a la cúspide de las FARC para establecer una zona de encuentro temporal y para sondear negociaciones de paz. Ha mostrado disposición, para el caso de conversaciones de paz serias, de no calificar más a las FARC como terroristas e incluso de encontrarse con sus líderes en la selva. Uribe II muestra visiblemente más creatividad en el esfuerzo hacia una solución – también política – definitiva del conflicto que Uribe I, cuya mano fuerte ha hecho posible el camino hacia ese terreno.

El día de la liberación de Betancourt, Uribe enfatizó que la acción militar había sido llevada a cabo intencionalmente de tal manera que ninguna bala fuera utilizada. Después del rescate de los rehenes los militares hubieran podido atacar desde el aire a los cerca de 60 guerrilleros de las FARC que quedaron en tierra. „La única lección que le queríamos dar a las FARC“, justificando el presidente su moderación, „es la invitación a la paz.“ Uribe insistió en su promesa de brindarles protección a los colaboradores de las FARC que liberen secuestrados y facilitarles un posible viaje a Francia en acuerdo con el presidente Sarkozy. Uno de los soldados liberados le dirigió su mensaje directamente al secretariado de las FARC: „Este es el momento para dar una señal de paz. Ustedes debieran mostrar su humanismo. Este es el momento de dejar libres a todos los secuestrados.“ Uribe les pidió a las FARC tratar humanamente al resto de los secuestrados.

Este triunfo político - militar le llegó al presidente en el momento adecuado. Porque en las anteriores semanas él había estado inmiscuido en crecientes confrontaciones políticas internas. El grupo político uribista ha comenzado a recoger firmas para una nueva reforma de la constitución, de modo que Uribe pueda ser reelegido en una segunda ocasión. Ya en el año 2006 la constitución fue cambiada por medio de un referendo para poder hacer viable en general la reelección en el sistema político colombiano. A pesar de los codiciados puntos de popularidad de más del 80 por ciento - la más alta cuota en toda América – crece la oposición contra un nuevo mandato de Uribe también en los círculos cercanos a Uribe y en otros grupos de la franja de centro derecha.

A lo anterior se le suma que la Corte Suprema de Justicia pocos días antes de la espectacular acción de liberación puso en duda por corrupción la reelección de Uribe en 2006. La Corte aceptó la confesión de una representante del Congreso, quien admitió que su voto había sido comprado para que la ley de reelección de Uribe pasara en el Congreso. Acto seguido Uribe pasó a la ofensiva y propuso la repetición de las elecciones consciente de su respaldo en la población, ante todo por sus éxitos contra las FARC desde comienzos de este año. El actual golpe replegó esa controversia interna a segundo plano y le proporcionó un nuevo impulso a la posibilidad de una nueva reelección del presidente con base en un fundamento populista.

A nada le temen más los colombianos que un retorno al status quo anterior cuando no podían abandonar sus ciudades y cuando sólo por las FARC (2002:973) eran secuestradas casi mil personas por año. En el año 2007 fueron, según datos de la organización País Libre, solamente 66. Es verdad que el conflicto en Colombia ha alcanzado un nuevo nivel, pero no es que por ello haya llegado a su final. Las preocupaciones provienen de la creciente retoma de armas por parte de los antiguos paramilitares con ambiciones más económicas que políticas, de la intimidación a activistas de derechos humanos, del continuo florecer del sembrado y comercio de narcóticos por parte de todos los grupos ilegales, del alto número de desplazados internos y del lento proceso de reparación de las víctimas como el elemento más importante de la fase de postconflicto.

Los logros de Álvaro Uribe son indiscutidos en Colombia y paulatinamente vienen siendo reconocidos también en el extranjero. Recientemente la Canciller Alemana Angela Merkel le hizo una visita a mediados de mayo. Allí, ella dejó sentado el apoyo de Alemania a Colombia en la superación del conflicto así como en la fase de reconstrucción. No obstante, la pregunta de si la exitosa política de seguridad democrática podrá seguir siendo liderada por Uribe a partir de 2010 sigue abierta, muy a pesar de los triunfos contra las FARC y del fortalecimiento del Estado colombiano. En el caso de que él efectivamente se presentara por tercera vez, su principal contrincante se llamaría muy posiblemente Ingrid Betancourt. En todo caso, su liberación no sólo ha cambiado el carácter del conflicto armado en el país, sino que también podría convulsionar el panorama político de Colombia.

El Dr. Carsten Wieland es el Representante de la Fundación Konrad Adenauer en Colombia.

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