Lima, febrero 2025.- El evento inició con las palabras de bienvenida de Annette Schwarzbauer, representante de la Fundación Konrad Adenauer, quien destacó que el proceso electoral 2026 representa un desafío particular para el país, no solo por la simultaneidad de elecciones presidenciales, parlamentarias, regionales y municipales, sino también por la complejidad técnica que implicará su organización y ejecución.
Schwarzbauer subrayó que el proceso electoral no es únicamente responsabilidad de los organismos electorales, partidos políticos o candidatos, sino un esfuerzo compartido por toda la sociedad. En ese sentido, resaltó la importancia de espacios de diálogo como los brindados por el Instituto de Estudios Social Cristianos para fortalecer la comprensión ciudadana y contribuir a un debate informado y responsable.
A continuación, Pablo Hartill, subgerente de Documentación e Investigación Electoral de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), desarrolló una exposición centrada en los aspectos técnicos y operativos de las elecciones generales del 12 de abril. Explicó que más de 27 millones de peruanos estarán habilitados para votar, con presencia electoral en 210 ciudades fuera del país y más de 10 mil locales de votación a nivel nacional, lo que convierte a este proceso en el más grande y complejo de la historia reciente.
Hartill detalló que se trata de una elección marcada por el retorno a la bicameralidad, lo que implica la elección de fórmula presidencial, 60 senadores (30 de distrito nacional y 30 por circunscripción regional), 130 diputados y cinco representantes al Parlamento Andino. Esta configuración se traduce en una cédula de votación de dimensiones inéditas, con cinco columnas y posibilidad de hasta doce marcas, considerando el voto preferencial.
Asimismo, explicó los principales cambios normativos y tecnológicos implementados para garantizar mayor transparencia y eficiencia. Entre ellos, destacó la ampliación del número de miembros de mesa, de seis a nueve, la implementación de herramientas tecnológicas como la Solución Tecnológica de Apoyo al Escrutinio (STAE) en Lima y Callao, y el uso de inteligencia artificial en el sistema de cómputo electoral para agilizar la verificación de actas.
Otro aspecto relevante fue el anuncio de que los resultados oficiales podrán visualizarse en tiempo real a través de la plataforma digital de la ONPE desde el cierre de las mesas, reforzando así la transparencia del proceso. “A diferencia de procesos anteriores, las cédulas escrutadas serán conservadas hasta la proclamación oficial de resultados, permitiendo eventuales recuentos si fueran requeridos por los órganos competentes”, puntualizó.
En la ronda de comentarios, Hernán Chaparro advirtió que, más allá de los desafíos logísticos, el proceso electoral se desarrolla en un contexto político complejo, marcado por la fragmentación partidaria, el debilitamiento de la representación y el creciente ausentismo. Señaló que “la eliminación de las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) ha contribuido a una oferta electoral sobredimensionada, lo que podría impactar en el nivel de voto nulo y blanco”. Asimismo, enfatizó la necesidad de reforzar las campañas de educación ciudadana, especialmente dirigidas a jóvenes y sectores populares.
Por su parte, César Campos ofreció una mirada histórica sobre la inestabilidad política peruana, señalando que la actual crisis no es un fenómeno reciente, sino expresión de una débil consolidación institucional a lo largo de la República. Reflexionó sobre la precarización del sistema de partidos y la proliferación de organizaciones políticas sin arraigo orgánico, lo que indicó debilita la calidad de la representación democrática. También planteó interrogantes sobre la franja electoral y la necesidad de perfeccionar ciertos aspectos normativos del sistema.
Finalmente, Urpi Torrado centró su intervención en el deterioro de la confianza ciudadana. Subrayó que los niveles de credibilidad en las instituciones democráticas y en el propio proceso electoral han disminuido significativamente en los últimos años. Alertó que la falta de información, el desconocimiento de la importancia de las nuevas cámaras legislativas y la incomprensión de la valla electoral podrían generar frustración y nuevos cuestionamientos al sistema. En ese sentido, destacó que el principal desafío es reconstruir confianza y fortalecer la educación cívica para evitar que el voto de protesta o la desafección terminen profundizando la crisis de representatividad.
El Foro Social Cristiano reafirmó así su propósito de ofrecer un espacio de reflexión plural sobre los desafíos del país, promoviendo el diálogo informado y la participación responsable de la ciudadanía en un proceso clave para el futuro democrático del Perú.
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