La represión transnacional es una práctica mediante la cual los regímenes autoritarios extienden su poder más allá de las fronteras nacionales con el objetivo de silenciar, intimidar o neutralizar a opositores, disidentes, periodistas, activistas y defensores de derechos humanos. Esta estrategia busca anular la disidencia sin importar el lugar donde se encuentren las personas.
En este contexto, la persecución ejercida por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra el exilio y la diáspora representa una extensión directa de las políticas represivas implementadas en Nicaragua desde la crisis sociopolítica de 2018. Esta violencia estatal ha evolucionado drásticamente: comenzó con mecanismos de vigilancia, control documental, intimidación y amenazas, hasta escalar a su manifestación más cruel: el asesinato. Este último constituye la consecuencia más grave de dicha política y la mayor vulneración a los derechos fundamentales de las personas exiliadas y refugiadas nicaragüenses.
Esta situación no solo desprotege a las víctimas, sino que plantea un desafío directo a la seguridad democrática, al Estado de derecho y a la soberanía de los países receptores. Por lo tanto, el reconocimiento por parte de la comunidad internacional sobre la evolución de este autoritarismo extraterritorial—así como la dura realidad de que el exilio ya no garantiza una protección automática— se convierte en el primer paso indispensable para articular respuestas globales efectivas ante el régimen de Nicaragua.
Por: Samantha Jirón (Nicaragua, 2000)
es defensora de derechos humanos y estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Participó activamente en el movimiento cívico nicaragüense, fue presa política del régimen Ortega-Murillo y posteriormente desterrada y desnacionalizada. Desde el exilio, desarrolla labores de análisis e investigación sobre democracia, memoria histórica, migración y derechos humanos en Nicaragua.
Este artículo fue elaborado en el marco de una cooperación entre la Fundación Konrad Adenauer y Expediente Abierto. Las opiniones, análisis y conclusiones expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la posición de la Fundación Konrad Adenauer ni de Expediente Abierto.